El sonido que transforma la mirada | María Teresa Díaz Mohedo en «Pensar en el cine. La imagen desplazada»

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

A veces basta un cambio mínimo para que todo se transforme. Un acorde. Una nota sostenida. Un silencio colocado en el sitio justo. Y, de pronto, lo que vemos deja de ser lo mismo.
De eso y de algo más difícil de nombrar para mí, trató la tarde del 17 de abril en la Real Academia de Nobles Artes de Antequera.

El ciclo La imagen desplazada. Pensar en el cine, dirigido por Miguel Ángel Fuentes, regaló en su cuarta cita una de esas experiencias que no se quedan solo en la cabeza, Paisajes sonoros en el cine español contemporáneo no sonaba, a priori, a emoción inmediata. Y, sin embargo…

María Teresa Díaz Mohedo convirtió una idea compleja en algo casi físico. Nos habló de la música en el cine. La hizo aparecer. La puso delante. La dejó actuar…

Miguel Á. Fuentes, organizador del ciclo. María Teresa Díaz Mohedo, ponente.

Ya desde el principio, el momento clave llegó sin aviso. Un breve fragmento proyectado en silencio. Imágenes correctas, incluso sugerentes, pero incompletas, como si les faltara el aire. Después, el mismo fragmento con música. Y entonces ocurrió, la sala cambió. Donde antes había distancia, surgió tensión. Donde había indiferencia, apareció ternura. Alguna mirada se afiló; otra se ablandó. Nadie necesitó que se lo explicaran…
la música acababa de tomar el control.

A partir de ahí, todo encajó con una claridad invadida de luz. Los ejemplos del cine español anterior y reciente, las referencias a estilos, la manera en que una banda sonora puede empujar, o traicionar, lo que vemos. Los referentes españoles actuales y futuros creadores de bandas sonoras…
Pero lo más llamativo no fue lo que se dijo, sino la cercanía, la inteligencia, el raro equilibrio entre la precisión académica y el placer de escuchar cómo María Teresa sostuvo cada argumento. Se nota su capacidad didáctica infinita.

Esta conferencia no llegaba sola. Formaba parte de un ciclo que, desde su inicio, ha ido tejiendo una mirada amplia y sugerente sobre el cine. Desde aproximaciones a la memoria histórica europea a través de títulos como El hundimiento o Goodbye Lenin, hasta otras sesiones centradas en los vínculos entre literatura e imagen o en la capacidad del cine para pensar la realidad, cada encuentro ha ido sumando matices. Lejos de dispersarse, el conjunto ha ganado coherencia, como si cada charla afinara un poco más la mirada y también el oído de un público que, cita tras cita, ha ido creciendo en complicidad.

En la ponente había oficio, desde luego. Años de estudio, de docencia, de investigación. Pero había también algo más escaso, la capacidad de encender la curiosidad sin esfuerzo aparente por su parte. De hacer que uno escuche mejor sin darse cuenta. Eso es lo que uno espera de una buena conferencia. Y no ocurre tantas veces. Me voy a hacer asiduo a sus charlas.

Que la Real Academia de Nobles Artes de Antequera siga apostando por propuestas así, es sencillamente una buena noticia. Y que el ciclo mantenga este nivel confirma que hay detrás algo más que programación, hay un sueño compartido.

Quien no estuvo, aún está a tiempo de entenderlo en la próxima cita que, aunque ha acabado el ciclo, pido que tenga segunda parte y tercera y cuarta…
Quien sí estuvo, ya lo sabe, y probablemente esté pensando en pedir lo mismo que pido yo.