«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine
Una vez más, la luz será lenguaje y puente en nuestra ciudad. El Antequera Light Fest, el mayor festival de luces y sonidos del sur de Europa, regresa este mes de julio en una edición aún más ambiciosa, bajo el lema “ALF World”. Con una narrativa de ensueño que envuelve y emociona.
Serán dos noches de este fin de semana, la del viernes 11 y la del sábado 12, en las que el corazón de Antequera latirá al ritmo de culturas de todo el planeta, envolviendo calles, plazas y monumentos en un espectáculo de luz, música y emoción colectiva.
Hay momentos del año en los que Antequera decide dejar de lado el ruido de los coches, apagar los semáforos y recuperar el ritmo del paso humano. Sucede en Semana Santa, en la Cabalgata de Reyes… y pasa también durante el Antequera Light Fest. Pocas veces la ciudad se entrega así al ciudadano y nos invita a caminarla, a vivirla de noche y a descubrirla de otra forma, como si fuera un sueño que uno recorre con los ojos bien abiertos.
Este 11 y 12 de julio, esa magia volverá. Yo quiero que vuelva, porque hay pocas cosas tan contemporáneas como caminar de noche por tu ciudad, en silencio, entre luces que te cuentan historias. Y entender que ese momento es, de alguna forma, también patrimonio.
Tiene un lema: “ALF World” y una declaración de intenciones: hacer del casco histórico de Antequera un escenario global, una ventana abierta a culturas de todo el planeta a través de la luz, la música y la emoción.
Este festival, más allá de lo estético o lo espectacular, tiene también algo profundamente simbólico, que convierte nuestras calles en ríos de personas, familias, grupos de amigos y visitantes que comparten un viaje colectivo sin billetes, sin pasaportes. Solo hace falta mirar al cielo y seguir la luz.
Recuerdo bien cómo el año pasado, tras el atardecer, la ciudad cambiaba su respiración. Estoy deseando vivirlo otra vez a minuto lento, saboreando sus sesenta segundos de contenido real. Que el tráfico se detenga y en su lugar aparezcan los paseos tranquilos, las risas, la sorpresa al doblar una esquina y encontrarme esta vez con una aurora boreal o un espectáculo de danza japonesa en el patio del Ayuntamiento. Que calles como la Calzada o Encarnación o Estepa, o Carreteros, o la misma plaza de San Sebastián, normalmente llenas de coches, se vuelvan senderos luminosos para vivir esta suerte de procesión civil de la imaginación.
Dicen que este año, las propuestas son aún más ambiciosas: en la plaza de toros, “El Tesoro del Faraón” nos sumergirá en la tumba de Tutankamón con láser y videomapping; “Sol Naciente” evocará el Japón de los templos y los samuráis; y “USA Basket Light”, en la plaza de Castilla, nos hará vibrar con deporte y espectáculo en una cancha iluminada. La Plaza del Coso Viejo acogerá “Boreal”, con nieve artificial incluida, y en la Real Colegiata de Santa María, “Around the World Videomapping” nos recordará por qué nuestros Dólmenes son Patrimonio de la Humanidad, porque cuentan una historia que empieza aquí y pertenece al mundo.
Lo anunció el alcalde Manolo Barón, rodeado de representantes de la Junta de Andalucía, la Diputación, Turismo Costa del Sol, y algunos patrocinadores.

Y más allá del festival visual, la música también tendrá su espacio gracias a la colaboración con Los 40. El miércoles 10 habrá concierto con Toni Aguilar y Ramsés López, y el sábado por la mañana, el Museo de la Ciudad acogerá en directo el programa “Del 40 al 1 Coca-Cola”.
Me cuenta un periodista amigo, que ya tiene ALF una fama mundial con estilo propio, pero importancia comparable al Signal Festival de Praga, al Festival of Lights de Berlín o al Blackpool lluminations del Reino Unido.
Es una forma de decir que Antequera no se encierra en su historia, sino que la proyecta hacia el futuro con luz propia. Disfrutemos en paz.
El Antequera Light Fest (ALF) nació en 2017 como una forma de celebrar un hito histórico para nuestra ciudad: la declaración del Sitio de los Dólmenes como Patrimonio Mundial de la UNESCO, ocurrida en julio de 2016. Desde entonces, cada verano, Antequera se viste de luz para recordar que aquí, en el corazón de Andalucía, hay un lugar que conecta el pasado más remoto con el presente más creativo.






Foto de portada: equinoccio en dolmen de Viera