Antequera despertó el 21 de marzo entre versos | así se vivió el equinoccio clandestino de primavera

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

7 Voces de lujo susurraron poemas frente a la Peña de los Enamorados en el Día Mundial de la Poesía, para celebrar el Equinoccio de Primavera |

Cada cambio de estación del año, ‘Clandestinos’ realizan un saludo de bienvenida a los solsticios y equinoccios. Y en este, no podía faltar el encuentro en algún lugar mítico de la ciudad.

Ayer, 21 de marzo, en el Mirador del Carmen de Antequera, aconteció un precioso festival de sensaciones… coincidiendo además con el Día Mundial de la Poesía, un pequeño grupo de personas, valientes en lo íntimo, cómplices en lo esencial, decidió madrugar no por obligación, sí por deseo de escuchar o recitar versos justo en el instante en que el día comienza.

En la minúscula línea de frontera entre la noche y el día, cuando la mayoría de los habitantes de nuestra ciudad aún dudan si despertar o seguir soñando dormidos, un grupo de «apasionados» por la vida, se reunieron para soñar despiertos con un mundo mejor.

( Clandestinos de Cultura, es un grupo anónimo, formal pero no formalizado, sin listas ni etiquetas, abierto a participación; bien avenido y compuesto por infinitas personas que acuden cuando y a lo que les parece bien…).

Cada cambio de estación tiene algo de rito antiguo, de promesa que se renueva en silencio. Y es ahí, en ese territorio casi invisible entre lo cotidiano y lo extraordinario, donde Clandestinos vuelve a aparecer, fiel a su manera de ser activos en el tiempo, celebrándolo cuando el tiempo invita a detenerse.

La convocatoria era firme: «nos reuniremos a las 7:00 de la mañana para saludar al sol que sale por Antequera… aunque el cielo atmosférico tenga otros planes«.

Y es que la previsión de la AEMET desde días antes; incluso, el día anterior daba lluvias en nuestra ciudad. Pero los organizadores ( Mary Paz Alba, Carmen Parejo, Carmen Díez de los Ríos, la EMMA,…) –erre que erre– insistían…

«Dicen que puede llover un poco. No importa. Si caen cuatro gotas, serán parte de la poesía del momento. Iremos con paraguas, con ganas y con esa extraña alegría de hacer algo que no ocurre todos los días como es mirar la Peña de los Enamorados desde el Mirador del Carmen en una mañana incierta, mientras amanece, …y recitar poesías. En susurros para no despertar a los vecinos.
Durante unos 30 minutos compartiremos palabra, mirada y silencios, con la compañía de voces invitadas que pondrán versos al amanecer.
Esta vez la música de fondo será enlatada porque así lo hemos acordado con nuestros co-organizadores (EMMA) para no arriesgar en posibles daños a instrumentos, dadas las previsiones.

Celebraremos también el Día Mundial de la Poesía, así que hemos invitado para que reciten a Olga Montemayor, Antonio Vera, Alma Puche, Mª Teresa Becerra, Carmen Parejo, Inma Pérez García y Carmen Vera.
Será un acto sencillo, pero tan significativo como en las anteriores celebraciones de Clandestinos de equinoccios y solsticios.

Te esperamos, si te apetece. Sábado 21 marzo a las 7:00 h. para mirar cómo el sol ilumina la ciudad y sentir una nueva brisa de vida.

Así, con paraguas preparados y una alegría difícil de explicar, la que nace cuando uno hace algo improbable, se citaron para mirar la Peña de los Enamorados mientras amanecía, recitar en voz baja y compartir el instante sin perturbarlo.

El cielo se puso un vestido de azul suave con coloretes de fiesta. Parece que agradeció la insistencia y calmó la lluvia.

La mañana amanecía preciosa con la silueta imponente de la Peña de los Enamorados recortándose, limpia y expectante, frente a un cielo entreverado en nubes peluche que simulaban hilos de seda para vestir la mirada.

Probablemente… si el cielo tenía otros planes, la insistencia de casi una treintena de Clandestinos venció la incertidumbre y se produjo el milagro.

Durante media hora, apenas eso, sucedió lo importante: palabras, miradas, silencios. Voces invitadas y oídos escuchantes entregados tejieron el alba con versos formando parte del mismo pulso.

Otro ciclo en el que en Antequera se ha celebrado un nuevo equinoccio, ese equilibrio entre luz y oscuridad. Y también el poder de la palabra compartida. Incluso bajo la amenaza de lluvia (o quizá gracias a ella) la poesía sigue siendo un refugio, una forma de mirada íntima y una manera de estar juntos.

Fue un acto sencillo, pero de una emoción inmensa. Lo que hace especiales a estos encuentros no es su escala, sino su verdad auténtica. No hay escenario ni hay artificio; no hay más guion que el propio sentir del momento presente. Y sin embargo, o precisamente por ello, sucede algo extraordinario, quienes acuden se reconocen en lo esencial, el ser humanos. El tiempo nos va cambiando por fuera, las personas nos enriquecen por dentro.

Carmen Parejo
María Teresa Becerra

Alma Puche

Inma Pérez
Antonio Vera
Olga Montemayor
Carmen Vera