La Real Academia de Nobles Artes de Antequera ofrece un nuevo hito en su camino por tender puentes entre disciplinas aparentemente distantes: la geometría y el arte, la ciencia y la estética, el número y la forma… se reunirán el próximo 18 de febrero a las 19:00 h en la conferencia “Arte y Ciencia. La Alhambra matemática”.
Una invitación a mirar de nuevo. A detenerse. A sospechar que detrás de lo que creemos comprender late un orden más profundo, más silencioso y más exacto…
Bajo el título “Arte y ciencia. La Alhambra matemática”, el Seminario Permanente de Arquitectura de la Real Academia de Antequera acoge a dos maestros de la divulgación geométrica: Francisco Fernández Morales y Joaquín Valderrama Ramos, docentes de larga trayectoria que han hecho de la enseñanza de las matemáticas una forma de asombro. Ambos han dedicado décadas a recorrer, explicar y desentrañar el universo formal del gran palacio nazarí, no solo como profesores, también como exploradores de su lógica íntima.
Y es que la Alhambra, (me dice Sebastián del Pino Cabello que cuentan los autores), no es únicamente un prodigio decorativo. Es, ante todo, una construcción pensada con rigor geométrico. Sus yeserías, sus alicatados, sus bóvedas y arcos no obedecen a un capricho ornamental, sino a una inteligencia matemática que organiza el espacio, distribuye el ritmo y ordena la luz. Lo que el visitante admira como belleza es, en realidad, proporción. Lo que percibe como armonía es simetría. Lo que siente como misterio es cálculo.
Fernández Morales y Valderrama Ramos han demostrado, en sus investigaciones, publicaciones y visitas didácticas, que los muros del monumento granadino contienen un auténtico catálogo de transformaciones geométricas: traslaciones, giros, reflexiones, simetrías axiales y centrales que anticipan incluso conceptos que siglos después formalizaría la matemática moderna. Cada mosaico es una lección silenciosa; cada trama decorativa, un ejercicio de precisión.
El trabajo de estos dos profesores e investigadores cristalizó en la obra La Alhambra matemática. La belleza de los caprichos nazaríes, un libro de referencia para quienes desean comprender el monumento desde una mirada interdisciplinar.
La coordinación del acto corre a cargo de Sebastián del Pino Cabello, impulsor de este Seminario que, sesión tras sesión, viene demostrando que la arquitectura no es solo construcción material, sino también pensamiento, memoria y sensibilidad.
Hablar de la Alhambra en Antequera no es un ejercicio de erudición distante. Es reconocernos en una tradición cultural que entiende la belleza como fruto del conocimiento. Es aceptar que la naturaleza, esa que tantas veces contemplamos sin comprender del todo, responde a patrones, a ritmos y a proporciones que el ser humano ha sabido traducir en piedra, en agua y en luz.
Tal vez, cuando salgamos de la conferencia este miércoles, miremos de otra manera no solo los palacios nazaríes, también nuestras propias calles, nuestras plazas, nuestras fachadas. Tal vez descubramos que la geometría no es una abstracción fría, sino una forma profunda de disfrutar nuestras ciudades.
…Y que, como en la Alhambra, la belleza siempre guarda un secreto numérico esperando ser revelado.







