«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine
En la vida hay muchas cosas que no se aprenden en los libros. Ni siquiera en Google. Hay cosas que necesitan unas botas, un camino de piedras y alguien que cuando te diga: «Mira ahí, provoque tu cara de sorpresa al descubrir un paisaje, una flor, un fósil, un…
El próximo 10 de octubre, la Asociación Torcaleros vuelve a celebrar «Abuelos Torcaleros», una iniciativa que propone algo muy sencillo pero muy poderoso: llevar a los nietos al Torcal y dejar que sean sus abuelos quienes les enseñen a mirar.
Porque un paisaje también se hereda. Y es una de las formas más bonitas de conseguir que un niño quiera cuidar la naturaleza. Enseñarle a quererla. No con discursos, caminándola. Tocándola. Preguntando por ella. Y, sobre todo, compartiéndola con alguien que ya lleva muchos años mirándola.
La idea es preciosa, que sean los abuelos y abuelas quienes lleven a sus nietos al Torcal y les cuenten el territorio desde su propia experiencia. Una excursión, con conversación entre generaciones. Una manera de pasar el testigo. Porque un abuelo puede enseñar muchas cosas mientras camina. Puede señalar una planta, recordar cómo era antes un camino, contar una historia, hablar de un animal que ya no se ve tanto o simplemente detenerse ante una roca y conseguir que un niño, que cinco minutos antes estaba pensando en cualquier otra cosa, levante la cabeza. Y entonces ocurre el milagro… El paisaje deja de ser paisaje y se convierte en memoria.
Hay una edad en la que todo cabe en una pregunta.
¿Por qué esa piedra tiene esa forma? ¿Por qué aquí crecen esas plantas? ¿Quién vivía aquí antes?
¿Y tú ya venías aquí cuando eras pequeño, abuelo?. Puede que educar también consista en eso, en no tener demasiada prisa por responder y aprender a caminar junto a quien pregunta.
Porque un niño que aprende a mirar una montaña no solo está aprendiendo geografía y … . Está aprendiendo a sentirse parte de un lugar.

La ruta recorrerá parte de los senderos Verde y Amarillo del Torcal Alto, con una dificultad moderada y pensada para que también los pequeños puedan disfrutarla. Me cuenta Pepe Jiménez (uno de los mayores expertos torcaleros), que la aventura recorrerá parte de los senderos Verde y Amarillo del Torcal Alto, en un itinerario circular de dificultad moderada pensado también para los más pequeños. Y tendrá una parada especialmente simbólica en la Roca de Los Abuelos, cerca del Portillo de la Loza.
Me comenta también Pepe, (que es también un experto docente ya jubilado) que hay conocimientos que no se transmiten con una ficha, con una presentación de PowerPoint ni un vídeo de dos minutos. Se transmiten caminando. Una mano que señala. Una historia que empieza con «cuando yo era pequeño…». Una pausa delante de una roca. Una planta cuyo nombre alguien recuerda. Un silencio que invita a escuchar…
Pero el paseo tendrá también otra manera de mirar el Torcal. La prestigiosa profesora de Prehistoria de la Universidad de Málaga y vocal de Patrimonio de la asociación, Lidia Cabello, volverá a poner sobre el terreno la historia de quienes habitaron este lugar. Porque las piedras del Torcal no solo son extraordinarias por cómo las ha moldeado el tiempo; también guardan las huellas de quienes las contemplaron, las recorrieron y encontraron aquí su lugar.

Me gusta mucho la idea aunque no soy niño ni abuelo, pero me apunto a extender el concepto de reivindicar el viejo truco de salir a caminar. Sin notificaciones. Sin prisas. Con alguien al lado que sepa cosas. Será bonito. Un abuelo. Un nieto. Un paisaje kárstico de características únicas en el mundo Y unas cuantas preguntas que surgirán en los peques o que los abuelos sonsacarán con mayéutica técnica de las mentes imaginativas de los niños.
Creemos en el poder mimético seductor de esta excursión. En el footer ( el módulo inferior de nuestra web de atqmagazine ) lo venimos diciendo desde nuestra creación del blog: «Antequera no es solamente un regalo de nuestros antepasados; es también un préstamo de nuestros descendientes».
Creemos totalmente en que nosotros también somos pasajeros de este paisaje. Que no somos sus dueños.
Estamos seguros de que la mejor educación ambiental no consiste en decirles a nuestros hijos en abstracto que tienen que salvar el planeta. Consiste en enseñarles primero a querer su pequeño pedazo de él. Una montaña. Un árbol. Una senda. Una roca. Una historia. Un abuelo. Y el maravilloso descubrimiento de que todo está conectado Ahí es donde una excursión familiar se convierte en educación. Y ahí es donde los abuelos tienen un papel que va mucho más allá de contar batallitas (Aunque, seamos sinceros, algunas batallitas son patrimonio inmaterial de la humanidad. Son memoria. Son testimonio. Son un puente entre lo que fuimos y lo que todavía podemos ser. Cuando un paisaje adquiere un recuerdo, adquiere también una posibilidad de futuro).

Lo verdaderamente interesante no estará solamente en el camino. Estará en lo que ocurre entre unos pasos y otros. Un abuelo transmite a un nieto algo que recibió, a su vez, de otro tiempo. Y ese niño, esa niña, casi sin darse cuenta, empieza a construir su propio mapa emocional del territorio. Entonces el Torcal deja de ser simplemente un lugar bonito. Es el lugar donde fui con mi abuelo. | Pepe Jiménez
La educación ambiental empieza mucho antes de aprenderse el nombre científico de una especie. Empieza cuando algo te importa. Cuando reconoces un lugar. Cuando una roca deja de ser una roca porque tiene una historia que ya también es tuya.
«Abuelos Torcaleros» celebra precisamente eso… que cuidar un territorio también consiste en crear vínculos con él.
Será el sábado 10 de octubre, con salida a las 16:30 horas desde el aparcamiento del Centro de Visitantes del Torcal Alto. El aforo está limitado a 25 personas para favorecer la calidad de las explicaciones, la seguridad y el respeto por el entorno. La actividad está dirigida a socios de la Asociación Torcaleros, dando prioridad a la participación conjunta de abuelos y nietos.
Y quizá, cuando termine la tarde y alguno de esos niños vuelva a casa con las zapatillas llenas de polvo, una colección de preguntas y alguna que otra piedra en el bolsillo (que no debería llevarse, por cierto) haya sucedido algo mucho más importante que una excursión. Quizá haya empezado una historia de amor. La de un niño, o la de una niña, con la naturaleza. Y esas historias, cuando empiezan pronto, suelen durar toda la vida.
FECHA: Sábado, 10 de octubre de 2026 | HORA DE ENCUENTRO: 16:30 h | PUNTO DE ENCUENTRO: Aparcamiento del Centro de Visitantes del Torcal Alto | DIFICULTAD: Moderada (apta para público infantil y familiar) | PLAZAS LIMITADAS: 25 plazas (asignadas por estricto orden de solicitud) | RECOMENDACIONES: Calzado de montaña o deportivo con buena adherencia, ropa de abrigo por capas, agua suficiente y muchas ganas de compartir y aprender en familia. | Inscripciones y reserva de plaza: Para garantizar la correcta organización de la actividad, es imprescindible confirmar asistencia enviando un correo electrónico a voluntariado@asociaciontorcaleros.org






