Su libro ‘Piel de escamas’ confirma a Feliciano González como maestro del relato corto

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine.es

La Biblioteca Municipal San Zoilo de Antequera se vistió ayer, 27 enero, de gala literaria para acoger la puesta de largo de Piel de escamas (Aliar Ediciones, 2025), el último volumen de relatos de Feliciano González.

El acto fue brillantemente presentado por María Córdoba. Y entre el público, personas muy interesantes de la vida cultural antequerana.

En un acto que trascendió la mera presentación formal, quienes asistimos fuimos testigos de una reflexión muy bien puesta sobre el oficio de escribir y la capacidad del relato corto para encapsular la inmensidad de la experiencia humana.

La encargada de abrir el fuego fue María Córdoba, cuya vinculación de más de dos décadas al mundo de las librerías se hizo patente en una intervención cargada de sensibilidad.
María, que había diseccionado los 23 relatos que componen la obra para contar una sinopsis de cada uno, fue tajante en su veredicto: «He leído dos veces este libro. La primera para conocerlo y responder al encargo de su presentación. La segunda para regustar su lectura. Me ha encantado. Lo recomiendo».



Destacó la fluidez de un lenguaje que «atrapa» al lector desde la primera línea, y puso énfasis en el equilibrio entre la intensidad narrativa y esa ternura que Feliciano González imprime incluso a los pasajes más crudos.

Feliciano González, que es un autor de pluma premiada en otros lares de vuelos literarios… Aunque nacido en San Lorenzo del Escorial en 1963, fue recibido ayer como un «nuevo antequerano» de adopción. Doctor en Derecho y experto en gestión de Recursos Humanos con una carrera internacional, su madurez literaria no es fruto del azar, sino de una vocación consolidada a través de hitos recientes como el Primer Premio de Poesía en el Certamen Miguel Hernández de Leganés, 2024.

Durante el acto compartió las claves de su universo creativo, un espacio donde la formación académica (Máster en Mediación Ficcional y Creatividad Literaria por la Universidad de Granada) se funde con una mirada humanista y observadora.

Piel de escamas es una exploración de la naturaleza humana, como un mosaico de humanidad y memoria. A través de sus páginas, Feliciano sobrevuela en este libro la memoria y la posguerra, con algunos relatos que rescatan la dureza del entorno y la resistencia de quienes lo vivieron. La introspección psicológica estudiando la pérdida y la fragilidad. El realismo mágico y la ironía contando espacios donde lo cotidiano se rompe para dejar paso a lo sorprendente y a la crítica social más sagaz.

La presentación de ayer en San Zoilo confirmó que Feliciano González domina ese «pulso narrativo» que ya se asomó en sus novelas anteriores (El motín y Herejes sin pecado) y en su poemario Clamor de cristales rotos. Y con Piel de escamas, se reafirma como un maestro de las distancias cortas, demostrando que el relato es un territorio ideal para aquellos que, como él, saben leer las grietas de la identidad y las huellas imborrables que deja el tiempo.

El público preguntó, y Feliciano pudo contar que prefiere que los relatos no tengan una solución cerrada, dejando que el lector sea quien complete la historia. Dejó entrever su obsesión por el lenguaje, que busca adaptar el vocabulario y el tono a cada personaje, intentando equilibrar su tendencia natural al lirismo (prosa poética) para no arruinar el ritmo narrativo.

Nos habló de sus influencias, muchas. Y mencionó algunas. Mencionó a Chéjov por sus finales inconclusos, a Cortázar por la maestría del relato breve y a Cela (La Colmena), no tanto por el autor como por la capacidad de retratar una comunidad.

Antequera sumó ayer una nueva página a su agenda cultural en el templo de la palabra, una página dorada celebrando una obra que invita a ser leída, como bien sugirió María Córdoba, para «regustar» la belleza que se esconde tras la dureza de la realidad.