Cuando alguien nombra tu silencio | Apuntes íntimos de la TEDtulia «Para entender la soledad»

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine.es

Celebrada la tercera edición de La TEDtulia, el Área de Cultura del Ayuntamiento de Antequera consolida este formato promovido por la Biblioteca Municipal San Zoilo, templo de la palabra, para el encuentro en las ideas.

Anoche, 14 de enero, en la Biblioteca Municipal San Zoilo, no sucedió nada espectacular, pero ocurrió algo muy importante y muy emocionante. Un grupo de personas se sentaron a hablar despacio, sin prisa, de aquello que casi nunca se dice en voz alta: la soledad. No es fácil combatirla, mucho menos resolverla ( ojalá ). Pero la TEDtulia nos convocó para entenderla juntos y charlar.

Se habló de una Antequera que muchos recuerdan con la memoria más que con el cuerpo: las sillas a la fresca, los corrillos en los comercios, el ruido leve de una conversación que no necesitaba motivo…
Hoy, en cambio, convivimos con un silencio distinto. Un silencio lleno de pantallas. En muchos casos estamos juntos, pero cada uno en su mundo. Comemos acompañados, pero solos. Tenemos mejores medios, más recursos para poder vernos, más teléfonos para al menos llamarnos, pero estamos más incomunicados…

Carmen Parejo moderadora del acto presentó a la invitada MªCarmen Rodríguez, Graduada en Trabajo Social. Diplomada en Promoción de la Salud y Especialista en Comunicación Asistencial en Contextos Educativos y Sanitarios, quien desarrolla actualmente su labor en el Área de Salud Norte de Málaga, en el Centro de Salud de Antequera, tras haber trabajado previamente en los Servicios Sociales de la Diputación de Córdoba.
Su mirada, cercana y experta a la vez, aportó claves muy valiosas en una exposición brillantísima para comprender un fenómeno que atraviesa edades, contextos y biografías.

Carmen Parejo (dcha), moderadora del acto, presentando a la invitada MªCarmen Rodríguez González


Mª Carmen Rodríguez nos recordó que ya no hace falta que en las salas de espera de los centros de salud nos pidan silencio. ¿Os acordáis de aquella imagen de una enfermera señalando con su mano que no habláramos?:hoy nos lo imponemos nosotros mismos trasteando nuestros móviles.

…Y la frase quedó flotando un rato, como esas verdades que incomodan porque son ciertas.

«Si tuvierais que definir con una palabra la soledad o con una frase muy corta, ¿qué podríamos decir?», preguntó a los asistentes sobre palabras que transmitieran el sentimiento de la soledad y en una lluvia sonora fueron apareciendo muchas. Algunas de ellas: tristeza, carencia, silencio, tranquilidad, el cáncer que nos mata sin querer, desasosiego, ausencia, paz…

Las cifras son frías pero contundentes: una de cada cuatro personas en nuestro país manifiesta sentirse sola. Hoy, más de cinco millones de hogares son unipersonales, y muchas de nuestras casas grandes, esas que antes rebosaban vida, mantienen hoy dormitorios vacíos como museos de una espera que no termina.

1 de cada 4 personas en España sufre soledad no deseada.

Nos comentó que la soledad mantenida es también un problema de salud, que tiene un impacto físico real, equiparable a graves problemas de salud emocional y física según la OMS. Que las mujeres mayores de 80 años son el colectivo más vulnerable ante este «aislamiento silencioso», pero que también hace incidencia en los jóvenes y en otras edades.



Y la conversación avanzó con cuidado hacia el centro de la herida. Se distinguieron distintas soledades. La que se elige y la que se sufre.La primera puede ser refugio, taller, descanso, “El ruido del cielo”, (como nos contó MªCarmen que así la llamó un pensador). La segunda, en cambio, duele de una forma callada. «Es estar lleno de palabras y no tener con quién hablarlas», nos dijo. Un sentimiento doloroso de desconexión y una falta real de vínculos.

Expresó una idea que atravesó toda la tarde, casi sin que nos diéramos cuenta: no basta con estar acompañado. Lo que de verdad necesitamos es ser vistos. Que alguien pronuncie nuestro nombre. Que alguien se detenga. Que alguien note nuestra ausencia si un día no estamos. Sentirnos parte de… Porque se puede estar rodeado de gente y sentirse invisible. Y esa es, quizá, la soledad más áspera.

Carmen Parejo ayudó a la invitada leyendo algunos testimonios reales con nombres cambiados para mantener privacidad. No se contaron para conmover, se dijeron para compartir verdad. Por ejemplo, «Visitación cerrando la puerta por la noche y hablándole a una imagen en la pared para no olvidar su propia voz. Una casa grande que se queda en silencio. La espera de una llamada que no llega...
No dramatizó nada, era tal cual. Precisamente por eso, solo dolía.

Se recordó que la soledad no deseada no es solo tristeza, es un problema de salud. Que una de cada cuatro personas en nuestro país se siente sola. Que afecta sobre todo a los mayores, pero también a jóvenes que viven atrapados en habitaciones infantiles, conectados a todo menos a alguien. Que las mujeres la cargan más a menudo.

Quiso aclarar, MªCarmen la diferencia de concepto Aislamiento vs. Soledad. Mientras que el aislamiento es una situación objetiva de falta de contactos, la soledad es una percepción subjetiva; se puede estar solo sin sentirse solo, y rodeado de gente sintiendo un vacío profundo.

Identificó tres motores del aumento de la soledad: el individualismo extremo, la fragmentación de las redes de apoyo (antes más sólidas en barrios y pueblos) y la digitalización que nos conecta a pantallas pero nos desconecta del vecino.


Habló también del Impacto en la salud. La OMS ya reconoce la soledad no deseada como un problema grave de salud física y emocional, equiparable a enfermedades crónicas.

Me resulta muy difícil poder expresar toda la poesía que viví esa tarde. Mª Carmen, además de regalarnos una exposición sabia y clarificadora del tema supo llegarnos muy dentro con pensamientos que nos tocaban el alma. Imposible para mí contaros tanta certeza, belleza y poesía en su exposición. También las aportaciones del público ayudaban a construir argumentos complementarios, eso busca este formato de TEDtulia.

«Ser visto» no significa que alguien esté físicamente a tu lado, sino que alguien valide que existes. En la charla se mencionó que muchas personas mayores se sienten «invisibles»: la gente pasa por su lado, los hijos les preguntan «¿has comido?» por obligación, pero nadie se detiene a mirarles a los ojos y reconocer quiénes son hoy.
Compañía: Alguien está en la habitación contigo. Ser visto: Alguien te reconoce, sabe tu nombre y le importa lo que sientes.

Y, sin embargo, la TEDtulia no se cerró en la tristeza. Al contrario. MªCarmen alabó a unas mujeres que tejen juntas. Se mencionaron esos talleres de croché que visten de color y sombra la calle Duranes en verano, o que decoran con esmero entrañable el trenecito de Navidad.



Entendimos que esos talleres no son solo costura; son espacios donde las manos dan «puntadas al encuentro». Cuando una vecina teje un toldo para que otros paseen bajo la sombra, está aportando vida. No es solo artesanía, es la creación de un sentido de pertenencia. Esas mujeres y hombres que se reúnen no solo combaten su propia soledad, también tejen una red que nos sostiene a todos.

Y entonces todo encajó… Aquello no era solo costura, dijo. Era pertenencia. Era ser visto, lo contrario de invisible. Era hacer algo para otros y que la ciudad lo viva en forma de sentido.

Urbanismo emocional, aunque nadie usó esa expresión en voz alta, se acuñó sin ser hablada, a mí me suena a encuentro a rescate ciudadano…
Hizo MªCarmen una defensa de las asociaciones de vecinos, y de los distintos programas «Juntos» del Ayuntamiento, Cruz Roja, Cáritas… y ensalzó el voluntariado que especialmente está dedicado a ello.

«Ser visto» es el alivio de saber que para alguien eres una persona con nombre, historia y sentimientos, y no simplemente un mueble más en la casa o un número en una estadística. Es pasar de ser una «ausencia rodeada de gente» a ser una presencia reconocida.

La conclusión fue sencilla, casi humilde: la soledad no siempre se puede evitar, pero la indiferencia sí. (Me vino a la mente cuando el Psicólogo Miguel Guerrero, en esta misma Biblioteca, invitó a los antequeranos a ser el «corcho» de salvación que la vida de otros necesita).
El antídoto no es llenar agendas, sino recuperar la mirada. Con pequeños gestos cotidianos… interesarse por los vecinos. Saludar. Preguntar sin prisa. Hacer sitio…. Entre otros muchos, el antídoto es la comunidad. La solución pasa por la «mirada» al otro, el voluntariado, la recuperación del «ruido del patio» y, por ejemplo, proyectos de convivencia intergeneracional donde nadie pierda la «llave de su propia vida». Alabó los lugares de encuentro, los clubes de lectura, de escritura, las asociaciones de vecinos, los talleres municipales, las actividades culturales…

No creo que nadie viniera a la TEDtulia buscando obtener respuestas definitivas. Aunque MªCarmen Rodríguez y la propia conversación del público constituyeron un rato muy nutritivo para la actitud propia y de ayuda a los demás.
Algunos nos fuimos además con una certeza pequeña pero valiosa: mientras exista un lugar donde sentarse a hablar así, despacio, simplemente convocados para charlar, nadie estará del todo solo.

Y quizá de eso iba esta TEDtulia. De recordarnos que, a veces, basta con que alguien nombre tu silencio para que empiece a doler un poco menos.


La TEDtulia no es una conferencia al uso. Está promovida por la Biblioteca Municipal San Zoilo y se celebra una vez al mes.

La TEDtulia no se dirige a expertos, ni a públicos especializados. Se dirige a quien tiene curiosidad.
A quien siente que pensar juntos es más rico que hacerlo a solas. A quien cree que la cultura puede ser, también, un acto de encuentro en las ideas.

Vivimos rodeados de palabras, y sin embargo, cuesta tanto escucharse de verdad. Debatimos, opinamos, contestamos, discutimos… pero ¿cuántas veces conversamos realmente? ¿Cuántas veces decimos lo que pensamos sin la urgencia de convencer, sin miedo al desacuerdo, sin necesidad de tener razón?

La TEDtulia nace para eso. Para volver a encontrarnos en torno a la palabra. Para rescatar la belleza y la inteligencia de sentarse a hablar hasta entenderse. No es un debate. No es una clase. No es un mitin. Es una tertulia moderna, una propuesta cultural que intenta combinar la chispa de una ponencia muy breve inspiradora, con la libertad de una conversación compartida.

Es un lugar donde puedes expresar una idea y escuchar otra distinta sin que eso sea una amenaza, al contrario, una oportunidad para enriquecer tu pensamiento. |