Lección de Historia en el MVCA sobre los orígenes de la Autonomía Andaluza

Se presentó el libro ‘Y Andalucía se levantó. Historia del Partido Andalucista. La conquista de la Autonomía (1977-1982)‘, del historiador José Luis de Villar, en un encuentro que reunió historia, testimonio y reflexión sobre los años decisivos en los que Andalucía conquistó su autogobierno.

La cita tenía además un componente especial: junto al autor se encontraba Alejandro Rojas-Marcos de la Viesca, uno de los protagonistas de aquel proceso y fundador del Partido Andalucista. Su presencia transformó la presentación en algo más que un acto literario. Fue, en muchos momentos, un diálogo entre el historiador y la memoria viva de la Transición andaluza.

En la tarde del viernes 6 de marzo, el salón de actos del Museo de la Ciudad de Antequera se convirtió en un pequeño espacio de memoria política. Y aunque se protagonizó en lógica al Partido Andalucista ya desaparecido también

El acto fue abierto por nuestro alcalde, Manuel Barón, quien dio la bienvenida a los invitados y al público asistente. Subrayó el significado simbólico de la cita, recordando que Antequera ha mantenido históricamente una “vocación andaluza plena” y reivindicando el papel de la ciudad dentro del andalucismo político. La presentación, explicó, nació de una propuesta realizada meses atrás por Carmen Paradas, presente en la sala, y que el Ayuntamiento acogió con entusiasmo, entendiendo que el encuentro ofrecía una oportunidad para reflexionar sobre un momento decisivo de la historia reciente.

Barón destacó además la presencia de representantes políticos de distintas formaciones, lo que aportaba al acto una dimensión plural acorde con el carácter colectivo que tuvo la conquista de la autonomía.

Tras la bienvenida institucional tomó la palabra Rojas-Marcos. Su intervención se alejó pronto del formato académico y adoptó el tono de un relato personal. El histórico dirigente andalucista recordó algunos episodios de su juventud que marcaron su vocación política, desde una conferencia del jesuita Pedro Arrupe sobre la bomba atómica hasta su estancia en Inglaterra, donde descubrió lo que significaba vivir en una democracia mientras España seguía bajo la dictadura de Francisco Franco.

A partir de esos recuerdos personales, Rojas-Marcos reconstruyó el nacimiento del movimiento andalucista contemporáneo. Explicó cómo, a comienzos de los años sesenta, un pequeño grupo de jóvenes comenzó a reunirse con la idea de crear un proyecto político comprometido con la democracia y con la justicia social. Aquel núcleo inicial acabaría dando origen al Partido Andalucista, una formación que durante la Transición desempeñó un papel destacado en la reivindicación del autogobierno andaluz.

Con tono a veces irónico y a veces reflexivo, el político sevillano definió al partido como una “vanguardia” que abrió caminos que después recorrerían otras fuerzas políticas más poderosas. En ese sentido, reconoció que el andalucismo político no siempre obtuvo el reconocimiento electoral que esperaba, pero sí dejó una huella decisiva en el proceso autonómico.

Recordó en su intervención las movilizaciones del 4 de diciembre de 1977, cuando cientos de miles de andaluces salieron a la calle para reclamar un estatuto de autonomía. Aquella jornada, explicó, marcó un punto de inflexión en la historia política de la región.

También evocó las negociaciones que siguieron al complicado proceso del referéndum andaluz del 28 de febrero de 1980. Según relató, el pequeño grupo parlamentario andalucista tuvo entonces la oportunidad de influir en el desbloqueo del proceso autonómico durante las conversaciones con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. Aquella decisión, recordó, generó un intenso debate interno dentro del partido, ya que algunos dirigentes temían que el gesto tuviera un alto coste político.

La conclusión de aquel debate fue una idea que Rojas-Marcos resumió con una frase que resonó con fuerza entre los asistentes: si un partido consigue la autonomía para su pueblo aunque después desaparezca, habrá merecido la pena.

Tras su intervención tomó la palabra José Luis de Villar, que ofreció la perspectiva del historiador. Villar explicó que su investigación nace también de una experiencia personal, ya que él mismo militó en el Partido Andalucista desde joven y vivió desde dentro muchos de los acontecimientos que analiza en su obra.

Esa doble condición de historiador y antiguo militante le llevó a plantearse la necesidad de preservar la memoria de aquella organización cuando el partido decidió disolverse. Según explicó, el objetivo del libro es evitar que desaparezca de la historia el papel que el andalucismo desempeñó en la conquista de la autonomía.

José Luis de Villar ( izqda).

Su exposición se centró en el análisis del periodo comprendido entre 1977 y 1982, años que algunos historiadores denominan el “sexenio autonómico”. Durante ese tiempo se configuró el modelo de autogobierno andaluz dentro del marco establecido por la Constitución española de 1978, un proceso complejo en el que intervinieron partidos políticos, instituciones y una movilización social sin precedentes.

Villar subrayó que el proceso autonómico andaluz no puede entenderse sin tres factores fundamentales: las manifestaciones del 4 de diciembre de 1977, la presencia de representantes andalucistas en el Congreso y el apoyo mayoritario de los ayuntamientos surgidos tras las elecciones municipales de 1979. De hecho, recordó que cerca del 95 % de los municipios andaluces respaldaron entonces la iniciativa autonómica, un dato que refleja la amplitud del consenso social que llegó a generarse.

A medida que avanzaba la conversación, la presentación fue adoptando el tono de una reflexión compartida sobre la historia reciente de Andalucía. Las intervenciones alternaban recuerdos personales, análisis histórico y comentarios sobre la evolución del andalucismo político.

El encuentro terminó dejando la impresión de haber asistido a algo más que la presentación de un libro. Fue también un ejercicio de memoria colectiva sobre los años en los que Andalucía pasó de ser una reivindicación política minoritaria a convertirse en una comunidad autónoma con pleno reconocimiento institucional.

En ese sentido, la velada celebrada en el Museo de la Ciudad de Antequera recordó que la autonomía andaluza no fue simplemente el resultado de un proceso jurídico o administrativo. Fue, sobre todo, el fruto de una movilización política y social que marcó profundamente la historia contemporánea de la región y que todavía hoy sigue dando sentido a muchos de los debates sobre identidad, autogobierno y memoria democrática.