Fotos prestadas por : amartinparra
«Un foráneo en el paraíso». | ChLL para atqmagazine
Recientemente pude asistir al concierto en Torre del mar de este conjunto musico vocal antequerano, ‘Mosaico’. Estaba organizado Bitacooltural Asociación y TR3S Puertas Centro de Arte y se celebró en Terraza Studio.
Aunque los tres, Cristina Cortés, Joaquín Bermúdez y Gabriel Zurita, tienen trayectoria individual en el mundo de la música, su agrupación en este mosaico es también reciente y exprofeso de momento para este proyecto.
Resulta profundamente reconfortante comprobar que desde Antequera sigue brotando música con alma, de esa que no entiende de modas pasajeras ni de artificios. Porque si algo define a nuestra tierra es precisamente esa capacidad de mirar atrás sin nostalgia estéril, solo con la intención firme de transformar la herencia en presente vivo.
El grupo Mosaico es, sin duda, uno de los ejemplos más recientes y vivos de esta realidad. Su reciente paso por Huelva no solo se saldó con un éxito rotundo, también confirmó lo que muchos ya intuían y me dijeron cuando me informaron del concierto: «estamos ante un proyecto que trasciende lo meramente musical para convertirse en una experiencia sensorial y emocional». Y quienes tuvimos la fortuna de sentirlos hace apenas un par de semanas en Torredelmar, pudimos comprobar que no se trataba de una exageración.
‘Mosaico’ nace desde el respeto profundo a nuestras raíces musicales, pero también desde la valentía de reinterpretarlas. Su propuesta no es una simple recuperación del pasado; es, más bien, una conversación delicada entre siglos. En su repertorio conviven el cancionero sefardí y andalusí, los romances fronterizos y la tradición hispana e hispanoamericana, todo ello hilado con una sensibilidad contemporánea que sorprende por su naturalidad. Son únicos.

El germen del proyecto nace de la mano de Joaquín Bermúdez y Cristina Cortés, unidos por la inquietud de revisitar nuestra tradición desde nuevos lenguajes.
El resultado es un sonido íntimo, lleno de matices, donde cada nota realza la belleza y donde cada silencio parece tener tanto peso como cada nota.
Cristina Cortés, pianista de sólida formación clásica y cantante lírica, aporta una voz de gran expresividad, una dimensión casi celestial, acompañada por el uso propio del sintetizador, que introduce atmósferas contemporáneas con sutileza abriendo nuevas texturas sonoras.
Joaquín Bermúdez, desde la guitarra flamenca y su dominio de instrumentos como el saz turco, tiende puentes entre culturas con una elegancia extraordinaria. Encontrarás pocos en el mundo como él.
Y Gabriel Zurita, con una percusión sutil pero profundamente expresiva (darbuka, cajón flamenco, pandero y otros instrumentos menores), sostiene el pulso de un conjunto que respira como un organismo único.

Parece que compone también el grupo Javier Rodríguez, (aunque no estuvo en la cita de Torredelmar) cuya flauta travesera y saxofón me dicen que aportan una riqueza melódica que eleva el conjunto y lo llena de infinitos matices.
En esta ocasión, su propuesta “Cancionero sefardí reimaginado” se reveló como toda una declaración de intenciones: rescatar melodías antiguas no para encerrarlas en una vitrina, para devolverlas al mundo con una nueva vida. Hay en ello un acto de justicia cultural, pero también un gesto de enorme belleza.
A mí me encanta lo que hacen. Y que un proyecto así nazca en Antequera y conquiste escenarios más allá de nuestras fronteras no debería sorprendernos, a mí personalmente me llena de felicidad. Ponen en valor la inmensa riqueza cultural de nuestras raíces musicales y reivindican su historia, su diversidad y su vigencia. Cada pieza se convierte en un puente entre pasado y presente, en un espacio donde lo ancestral respira con naturalidad en el ahora.






