«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine.es
Aún resuena en Antequera, como un eco que no se apaga, aquella tarde en la Real Academia de Nobles Artes en la que Antonio Manuel vino para dar una conferencia y nos dio algo que nos llegó más profundo, fue un acto de memoria compartida.
Han pasado meses, pero su voz sigue circulando por las conversaciones en nuestra ciudad, por los libros que se prestan de mano en mano, por los documentales que se recomiendan casi con fervor. Fue un acierto de Sebastián del Pino y de la Real Academia invitarle a venir aquí. Hay autores que pasan; otros, como él, se quedan.
…Y se quedan porque tocan una fibra antigua que no sabíamos que seguía viva.
Antonio Manuel es muchas cosas, jurista, profesor, escritor, investigador, divulgador…
Y es, ante todo, un mediador entre el pasado y el presente, alguien que sabe escuchar lo que la historia calló y devolverlo a la palabra con belleza, rigor y valentía.
En La huella morisca nos enseñó a mirar Andalucía con otros ojos, a reconocer en nuestros gestos, en nuestro habla, en nuestras músicas y silencios, la persistencia de un pueblo expulsado pero no borrado. En Tu nombre mío, dio un paso más íntimo y poético, recordándonos que la identidad no es un dato, que es una herida que también puede ser abrazo.
Voy a seguir leyendo libros suyos, ahora estoy con Flamenco. Arqueología de lo jondo y ya iré contándoos. Bueno, mejor leedlos vosotros también.
Lo admirable de Antonio Manuel no es solo lo que sabe, es también cómo lo entrega. Hay en él una rara combinación de erudición y cercanía, de precisión jurídica y temblor poético.
Habla como quien recuerda en voz alta, no como quien impone una lección. Y quizá por eso conecta con públicos tan diversos: académicos, jóvenes, lectores ocasionales, personas que nunca pensaron que la historia pudiera conmoverlas. Su palabra convoca sin excluir.
En Antequera, que siempre digo que es una ciudad de capas, de piedra y de memoria; su pensamiento ha encontrado un terreno especialmente fértil. Cada día somos más quienes nos acercamos a sus libros, quienes descubrimos sus documentales y los compartimos, quienes reconocemos en su discurso algo propio, algo que siempre estuvo ahí y que por fin alguien se atrevió a nombrar sin complejos. No es exagerado decir que ha generado una comunidad de lectores y oyentes que no lo seguimos por moda, sino por verdadera admiración.
Esta entrevista nace de esa admiración profunda y honesta, desde el respeto de mi «yo lector» agradecido. De quien, tras escucharle y leerle, siente que algo se ha recolocado por dentro…
1.
En La huella morisca sostienes que lo andalusí sigue vivo en gestos cotidianos, incluso en formas de amar o de rezar.
Si hoy pudiéramos “despertar” a un morisco expulsado y traerlo a Antequera, ¿qué elemento actual (una costumbre, una palabra, un sabor, un paisaje social) crees que le resultaría más familiar y cuál más insoportable?
2.
En tu investigación constante mezclas historia, derecho, música y memoria colectiva.
¿Qué disciplina, de las que manejas, te ha dado más quebraderos de cabeza por ser la más resistente a aceptar ese pasado oculto… y por qué crees que se defiende tanto?
3.
Hablas a menudo de la herencia emocional del silencio morisco.
Si tuvieras que describir esa herencia como un sonido, no como un concepto, ¿cuál sería? ¿Un martinete, una oración, un golpe de fragua, un susurro… o algo completamente distinto?
4.
Imagina que mañana Andalucía decidiera enseñar en los colegios una asignatura obligatoria basada en tu obra.
No sobre historia, sino sobre identidad. ¿Cuál sería la primera “verdad incómoda” que te gustaría que el alumnado aprendiera y por qué?
5.
Tu trabajo insiste en la necesidad de “mirar donde nadie mira”.
En ese sentido, ¿qué rincón de Antequera (una calle, un paisaje, un objeto, un rito local…) crees que aún no hemos sabido leer en clave morisca o andalusí y qué historia “oculta” sospechas que podría contarnos?

6.
Has dicho alguna vez que la memoria no se pierde: se esconde.
Si tuvieras que escoger un objeto cotidiano (una llave, un pañuelo, una receta, un amuleto…) como símbolo del legado morisco oculto, ¿cuál sería y qué historia secreta crees que guarda?
7.
En Flamenco. Arqueología de lo jondo propones una lectura casi arqueológica del gesto y del quejío.
Si el flamenco fuese un archivo vivo, ¿qué “documento” crees que aún no hemos sabido descifrar?
8.
Con tu formación jurista, conoces bien la relación entre leyes y exclusiones.
¿Qué ley actual te parece que, dentro de 200 años, se estudiará como hoy estudiamos los edictos contra los moriscos: como ejemplo de un miedo disfrazado de orden?
9.
Tu obra habla de identidades múltiples, híbridas, mestizas.
Si pudieras borrar una sola palabra del vocabulario público andaluz por ser tóxica para esa identidad mestiza, ¿cuál eliminarías y qué palabra propondrías en su lugar?
10.
Antequera es un cruce de capas históricas: dolménica, romana, andalusí, barroca.
Si escribieras un libro solo sobre Antequera, pero desde tu mirada, ¿qué “huella” crees que sería la más difícil de revelar al lector porque permanece justo debajo de lo que damos por sentado?

Queremos segunda parte.
11.
El mapa invisible
Has escrito sobre huellas que no vemos pero nos condicionan.
Si tuvieras que dibujar un “mapa emocional” de Al-Ándalus en el siglo XXI, sin fronteras ni fechas, solo sensaciones… ¿qué zonas de ese mapa estarían hoy más activas y cuáles seguirían bajo tierra?
12.
La herencia del pudor
Muchos descendientes de moriscos escondieron prácticas, lenguas y memorias durante generaciones.
¿Crees que hoy seguimos heredando algún tipo de “pudor cultural”? ¿En qué gestos o discursos contemporáneos detectas todavía ese miedo antiguo a mostrarse?
13.
La idea peligrosa
Toda divulgación rigurosa suele tener una idea que incomoda al poder.
¿Cuál es la idea más “peligrosa” que has tenido que defender públicamente sobre la identidad andalusí o morisca, no por su contenido, sino por lo que implica aceptar que podría ser verdad?
14.
Patrimonio que no se toca
En Antequera solemos pensar en patrimonio como piedra: dolmenes, iglesias, murallas.
Si tuvieras que convencer al Ayuntamiento de que invirtiera en un “patrimonio intangible” específico y urgente, ¿cuál sería y qué perderíamos si no actuamos ya?
15.
El futuro del pasado
Sueles afirmar que la memoria sirve para construir.
¿Qué cambio contemporáneo (tecnológico, social o político) crees que transformará radicalmente la forma en la que en el futuro entenderemos Al-Ándalus y el legado morisco?






