El renacer de nuestra memoria «60 años del MVCA» | La juventud toma la palabra

Con motivo del Día Internacional de los Museos, una efeméride impulsada por el ICOM desde 1977 bajo el lema “Museos uniendo mundos divididos”, el palacio de Nájera, sede del MVCA, abrió sus puertas para convertirse en el altavoz de una savia nueva que viene pisando con fuerza, rigor y una desbordante pasión por la historia local.

Las doctorandas de la Universidad de Málaga, Lucía Montes Campos y María Rosario Mora García significaron este Día Internacional con sendas conferencias muy bien transmitidas. Señal de que la juventud sobradamente preparada toma posiciones en Antequera.

El acto fue inaugurado por el director del museo, José Escalante, quien recordó el valor de las instituciones museísticas y centró el valor de la celebración de este Día Internacional desde 1977 gracias a ICOM (Consejo Internacional de los Museos). Refleja esa convicción profundamente arraigada de que los museos son siempre y medio custodios del pasado. Son agentes fundamentales para la conexión entre el entendimiento y la paz en el presente. En un momento en que, como ustedes bien saben, las visiones sociales, culturales y geopolíticas afectan cada vez más a nuestras sociedades. Los museos se erigen como unos espacios donde las diferencias se abordan con respecto en lugar de con recelos y donde la humanidad comparte y encuentra una expresión a través de objetos, historias y un diálogo significativo

Escalante compartió con los asistentes dos hermosos hitos de la jornada: la apertura excepcional para visita de la emblemática Caja de Escalera del palacio (un esfuerzo anual por visibilizar un espacio habitualmente cerrado por problemas de accesibilidad) y la feliz coincidencia de que este año se conmemoran los 60 años de la fundación del Museo Moderno, cuyo germen fue aquella colección arqueológica nacida en la década de los 60, que posteriormente contaría más detenidamente Lucía Montes.

Tras la introducción del director, el protagonismo absoluto pasó a dos jóvenes investigadoras y doctorandas de la Universidad de Málaga Lucía Montes Campos y Mª Rosario Mora García. Escuchar la solvencia y la madurez académica de ambas fue un auténtico regalo; una demostración en directo de que hay muchísimos jóvenes sobradamente preparados para hacer mucho con su sabiduría en esta ciudad.


María del Rosario Mora fue la encargada de abrir el turno de las ponentes, firmando un viaje cronológico impecable sobre la evolución de la museología. Viajó desde el coleccionismo funerario de los faraones egipcios y los exvotos en los templos griegos, pasando por las colecciones privadas de la antigua Roma, donde el propio Vitruvio ya dictaba pautas arquitectónicas para exhibir obras en las villas, hasta llegar al hito del Ashmolean Museum de Oxford (1683) y la democratización cultural que trajo la Revolución Francesa con el Museo del Louvre.

Recordó en su intervención, ligando ese recorrido histórico universal, con el orgullo local y defendió con brillantez que el Arco de los Gigantes (1585), obra de Francisco de Azurriola, debe considerarse el primer museo al aire libre de toda España. Un espacio público donde el Cabildo humanista decidió empotrar las lápidas e inscripciones romanas de yacimientos como Singilia Barba u Oscoa para que estuvieran expuestas «a la mirada de todos».
Con rigor científico, narró también su desmantelamiento en 1908 a instancias de Amador de los Ríos para trasladar las piezas al patio del Ayuntamiento (antiguo Convento de los Remedios); un traslado que, si bien buscaba proteger la epigrafía, despojó al Arco de su sentido original, tal y como lamentó en su día el insigne José María Fernández.

Lucía Montes tomó la palabra para adentrarse de lleno en el siglo XX, asumiendo el testigo de la narración en el momento exacto en que Antequera da el salto de la mera acumulación de piezas hacia el concepto de museo moderno. El hilo de partida de su brillante ponencia, el providencial hallazgo del Efebo de Antequera en 1952 en el cortijo de Las Piletas.

Lucía desgranó el impacto arqueológico que supuso y cómo este soberbio bronce romano se convirtió de inmediato en un símbolo de identidad local. Ante la reclamación de la pieza por parte del Museo Arqueológico Nacional, el Estado exigió una sede autorizada para su permanencia en la ciudad. La ponente detalló con precisión histórica las gestiones de los años 60: la visita del Director General de Bellas Artes, Gratiniano Nieto, el impulso del alcalde Isidro Montoro, la creación del Patronato y la Orden Ministerial de 1966 que autorizaba el museo en el Palacio de Nájera.

Con su sensibilidad habitual, Lucía reivindicó la elección de este edificio barroco del siglo XVIII en el Coso Viejo bajo una premisa impecable: «El continente tenía que estar a la altura del contenido».

Recordó en su intervención rindiendo un merecido homenaje a Manuel Cascales Ayala, nombrado primer director en 1968, quien durante 43 años de los 60 que cumplimos este, pilotó la transformación del centro, dejando atrás la idea de un simple «depósito» para llegar a consolidar en diferentes etapas la institución social, cultural y científica que hoy conocemos.

No te quedes, lector, lectora en los cuatro notas reseña que te he contado. Entiendo que supones que estas breves conferencias fueron aún más profundas y que contaron otras cosas interesantes,

Quiero resaltar, eso sí, desde mi modesto criterio, que ver a estas dos jóvenes contar la historia de nuestra ciudad con semejante elocuencia y rigor es muy bueno. No se trata de sustituir a los sabios de edad, sino de ir integrando juventud preparada en los resortes que permitan el relevo generacional sin despojarnos de quienes ya demostraron sus enormes aportaciones a la historia y a la cultura local.
Estas jóvenes poseen esa mirada limpia de quien descubre el mundo, pero respaldada por el rigor científico de quien pasa horas analizando legajos, piedras e historias.
Por eso quiero dar un aplauso al porvenir.

Desde las páginas de esta revista cultural, queremos felicitar de corazón a ambas conferenciantes. Gracias por vuestro esfuerzo, por vuestro trabajo y por demostrarnos que el futuro de la investigación en Antequera no solo está asegurado, sino que camina con paso firme y brillante. ¡Enhorabuena!

Es un motivo de inmensa alegría y orgullo para esta revista ver cómo las nuevas generaciones no solo se interesan por nuestro patrimonio, sino que lo abrazan con una madurez académica que asombra. Escuchar a estas dos jóvenes supuso un soplo de aire fresco; una demostración patente de que la juventud no está reñida, ni mucho menos, con la máxima sabiduría.

El Día de los Museos nos recuerda que estos espacios no son almacenes de objetos muertos, sino instituciones vivas. Y nada les da más vida que la voz de dos mujeres jóvenes que deciden dedicar su talento y su tiempo a estudiar y poner en valor nuestras raíces. Su intervención fue el mejor homenaje posible a un día tan señalado.