Inmaculada Pérez pone en valor en su columna poética de hoy el concepto Tierra en sus múltiples acepciones. Por una parte la tierra como planeta, sintiéndola prácticamente sinónimo de naturaleza, englobando todos sus elementos, agua, aire, sol, luz. Por otra parte la tierra como vínculo con el ser esencial, vehículo de emociones, sintiendo la tierra como madre, como vida, como regalo.
La tierra se convierte en el todo, en el origen y en el destino, en recuerdos, estabilidad, silencio, raíces, sentimiento de pertenencia a lugares cercanos …
La misma tierra que produce sentimientos encontrados, de amor y respeto y a la vez de impotencia y frustración al ver cómo se la maltrata.
FUSION
Quiero besar cada grano de vida latente
pisarte, tierra, y sentir cómo me hundo
hundir mis pies y fundirme en tus entrañas
fundirme y renacer en ti cual semilla
parir raíces de las que nunca ceden
crecer desde ti hasta alcanzar el cielo
que mis ramas te ofrezcan justo tributo
henchirme de sol y escupir rayos de luz
Y que sepas que sé que yo soy tú y tú eres yo
Inmaculada Pérez García
AÑORANZA (A mi madre, que siempre me obligaba a regar los Don Pedros)
Lágrimas en los Don Pedros
indignados por tu ausencia,
me reclaman agua dulce
que yo derrocho en la tierra.
Esa tierra que ahora abrazas
áspera pero amorosa
te confunde, te solapa
y ahora sois la misma cosa
Incubas cada semilla
como madre recelosa.
Te veo parir cada brote
cada tallo, cada hoja.
Te marchaste muy muy lejos,
adonde no se retorna,
y sin embargo aquí estás
y la tierra es tu idioma.
Inmaculada Pérez García
PROXIMA ESTACION
Sopló el otoño a tu oído
y tornaste ocre al instante.
Desapacible atardecer
ramas mudas, hojas secas
alfombran tus recios pies.
Mientras la niebla te invade
y el invierno se avecina
tu corazón de madera
mueve la savia en tu adentro
y espera otra primavera.
El otoño inexorable
entre tus ramas vacías
me está tendiendo su mano.
Quien pudiera como tú
conquistar otro verano.
Inmaculada Pérez García
RAIZ
Silencio.
Discreto compañero
Inventor de sueños y despertares
Silencio, que cierras ojos y abres caminos.
Tierra.
Madre adorada
Vientre fértil que espera su simiente
Tierra, que acoges muerte y ofreces vida
Raíz.
Ancla perfecta
Sustento del árbol que persigue el alba
Raíz, que acunas tierra y derrochas silencio.
Inmaculada Pérez García
AL LIMITE
El planeta lloró su amargura
Los mares vistieron de negro duelo
El aire no respirable tosió hasta enmudecer
Fue el día en que la tierra tuvo que reinventarse grano a grano
Inmaculada Pérez García

Inmaculada Pérez García es Antequerana de nacimiento, donde vino al mundo hace algo más de cincuenta y ocho años y donde sigue residiendo en la actualidad.
Su trayectoria laboral se ha centrado en el ámbito de los Recursos Humanos, profesión que ejerce desde hace más de 17 años en una plataforma logística de la zona.
Orgullosa de su ciudad, de su historia, de su cultura, de sus parajes. Tanta riqueza natural y cultural la hacen sentir ansiosa por seguir descubriendo y conociendo más detalles sobre ella.
Siempre ha sentido la necesidad de expresar, y por el momento lo hace a través de sus poemas, de relatos cortos o de meditaciones en prosa poética. A futuro le gustaría desarrollar proyectos un poco más ambiciosos.
La lectura y la escritura la atraparon desde niña, ahora sonríe al releer los poemas adolescentes, tan básicos e inocentes, pero que en definitiva son el germen de una pasión.
Le gusta compartir lo que escribe, esperando tocar algunos corazones.

Nuestra colaboradora, Inma Puche, hizo para ella su «Biografía desde el alma», que puedes escuchar aquí.
De Inma (Alma) a Inma