Foto de portada: cortesía Junta de Andalucía
En una cita que mezcla ciencia, ecoturismo y emoción pura, la Reserva Natural de la Laguna de Fuente de Piedra (Comarca de Antequera) se prepara para vivir su ritual más esperado: el anillamiento anual de flamencos rosados.
En atqmagazine siempre defendemos que la cultura no reside sólo en las salas de conciertos o en las páginas de los libros. También se expresa en la manera en que contemplamos un amanecer en silencio o en cómo nos asomamos a la vida salvaje sin interferirla. Esta actividad es un ejemplo modélico de dinamización turística con raíz ética. Es ecoturismo bien entendido, donde el visitante no es un mero consumidor, sino un invitado temporal al corazón palpitante de un ecosistema.
Este evento, tan delicado como trascendente para la conservación de la especie, se abre ahora al público con una propuesta de observación cuidadosamente organizada.
El próximo sábado 9 de agosto, antes de que el sol asome sobre los campos andaluces, comenzará una jornada que promete ser inolvidable.
La cultura del silencio, el respeto y el asombro. Una forma diferente de mirar el mundo. Y acaso, también, una manera de reconciliarnos con la belleza que resiste, alada y rosa, sobre las aguas salobres de nuestra comarca en el interior andaluz.

La Laguna de Fuente de Piedra es el lugar más destacado de la Península Ibérica para la reproducción del flamenco común (Phoenicopterus roseus). De hecho, en sus aguas se encuentra la colonia más numerosa de esta especie en toda la península y la segunda más grande de Europa. En algunas temporadas se han llegado a registrar hasta 20.000 parejas reproductoras.
Muchos de los flamencos nacidos en esta laguna migran hacia el sur en invierno, especialmente a zonas húmedas de Marruecos, como la desembocadura del río Muluya, la laguna costera de la Mar Chica o el Parque Nacional de Souss-Massa.

Durante el tiempo en que crían a sus polluelos, los adultos se desplazan para alimentarse a lugares como las salinas de Cabo de Gata, las Marismas del Odiel y, sobre todo, las Marismas del Guadalquivir. Gracias al seguimiento de flamencos anillados, se sabe que estos animales buscan alimento en humedales que se encuentran dentro de un radio de unos 200 kilómetros alrededor de la colonia.

La actividad, promovida desde el Centro de Visitantes José Antonio Valverde, de la Junta de Andalucía propone a los asistentes presenciar de cerca –y desde el respeto absoluto por el entorno natural– uno de los momentos más singulares del calendario ambiental europeo. El punto de encuentro está fijado a las 5:00 de la madrugada, cuando la bruma aún envuelve los humedales y los primeros sonidos de las aves rompen el silencio.
Se trata de una experiencia de cupo reducido, donde cada paso está guiado por expertos en conservación y educación ambiental. El recorrido incluye una fase de observación a distancia, seguida de un acercamiento controlado, por grupos, al área de anillamiento, una vez que los técnicos han reunido y tranquilizado a las aves. La dificultad de la actividad es baja, lo que la convierte en una oportunidad abierta a todos los públicos, especialmente a quienes sienten verdadera curiosidad por el mundo natural.
El anillamiento no es un espectáculo, sino una herramienta científica esencial. Gracias a este proceso, los biólogos recopilan datos sobre el comportamiento migratorio, las tasas de supervivencia y la salud general de las poblaciones de flamenco común (Phoenicopterus roseus).
Participar como observador es, por tanto, una manera de apoyar la ciencia, la conservación y un modelo de turismo respetuoso, que pone en valor lo mejor del paisaje malagueño y su biodiversidad.
Lugar de salida: Centro de Visitantes José Antonio Valverde
Fecha: Sábado 9 de agosto
Hora: 05:00
Precio: 55 € por persona
Dificultad: Baja
Plazas limitadas: mínimo 20 – máximo 35
PARA RESERVAR
Existen otras actividades de visitas guiadas en este mismo Centro de Interpretación en la laguna. Os vale este enlace para poder reservar en ellas
