«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine
La Escuela Municipal de Música de Antequera (EMMA) acoge hasta el próximo mes de junio la exposición “Music in the World”, del fotógrafo antequerano José Díez de los Ríos.
Inaugurada por el propio autor junto al director del centro, Joaquín Castro Rojas, la muestra reúne una selección de impactantes imágenes en blanco y negro captadas en distintos rincones del mundo, donde la música se convierte en hilo conductor y lenguaje universal.
Una oportunidad única para sumergirnos en una propuesta visual de infinita fuerza estética y emocional, firmada por uno de los fotógrafos más premiados del panorama actual.
La exposición puede visitarse en horario habitual de la EMMA y supone una cita imprescindible para los amantes de la fotografía y la cultura.
No pude estar en la inauguración, pero todo el mundo que fue me la había recomendado.
Cuando hoy he entrado a verla, a pesar del previo aviso, ya te desordenas por dentro, porque “Music in the World”, de José Díez de los Ríos, pertenece a una especie de exposiciones poco frecuentes y al entrar en la EMMA con la inercia del día, con el móvil en el bolsillo, y las prisas mal disimuladas…,te sorprende un impacto visual con una sensación difícil de explicar, como si estuvieras escuchando algo sin haber oído nada, simplemente mirando.
Casi lo primero que hay que decir es que estamos ante fotazas. Sin rodeos. De esas que no necesitan defensa crítica, ni aparato teórico, ni el consabido texto de sala que intenta convencernos de lo que ya es evidente. Basta con mirar. Y cuando uno mira, entiende por qué José Díez de los Ríos es uno de los fotógrafos más premiados del panorama actual mundial.
Pero quizá lo verdaderamente interesante no esté en los premios, estos son un añadido, está en el hombre que hay detrás de la cámara.

Quienes conocemos al menos algo de su trayectoria vemos que es “de esencia, no de apariencia”. Y eso, que podría sonar a frase hecha, cobra sentido cuando uno recorre esta o cualquier otra de sus exposiciones. Hay en sus imágenes una honestidad natural. No busca impresionar, no quiere deslumbrar. Quiere contar. Y cuenta desde un lugar muy concreto, la empatía.
Jos é Díez de los Ríos no fotografía desde fuera. Se acerca, conversa, espera. Tiene algo de cazador paciente, pero sin violencia. Más bien al contrario, parece que las imágenes le ocurren. Él mismo lo ha dicho en alguna ocasión: «Llevo casi siempre la cámara, pero ahora no salgo a buscar fotos, espero que la foto venga a mí».
Él lo explica mejor de lo que yo pueda contar. «Una fotografía habla cuando deja una impresión, una emoción». Y aquí ocurre constantemente. No hay imagen que no deje poso.
Alguna vez le he oído decir que el blanco y negro, lejos de ser un recurso estético, funciona como una especie de confesión. que elimina lo superfluo y obliga a mirar lo importante. Insiste en que es una forma de sinceridad. Como si el fotógrafo dijera, “esto es lo que hay, sin distracciones”.

…Y entonces aparece la música.
Pero no la música evidente, no el instrumento o el gesto reconocible, que también, algo más profundo, una cadencia interna. Un ritmo que atraviesa todas las imágenes y las conecta. Algo así, efectivamente, como si hubiera algo universal que nos une más allá del idioma o la geografía.
En ese sentido, la exposición tiene algo de tesis silenciosa, el mundo es menos ajeno de lo que creemos y la música un hilo conductor que nos une.
Sus fotografías nos atraen… porque no son solo buenas técnicamente (ya ves si lo son, y mucho), ni solo bellas (que también los son) , quizás porque están hechas desde una mirada que entiende lo que tiene delante. Y eso no se aprende en ningún manual.
Aunque, curiosamente, quienes han asistido a sus talleres dicen que explica como un maestro. Que tiene una capacidad didáctica poco común. Tal vez porque ha entendido algo fundamental, que la técnica es necesaria, pero insuficiente. Que sin emoción no hay fotografía posible. Que colocar la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo eje no es una metáfora, es una forma de sentir este arte .
Y eso, exactamente eso, es lo que yo he percibido en “Music in the World”.

En las exposiciones, según los espectadores que la miramos, a cada uno o una nos impresiona una o varias imágenes. Siempre hay una imagen en la que uno se detiene más de la cuenta. No porque sea mejor que las demás, sino porque, por alguna razón, te atrapa. Y en ese momento ocurre algo extraño, uno deja de mirar la fotografía y empieza a verse a sí mismo en ella. Cuando esto ocurre con muchas imágenes, es ahí es donde la exposición se vuelve «peligrosa». Te quedarás en ella un buen rato y te subirá la adrenalina.
La trayectoria artística de Jose Díez de los Ríos no evita no evita lo incómodo en sus exposiciones. Lo muestra con naturalidad, sin subrayados. Si hay un niño que ríe, lo vemos. Si hay un niño que sufre, también. El mundo, suele decirnos, no es solo lo agradable. Y la fotografía, si quiere ser honesta, tampoco debería ser selectiva mostrando solo lo agradable cuando es un reflejo en su caso de la sociedad. Esa es, quizá, la diferencia entre tomar fotos y hacerlas. Entre tener una cámara y ser fotógrafo. Y él lo es y para orgullo antequerano… uno de los mejores del mundo.

Díez de los Ríos ha viajado mucho, eso dicen los datos, los premios, los países enumerados como estampaciones en su pasaporte (yo lo he podido verlo), pero lo interesante no es hasta dónde ha llegado, sino lo que ha traído de vuelta. Y no son lugares, sino momentos. Instantes en los que la música en este caso ocurre sin necesidad de sonido.
Sobre la exposición
“Music in the World” nace de la unión de dos pasiones personales, la fotografía y el viaje. Durante multitud de escapadas por España, Europa, América, África y Asia, me he dado cuenta que hay un elemento que unifica a todos los países del mundo, a todas las razas y a todas las culturas. Ese elemento unificador no es otro, que la música.
Esta exposición, es sólo una pequeña muestra de decenas de imágenes tomadas durante esos viajes y algunas de ellas en mi entorno más cercano.
Optar por el blanco y negro en una exposición no es simplemente “quitar el color”; es una decisión artística que transforma por completo la narrativa visual. Es una forma de desnudar la imagen para que lo esencial pase a primer plano. En Blanco y negro, el ojo humano, se vuelve mucho más sensible a los elementos básicos de la composición.
Además la ausencia de color le da un plus de atemporalidad (Efecto “Timeless”) y aporta más carga emocional y coherencia visual en un intento de que las fotografías hablen entre sí. |
José Díez de los Ríos López
Sobre el Autor | José Díez de los Ríos López es presidente de la Agrupación Fotográfica Antequerana
Algunas distinciones obtenidas:
Excelencia en la categoría de platino, otorgada por la Federation Internationale de L´Art Photographique.
Maestro otorgada por la Photographic Society of America.
Maestro en la categoría de Oro, otorgada por la Confederación Española de Fotografía.
Maestro otorgada por la Federación Andaluza de Fotografía.
Jurado bronce otorgada por la Federación Andaluza de Fotografía.
Doble corona otrogada por la Global Photographic Union (Unión Global de Fotógrafos).
Distinción al merito fotográfico, otorgado por Image Sans Frontière (Imágenes Sin Fronteras).
Distinción al merito fotográfico, otorgada por Master of Light (Maestros de la Luz).
Gran Master otorgada por la Sociedad Agile Photographic Society de Bangladesh.
Master otorgada por la Serendib Society of Photographers de Sri Lanka.
Master otorgada por la Sociedad Nicosia Photographic Society de Chipre.
Artista otorgada por la Sociedad Campina Photographic Exhibition Society de Rumania.
Viajes fotográficos. España, Francia, Italia, India, Suiza, Portugal, Qatar, Vietnam, Camboya, Etiopia, Rumanía, Cuba, Marruecos y Sri Lanka.
Participación en Salones y Circuitos Fotográficos de los cinco Continentes;
496 premios, en 41 países diferentes y con un total de 3.250 fotografías aceptadas internacionalmente.







