Manuel Romero Pérez deslumbró en el Museo de Málaga revelando la grandeza de nuestra Villa Romana de la Estación

Un «foráneo» en el paraíso. | ChLL para atqmagazine

El pasado martes 24 de febrero, el Museo de Málaga programó la conferencia “Espacio y decoración arquitectónica en la villa romana de la Estación, Antequera (Málaga)”, impartida por Manuel Romero Pérez, arqueólogo del Servicio Municipal de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Antequera.

Durante su intervención, puso en valor la relevancia de la Villa Romana de la Estación como una de las más importantes de Hispania, contextualizando su esplendor en el proceso de pacificación de la provincia romana de la Baetica bajo Augusto y el auge del sistema de villas como símbolo de riqueza, refinamiento arquitectónico y sofisticación artística.

Nos encontramos allí, José Enrique Ramos Vidaurreta y yo, como espectadores casuales de esta impresionante conferencia, en el emblemático edificio de la Aduana. Fue uno de esos momentos de la difusión de nuestro patrimonio antequerano que reconcilian al público con su pasado y lo proyectan hacia el mundo.

El protagonista fue nuestro arqueólogo municipal, Manuel Romero Pérez, quien volvió a demostrar que la historia y la arqueología cuando se conoce como él la conoce y se ama, como él la ama, es capaz de proyectar culturalmente una fuerza de fascinación impresionante.

El salón de actos presentó un lleno absoluto. Butacas ocupadas hasta el último asiento, asistentes de pie y un patio de butacas heterogéneo y esperanzador, porque pudimos apreciar que muchas de esas butacas estaban ocupadas por gente muy joven, universitarios interesados en nuestro pasado arqueológico, ávidos de conocimiento sobre ello. También otras muchas personas de sólida formación que escuchaban con la atención de quien reconoce estar ante una voz autorizada como pocos en el mundo. La expectación era máxima, y no defraudó. La admiración hacia este sabio de la arqueología se mostraba en el ambiente y en los comentarios del público al finalizar la conferencia.

Eduardo García Alfonso (Museo de Málaga) dando la bienvenida y manifestando la satisfacción de ver el aforo repleto. | Foto: prestada por Museo de Málaga

Manuel Romero no necesitó papeles. Posee la serenidad que da el conocimiento y el estudio riguroso y la pasión de quien ha dedicado años de investigación a este yacimiento, y en esa entereza fue desgranando las claves de la Villa Romana de Antequera.
La describió como lo que fue: una lujosa villa suburbana, un auténtico locus amoenus situado a las afueras de la antigua Antikaria, dominando la vega antequerana y con la majestuosa Peña de los Enamorados como telón de fondo.

La pacificación definitiva de la provincia romana de la Baetica a partir de Augusto llevó a la implantación del sistema de villas, que permitieron el crecimiento exponencial de cultivos de alto valor económico como el olivar. En muchas de estas villas sus propietarios mostraron su enriquecimiento, con espacios de lujo, donde se combinaban arquitectura, decoración, mosaicos y obras de arte, que creaban una especie de pequeño paraíso privado.

Cada pieza arqueológica cobró vida en sus palabras. Los mosaicos dejaron de ser teselas inmóviles para convertirse en relatos visuales de poder, refinamiento y cosmovisión romana. Las estructuras arquitectónicas adquirieron nuevamente dimensión universal al ser comparadas con referentes de la talla de Pompeya, estableciendo paralelismos que sitúan a nuestra villa en un contexto internacional. Algunos de sus elementos, explicó, no encuentran parangón en la Península Ibérica, lo que confirma la singularidad y la suntuosidad del enclave.

Foto: prestada por Museo de Málaga

Admirable fue también su capacidad para universalizar lo local. Manuel no solo habló de hallazgos; habló de identidad. Supo conectar al público con la trascendencia histórica de la villa, haciéndonos comprender que Antequera no es un punto periférico en los mapas antiguos, que es un enclave relevante dentro de las dinámicas del Imperio romano. Nadie mejor que él para situar la importancia de este yacimiento en el mundo.

Como digo, la reacción del auditorio fue el mejor termómetro del éxito: miradas atentas, silencio reverencial y, al final, un aplauso prolongado y sincero. Muchos salieron comentando detalles concretos; otros, expresaban el deseo inmediato de visitar el recinto y contemplar in situ aquello que acababan de descubrir con asombro y fascinación.

También nosotros, José Enrique Ramos Vidaurreta y yo, celebramos no solo la brillantez de la conferencia, también el orgullo de contar en nuestra ciudad con un profesional de la talla de Manuel Romero Pérez, que ejerce su labor desde el Ayuntamiento de Antequera con rigor científico y vocación divulgadora.

Foto: prestada por Museo de Málaga

Porque sé que la idea de esta conferencia partió del propio Museo de Málaga para su programación de celebración del Día de Andalucía; si no, habría pensado que estaba incitada por una campaña de márketing muy eficaz desde Antequera para dar a conocer las virtudes de este recinto monumental arqueológico. ¡Qué eficacia de gancho turístico!. Fue impresionante la sinergia que esta conferencia provocó en atracción hacia nuestra querida Antequera. Pensé para mis adentros que si a este hombre lo llevas por el mundo a dar esta conferencia, Antequera batiría récords nunca vistos de atracción turística, comparables a las de los grandes yacimientos arqueológicos europeos.

Nuestro “héroe” (sí, es mi héroe arqueólogo, lo digo a boca llena) volvió a demostrar que el conocimiento, cuando se comparte como él sabe hacerlo, se convierte en deseo proyectado y contagia la pasión por indagar para seguir disfrutando de nuestro patrimonio colectivo.