Adamuz,
es una tarde tranquila
de un domingo cualquiera,
dos trenes no saben que
la muerte traidora acecha
a velocidad suicida
en las infames traviesas
de unas vías asesinas,
de unas vías de tragedia,
y la muerte embiste a la vida
al pie de Sierra Morena.
Los vecinos de Adamuz,
ese pueblo con solera,
generosos sin medida,
ni siquiera se lo piensan,
acuden a socorrer,
raudos como centellas,
arriesgando hasta sus vidas
a salvar vidas ajenas,
las de otros semejantes,
víctimas de la tragedia,
y todos a una van
a ayudar como pueden,
a ayudar como sea,
dando lo mejor que tienen
en su alma grande y buena,
un vecino con un quad,
con su arrojo y su destreza,
salva a muchos heridos
de una muerte certera,
y todos ayudan, todos,
con sus enseres, sus mantas,
con sus casas, con su alma,
con su valor y sus fuerzas.
Gracias y honor a Adamuz,
a sus vecinos que llevan
en su alma la más noble
y alta de las enseñas,
la inmensa gratitud
de todos, de España entera,
a las gentes de Adamuz,
héroes de Sierra Morena.
Antonio Vera Ruiz
Granada 21 enero 2026






