Mi hija – que se preocupa por mi salud- me recomienda este canal gastronómico, que es también gastroanímico

A mi hija le gusta poco usar whatssapp, prefiere el directo del teléfono cuando nos limita la distancia. Yo también lo prefiero.

Pero de vez en cuando me encuentro en mi móvil algún mensaje con el que en otras palabras me está diciendo: ¡te quiero, papá, cuídate mucho!, sin escribirlo con esas palabras. Son mensajes que no caben en una lista de supermercado, pero nacen igual de urgentes. A veces, el amor se manifiesta en forma de pregunta silenciosa: Papá,¿estás comiendo bien?. Y no lo hace por costumbre ni por control (sabe que a mí no me gusta que controlen mi deseo permanente de comer), sino por verdadera preocupación.

En su última ley de amor hacia mí, me escribió este mensaje hace un par de días. No traía consejos médicos ni datos nutricionales. Traía ternura. La de alguien que me quiere y observa, a la distancia, cómo me voy dejando de cuidar, posponiéndolo siempre para después, entre la prisa, la pereza y el cansancio. “Solo quería decirte, papá, que me preocupa mucho que no paras de comer. No quiero que lo tomes como un reproche, sino como un abrazo, es por tu salud y porque no quiero quedarme sin ti”.
«Vuelve a caminar como hacíamos cuando yo estaba allí, sube por la Cuesta del Viento, por Santa María la Vieja, por San Juan, por la calle Palomos, y cuando llegues al Henchidero sigue la senda del río hasta la Venta de los Patos… vuelve por la Cuesta Real a Socorrilla, Herradores, Cuesta de San Judas… pero no te quedes después a tapear, que eso solo está bien si es esporádico. Todo exceso es malo. Anda, hazlo por nosotros».

Entre sus palabras, venía una sugerencia envuelta en cariño: un canal de YouTube llamado Ricos Aprietos, creado por Ana Prieto. «Recetas rápidas, sencillas y –sobre todo– pensadas para cuidar el cuerpo sin sacrificar el gusto».
«Es cocina de la vida real: esa en la que uno llega tarde, con hambre y sin ganas de complicarse. Pero también es cocina que alimenta sin castigar, la que se hace pensando en el bienestar de quienes amamos».

“Te lo digo porque te quiero mucho”, ponía su mensaje. Y en tiempos donde el afecto a veces se disfraza de likes o emojis, si mi hija en la distancia me escribe para decirme que quiere verme bien –con energía, con salud, disfrutando– es un regalo que no se encuentra en cualquier parte.

Así que quizás esta nota sea solo eso: un eco de ese abrazo. Una forma de recordarnos que cuidarnos también es una forma de querernos y de querer.

«Papá, sé que no tienes tiempo, que te da pereza cocinar, y que no es lo tuyo, pero encontré algo que creo que te puede gustar: un canal que se llama Ricos Aprietos, de una mujer que hace recetas muy sencillas, rápidas y sabrosas. Pero lo que más me gustó es que son saludables, prácticas… hechas para gente que quiere cuidarse como tú, sin volverse loco ni pretender ser chef».

Así que voy a probar, no para estar hecho un pincel, que yo ya soy alto, guapo, delgadito, moreno y con los ojos azules; sino para cuidar mi salud, que me lo han pedido mis hijos.

Ricos Aprietos – YouTube

Tres ejemplitos saludables: