Entregado el Premio Venus de Anticaria a Charo Carmona, por elevar la cocina tradicional a la categoría de arte y por…

Charo Carmona Tortosa recibió esta distinción el viernes 9 de octubre, en el Museo de la Ciudad de Antequera, en un acto de reconocimiento que distingue treinta años de investigación, recuperación y defensa del patrimonio gastronómico antequerano.

El Premio ‘Venus de Anticaria’, que concede atqmagazine, ya está en manos de Charo Carmona Tortosa, una mujer que ha dedicado tres décadas a rescatar del olvido recetas, sabores y saberes que forman parte de la memoria colectiva de Antequera.

La entrega tuvo lugar el viernes 9 de octubre, junto a la estatuilla de la Venus de Anticaria, en el Museo de la Ciudad de Antequera, MVCA, en un encuentro especial y entrañable.

El director de atqmagazine tomó la palabra para agradecer la presencia en esas horas que rozaban lo intempestivo. Porque pedirle a una cocinera que abandone por un momento su cocina no es un asunto fácil de abordar. Su oficio exige anticiparse, organizar, preparar y cuidar cada detalle antes de que los comensales se sienten a la mesa. Por eso, su presencia tuvo un valor añadido, el de quien, aun con las obligaciones de su trabajo, encuentra tiempo para recibir un reconocimiento que habla precisamente de su compromiso con una tierra y con su historia.

Así mismo agradeció la presencia de familiares y amigos íntimos que pudieron acercarse también en ese momento.



«Cuando decidimos que esta pequeña mujer romana, que ha atravesado casi dos mil años para llegar hasta nosotros, diera nombre a nuestro premio, lo hicimos porque vimos en ella algo que va mucho más allá de la belleza. Vimos el tiempo. Vimos la memoria. Vimos aquello que permanece cuando las modas ya han pasado.Y vimos, sobre todo, en ella una pregunta: ¿qué merece la pena conservar en la vida ?

Tú eres parte de la respuesta, Charo Carmona, porque nos encantaría conservarte a ti que has conseguido que el tiempo no se llevara lo nuestro. Durante treinta años no te has limitado a cocinar. Has estado buscando.
Buscando en libros. En viejos recetarios. En la memoria de quienes todavía recordaban cómo se hacía aquel plato que ya nadie cocinaba.
Preguntando. Escuchando. Estudiando. Y, sobre todo, intentando que algo no desapareciera.

Porque antes de que existieran los libros de cocina estaban las manos. Las de nuestras madres. Las de nuestras abuelas. Manos que sabían poner una pizca de aquello, un poco de lo otro, bajar el fuego en el momento justo y decir que ninguna receta ha conseguido explicar jamás: “Cuando lo veas, sabrás que está hecho”.

Ese conocimiento no siempre se escribe. Se transmite. Y durante generaciones pasó de unas manos a otras. Hasta que el mundo empezó a ir demasiado deprisa y algunas de esas manos comenzaron a desaparecer. Y ahí es donde apareces tú, Charo.

Para escuchar. Para investigar. Para recuperar. Para devolver a la vida platos que no eran solamente platos, sino pequeños fragmentos de nuestra historia. Porque una porra de naranja, unos garbanzos con castañas, un ajo colorado o un guisillo de San José pueden parecer solamente comida. Pero no lo son.
Detrás de ellos hay una tierra. Una época. Una familia. Una manera de vivir….
Hay mujeres que cocinaron sin pensar que estaban haciendo cultura. Y hay personas, como tú Charo, que has tenido la sensibilidad de comprenderlo y rescatarlas en Antequera.

Por eso decimos que tu cocina tiene mucho de antropología. Porque no se limita a preguntarse qué comíamos. También has logrado que nos contestáramos a la pregunta sobre ¿quiénes éramos cuando comíamos aquello?. Y esa es una pregunta mucho más profunda.

Tan vez por eso esta Venus tenía que encontrarse contigo. Porque ella representa para nosotros aquello que sobrevive al tiempo. Y tú has dedicado treinta años a hacer exactamente lo mismo con un patrimonio mucho más frágil.

Ella conserva una historia en piedra. Tú has conservado una historia en tus manos.

Ella llegó hasta nosotros atravesando los siglos. Y tú has conseguido que algunas cosas de nuestros antepasados podrán llegar a quienes todavía no han nacido.

Y hay algo más que queremos reconocer esta mañana. Porque treinta años guardan muchas cosas que no caben en una vitrina.

Guardan madrugadas, cansancios, incertidumbres, pequeñas derrotas y grandes alegrías; guardan momentos que seguramente solo tú conoces y que forman parte de esa memoria secreta de una vida dedicada a un oficio. Porque también la vida tiene sus tiempos crudos y sus tiempos maduros. Y quizá sea por haber pasado por todos ellos, es por lo que hoy hay en ti esa serenidad que no se aprende en los libros. La serenidad de quien sabe que todo tiene su punto, que algunas cosas necesitan fuego lento y que el tiempo, cuando se sabe esperar, acaba convirtiendo la experiencia en sabiduría.

O tal vez por por ello hay algo tan especial en tu manera de estar. Porque sabemos que detrás de esa enorme trayectoria hay una mujer que no parece necesitar demostrar continuamente lo que sabe. Hay serenidad. Hay discreción. Hay una forma de escuchar. Y hay algo que en estos tiempos quizá sea todavía más valioso: la sabiduría de los silencios.

No todo conocimiento necesita ser explicado. A veces basta con haberlo aprendido bien. A veces basta con seguir haciéndolo. Y a veces basta con estar. Con tu elegante forma de ser.

Treinta años después, Charo, tienes detrás muchos reconocimientos que dicen que eres una excelente profesional.

Nuestro premio es más modesto que aquellos, pero para nosotros no menos importante, para nosotros es “lo más” y, con él, queremos decirte algo diferente. No solamente: “Qué bien has hecho tu trabajo”; también: “Qué suerte hemos tenido de que decidieras hacerlo así”.

Porque podrías haber seguido las modas. Podrías haber mirado solamente hacia adelante. Pero elegiste mirar también hacia atrás. Y al hacerlo nos devolviste cosas que estaban a punto de perderse.

¡Eso es patrimonio. Eso es cultura!. Y eso, también, es amor por una tierra.

Por eso esta Venus no viene a añadir un premio más a tu trayectoria. Viene a reconocer una actitud ante la vida. La de quien entiende que no todo lo valioso tiene que ser nuevo. Que hay cosas antiguas que merecen la pena que no se pierdan. Que investigar también es una forma de cuidar. Y que conservar no significa quedarse quieto. Significa lo que tú has hecho, conseguir que algo siga vivo.

Charo: treinta años después, sabemos que no solamente has cocinado nuestra memoria. Has impedido que una parte de ella se perdiera. Puede que no haya mejor manera de explicar por qué estás hoy aquí, junto a esta Venus de Anticaria. …Porque ella nos recuerda lo que el tiempo ha sido capaz de conservar. Y tú nos recuerdas lo que todavía estamos a tiempo de conservar nosotros.

Por todo ello. Por tu excelencia. Por tu investigación. Por tu magisterio. Por tu amor a esta tierra. Por treinta años de oficio en la vanguardia de la buena cocina histórica. Por la serenidad de tu manera de estar. Por esas manos que aprendieron y que después supieron seguir buscando. Y por haber entendido que, a veces, para mirar hacia el futuro hay que volver la vista atrás. Por convertir la Cocina en arte…

Y …aunque treinta años guardan muchas cosas que no caben en una vitrina.

Tenemos el honor de poder entregarte nuestro Premio más querido y nuestra consideración más distinguida.

En el Museo de la Ciudad de Antequera junto a la estatuilla de la Venus de Anticaria. Hoy Viernes 9 de octubre del año 26 del siglo XXI»

A continuación con el mismo protocolo de sencillez, pero con un significado de admiración muy entrañable, fueron sus hijos Luis y Fran ( fundamentales ya también en Arte de Cozina y Arte de Tapas, quienes entregaron este galardón, que pudieron acoger entre sus manos.


«No tengo más que daros las gracias, porque la verdad es que has descrito tan bien lo que es Arte de Cozina, lo que hacemos allí, que parece que llevas 30 años al lado de lo que hacemos…
Así que es realmente, como tú has dicho, bueno… Antequera es mi mundo, que conozco y creo que es un sitio tan extraordinario por tantas cosas…
Y creo que hay que venir y conocerlo y todo lo que se pueda aportar para que, como has dicho, se siga conociendo lo que ha sido, bueno, en este caso lo que se ha comido, lo que nos ha alimentado a lo largo de los siglos y que creo que es una riqueza que tiene que perdurar y que tiene que darse a conocer.
Es en lo que creo y lo que llevo haciendo 30 años, o sea que gracias por verlo. En cualquier caso lo bueno de esto no soy yo, es lo que se da a conocer que creo que es lo que realmente interesa que se tenga en cuenta, que se conozca y que se cocine, como en mi caso. Muchísimas gracias de corazón.». | Charo Carmona.



«...Estoy muy agradecida a mis amigos y a mi familia. Y soy realmente una persona muy afortunada».