Inma Pérez García siembra bambú en el corazón de Antequera

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

Aunque estoy acostumbrado a recorrer las esquinas de este rincón andaluz con el asombro intacto de quien se sabe de fuera, a veces me tropiezo con tesoros que no están labrados en piedra ni enterrados en yacimientos arqueológicos, sino guardados en el silencio de una libreta.

Pasear por nuestras calles es aprender un idioma de admiración, pero a veces la verdadera geografía de un lugar se descubre en la intimidad de sus gentes. He tenido el privilegio de asomarme antes de su edición a las páginas de Sembrando Bambú, la ópera prima de Inmaculada Pérez García. Una obra que se presenta el próximo 8 de octubre en la Biblioteca Municipal de San Zoilo y que promete ser uno de esos hitos silenciosos que transforman a quien se acerca a escucharlos y a quien, como yo, tenga la felicidad de leerlo.

Me resulta fascinante descubrir cómo la poesía de Inmaculada se hunde también en la propia identidad de la comarca. No estamos ante un libro fruto de la prisa o de lo artificial; es el resultado de una paciencia natural de años.
Como la semilla del bambú japonés, que pasa tiempo tejiendo una intrincada red de raíces en la oscuridad fértil de la tierra antes de brotar con fuerza hacia el cielo, Inma ha guardado durante mucho tiempo sus vivencias hasta convertirlas en puentes de verdadera fortaleza.

A través de sus versos, no solo rescata las «Semillas» de su propia adolescencia y juventud, también nos invita a pasear por «La Tierra y el abono». Es ahí donde si te atreves a viajar dentro de ti, reconocerás también los paisajes de aquí, la mirada eterna y majestuosa de la Peña de los Enamorados, los ecos milenarios que susurran desde la antigua Singilia Barba, o la sombra entrañable de un pino piñonero plantado por la mano de un padre que acaricia la lágrima nostálgica de la memoria. En su voz, la tierra es un lenguaje vivo que duele, abraza y reconforta.

Me resultó conmovedor cuando he leído este libro, que la sensibilidad de la autora ( que colabora habitualmente con sus escritos en atqmagazine en sus páginas ‘Sensibility’, no se queda en el jardín propio. Inmaculada abre de par en par las puertas de su trinchera cotidiana; la de ser mujer, madre y trabajadora, para tender la piel hacia el dolor ajeno.
En el capítulo dedicado a «Las Malas Hierbas», su verso se despoja de lo íntimo para dolerse con los desheredados de la tierra, entregándonos poemas de una belleza desgarradora sobre las tragedias de nuestro tiempo, con ecos y homenajes implícitos a la sensibilidad castigada del propio ser humano.

Sin embargo, el viaje que Inma nos propone en este libro no termina en la herida. Fiel a la naturaleza del bambú, la obra florece finalmente en la luz de la madurez y la comunión con la vida. Sus «Meditaciones Poéticas» son un canto sereno donde la voz se vuelve agua clara, viento y esperanza.

El libro se completa, además, con una delicadeza estética impecable, vistiendo sus páginas con las ilustraciones de Inma Puche Manzano y una portada diseñada por Cristina Trujillo. Pero quizás el detalle que termina de enamorar a este cronista foráneo sea la generosidad de su autora. Inmaculada ha decidido destinar la totalidad de los beneficios de esta edición a una causa benéfica, demostrando que su poesía no solo busca emocionar en el papel, sino transformar de verdad la realidad que la rodea.

Lector, lectora. Si, como a mí, te apasiona descubrir la belleza honesta que vive en los rincones de este paraíso, no faltes a la cita. Acércate a San Zoilo, este 8 de octubre, cruza el puente y deja que la tierra te hable. Hay historias que nos recuerdan por qué merece la pena quedarse a escuchar.