Singilia Barba | La ciudad que Rafael Atencia ya había «visto» empieza a constatarse

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

Singilia Barba está siendo recientemente una de las noticias virales que más impactos han creado en redes populares y en entendidos en materia arqueológica.

En las últimas semanas, esta antigua ciudad romana ha saltado de los círculos arqueológicos a ese territorio imprevisible donde hoy nacen las leyendas contemporáneas: las redes sociales. Más de veinte millones de impactos después, Singilia Barba se ha convertido en una de esas historias que consiguen que millones de personas miren, aunque sea durante unos segundos, hacia un lugar del que quizá nunca habían oído hablar.

Hace un año y poco. Manuel Romero hablaba de Singilia Barba en Navarra ante un auditorio de especialistas. Hablaba de sus ruinas, de las huellas de una ciudad romana, de una sospecha que llevaba años defendiendo: que bajo la tierra todavía podía conservarse buena parte de aquel teatro y mucho más que todos daban, en cierto modo, por perdido.
Entre quienes escuchaban estaban investigadores de la Universidad Complutense de Madrid. La historia les interesó, lo suficiente como para implicarse en ella. De aquel encuentro nació el impulso que ha llevado ahora al equipo de dicha institución madrileña a trabajar junto a Manuel Romero y al Ayuntamiento de Antequera. Y de estas tres semanas de excavación han salido unas gradas que han dado la vuelta al mundo.

Esta es la noticia que hemos vivido:

El teatro romano de Singilia Barba emerge en Antequera tras 35 años de letargo

ANTEQUERA (MÁLAGA) atqmagazine— Las recientes excavaciones arqueológicas en el yacimiento de la antigua ciudad romana de Singilia Barba han marcado un hito en el patrimonio andaluz al sacar a la luz el monumental graderío de su teatro romano. La intervención, primera de carácter sistemático en el área tras más de tres décadas, ha confirmado el excepcional estado de conservación del monumento gracias a la protección natural que le brindó la acumulación de estratos de tierra a lo largo de los siglos.

¿Quiénes componen el equipo investigador?

La campaña científica ha estado liderada por un equipo interdisciplinar codirigido por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Dr. Luis Romero Novella (UCM): Investigador principal del proyecto y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, responsable del marco académico y científico de la intervención. Dr. Sergio España-Chamorro (UCM): Investigador y arqueólogo codirector del equipo por parte de la Universidad Complutense de Madrid. y la Sección de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Antequera contando con la dirección científica y técnica del arqueólogo municipal Manuel Romero, codirector de los trabajos sobre el terreno.

Financiación y apoyo institucional:

El proyecto, titulado «Redescubriendo Singilia Barba: Entre la geoarqueología y la caracterización de la cultura material», cuenta con la financiación de la Comunidad de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid, la autorización de la Junta de Andalucía y la estrecha colaboración del Ayuntamiento de Antequera.

¿Qué se ha hallado en la excavación?

Los sondeos sobre la ladera han dejado al descubierto un edificio de gran envergadura cuya conservación supera las estimaciones iniciales:
Graderío medio (media cavea): Se han documentado 14 gradas compuestas por bloques de arenisca excelentemente labrados.
Dimensiones y capacidad: El teatro cuenta con un diámetro total de 52 metros, una orchestra de unos 15 metros y una capacidad estimada de unas 2.000 personas repartidas en hasta 19 filas de asientos.
Conservación excepcional: Aunque parte de las gradas superiores fue expoliada en siglos pasados para construir edificios en Antequera (como la iglesia de San Juan de Dios), el sector intermedio e inferior se conserva casi intacto.

Las autoridades y el equipo científico prevén dar continuidad a los trabajos para excavar en próximas fases la zona central de la orchestra y el frente escénico (scaenae frons)

Foto cedida por equipo de excavación.

Más de 20.000.000 de personas han visto ya imágenes y noticias sobre el hallazgo.

Entre los más de veinte millones de impactos que, a día de hoy ( y subiendo), ha logrado proyectar en las redes este hallazgo, yo soy uno de los impactados. A mí también me ha encantado conocer la noticia y, en mi reflexión sobre ello, me han llamado la atención dos matices. Primero que el descubrimiento actual no es un «descubrimiento», es un redescubrimiento.
Segundo que tras una conversación con Manolo Romero, el arqueólogo coordinador de las excavaciones, he podido hacerme a la idea probablemente real de la inmensidad de lo que hay debajo de esta tierra sin excavar. Podíamos imaginarlo, pero en este redescubrimiento se constata cada vez más esta posibilidad.

Hay un pequeño matiz en la palabra «hallazgo». Porque Singilia Barba no acaba de descubrirse. No es un descubrimiento, sino un redescubrimiento. Y, además, hay que conjugarlo en todos sus tiempos verbales porque las huellas investigadas del pasado unidas a las investigaciones en presente necesitan que se siga trabajando en ello en gerundio, para en un futuro lo más próximo posible hacer visible la monumental ciudad romana que se sospecha real bajo nuestros pies.

Y de sospechas quiero hablar cuando hace treinta y seis años un Profesor Arquéologo llamado Rafael Atencia y su discípulo un arqueólogo todavía joven llamado Manuel Romero se atrevieron a pensar que aquellas seis gradas dibujadas siglos atrás no eran el final de la historia, sino apenas lo que la tierra había decidido dejarnos ver.

Dibujo del Marqués de Valdeflores | s.XVIII

En 1544, el humanista Juan de Vilches ya dejó constancia escrita de las ruinas. Dos siglos después, el Marqués de Valdeflores dibujó lo que quedaba visible del teatro. Y aquel dibujo contenía una pista extraordinaria. Seis gradas. Eso era lo que quedaba a la vista después del expolio sufrido por el teatro, cuando sus sillares fueron aprovechados para otras construcciones de Antequera (San Juan de Dios). Durante mucho tiempo, lo razonable fue pensar que aquello era prácticamente todo lo que quedaba.

Pero en 1988, el profesor Rafael Atencia planteó a su equipo una posibilidad mucho más incómoda. ¿Y si el expolio no hubiera destruido el teatro? ¿Y si simplemente se hubiera llevado aquello que estaba arriba y al alcance de la mano? La diferencia entre ambas hipótesis parecía pequeña. En realidad, era la diferencia entre unas ruinas y una ciudad.

Singilia-Barba-Rafael-Atencia-Paez.-(In-memoriam)

En 2007, Manuel Romero consiguió financiación y disposición para realizar una prospección con georradar. La tierra empezó a hablar. Los perfiles obtenidos mostraban estructuras con lo que permitió a la investigación describir como «aristas vivas». Bajo la vegetación y los estratos superficiales parecía sobrevivir una parte sustancial de la estructura del teatro.

Singilia-Barba-Ortofotografia-de-los-restos-del-teatro-de-Singilia-Barba-Oficina-Arqueologica-Municipal-Antequera-

Superposición de la planimetría del teatro de Segóbriga sobre los resultados del georradar en el teatro de Singilia. Teixidó y Peña. 2006

Manuel Romero | Prestigioso Arqueólogo Municipal de Antequera

Pero una cosa es que una máquina encuentre algo. Y otra, bastante distinta, es meter una pala y herramientas de guante blanco para excavar. .

En este septiembre de 2026, un equipo de la Universidad Complutense de Madrid y el Ayuntamiento de Antequera abrió una cata de apenas 7 por 4 metros y alcanzó cuatro metros de profundidad. Tres semanas. Eso fue suficiente. Aparecieron las gradas de la media cavea y el pasillo de distribución, el praecinctio.

La hipótesis que había comenzado a formularse treintaytantos años antes acababa de convertirse en piedra. El gigante no había desaparecido. Estaba dormido.

Permíteme lector, lectora, que como soy lego en la materia, aunque admirador de ello, ahora ponga atención en esto que te cuento…

No se ha excavado ni el 5% de la extensión y ya se apuntan estas maneras. Ahora se empieza a comprobar, que hace 36 años Atencia (insigne profesor) y Romero ya lo sospechaban y lo dijeron con esa intuición mágica que tienen algunos genios arqueólogos basada en datos desperdigados, pero muy bien trabajados.

Estado actual del yacimiento. El teatro de Singilia en primer término. Dron Aratispi S.L

Ubicación recreada del Teatro, tal y como ya se constata.

Esta es esa foto de la que me ha prestado el propio arqueólogo Manuel Romero. Ya no es una ensoñación. Las características de lo que revelan los datos ortofotográficos, otras investigaciones y las excavaciones actuales, llevan a recrearla así como sospecha este gran arqueólogo desde hace tiempo que sería Singilia Barba y hoy se empieza a constatar con la verificación de la última excavación del teatro.

A mí ese impacto de lo redescubierto, me hace soñar también en esto aunque sea todavía muy aventurado.

Y ahora, atento, lector; atenta, lectora, permíteme que, sin sensacionalismos, me quiera imaginar lo que es muy seguro que algún día se constatará en las sospechas investigadas por con una foto recreada por él con las fuentes fidediganas de las tecnicas más modernas de la arqueología actual.

Propuesta-de-recreacion-del-paisaje-urbano-de-Singilia-Barba.-Manuel-Romero-sobre-documentacion-generada-con-IA-


Así sería Singilia Barba ( según foto recreada con ayuda de la IA, por Manuel Romero, pero con datos de promts basados en lo recogido en prospecciones de ortofotografía / reconstrucción fotogramétrica… y los datos obtenidos por las excavaciones de la Universidad de Málaga en los años 80. Además de esa intuición de la que os hablo que este «Howard Carter Antequerano» ha demostrado que posee, bien enseñado por su maestro Rafael Atencia.

Después de conversar con Manolo Romero, arqueólogo al frente de los trabajos, tuve la oportunidad de acercarme a una recreación realizada a partir de fuentes arqueológicas y de las técnicas de documentación más avanzadas. Una imagen capaz de hacer algo que, hasta ahora, solo podíamos hacer con imaginación: mirar, aunque sea virtualmente, debajo de la tierra.
Y entonces cambia la escala.
Lo que desde fuera parece un paisaje arqueológico, unas piedras, unas estructuras aisladas, adquiere de pronto la dimensión de una ciudad. Calles, edificios, espacios públicos, trazados que permanecen ocultos bajo los campos. Una Singilia Barba que no vemos porque todavía no ha sido excavada, no porque haya dejado de existir.

Perdón si me repito, pero para mí este es el gran impacto al que me ha motivado el «redescubrimiento» de la media cavea…
Y si bien esa constatación de las gradas como ya anunciaban hace treinta y seis años Atencia y Romero, han convertido las ruinas de esta antigua ciudad romana en uno de esos fenómenos que consiguen sacar a la arqueología de sus círculos habituales y colocarla, por unas horas al menos, en el centro de la conversación pública.
Con ello nos podemos permitir asombrar nuestra retina con estas tres fotos una real y las otras superpuesta con lo que ya empieza a constatarse

La ciudad estaba allí. Sabíamos que estaba allí. La conocemos por las fuentes, por los restos visibles, por las intervenciones arqueológicas anteriores, por aquello que durante siglos ha ido asomando tímidamente a la superficie. Lo verdaderamente extraordinario es empezar a comprender, con las herramientas de la arqueología contemporánea, cuánto de aquella ciudad sigue estando ahí abajo.

Durante años, los legos como yo hemos aprendido a mirar la arqueología como quien mira una ruina: aquello que queda. Pero los expertos con las nuevas tecnologías arqueológicas están enseñándonos a mirar también aquello que permanece enterrado. Y esa es, quizá, la parte más fascinante de este redescubrimiento, no solo lo que ha aparecido, sino lo que empieza a ser posible imaginar (y, cada vez más, se constata) que permanece bajo nuestros pies.

Atencia y Romero ya lo sospechaban. Ahora empezamos a verlo.

Como foráneo en este paraíso arqueológico, uno contempla estas imágenes con una mezcla extraña de fascinación y pudor. Fascinación por lo que emerge; pudor ante la certeza de que, mientras nosotros hablamos de «descubrimientos», la tierra lleva siglos guardando una ciudad entera en silencio.

Singilia Barba no acaba de aparecer. Somos nosotros quienes estamos empezando a aprender a verla.


Fotografías cedidas por el equipo de excavación.

Me quedo con la alegría de lo hallado y con las palabras escuchadas en TV a Manuel Romero, sobre el siguiente paso: urge un Plan Director sobre Singilia Barba .

19 Octubre 2026 | atqmagazine