Cada «grieta en el techo de cristal» deja pasar un poco más de luz… | Crónica de la inauguración de una exposición simbólica

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

La sala FIAP de la Agrupación Fotográfica Antequerana se fue llenando poco a poco la noche del viernes 6 de marzo. Amigos, fotógrafos, representantes municipales, curiosos y algunas de las mujeres retratadas se mezclaban frente a las paredes aún expectantes. Era una tarde de esas en las que el arte no pretendía impresionar (y, no obstante, impresionó) ; solo expresar (y la exposición es una muestra del arte de la expresión fotográfica) ; contar algo cercano y ayudar a …reivindicar esta causa justa.

El presidente de la AFA, José Díez de los Ríos, abrió la presentación del acto con un saludo cercano. La escena tenía algo de reunión ciudadana, mucho de comunidad cultural que se reconoce en torno a un proyecto común de encuentro en la cultura cada mes. Pero en esta ocasión no era solo una cita artística y quedó claro que no era improvisada.
Díez de los Ríos explicó que el proyecto empezó a gestarse antes del verano de 2025, cuando un grupo de fotógrafos de la AFA decidió preparar una gran exposición para marzo de 2026. El tema elegido fue tan sencillo como poderoso: retratar a mujeres de Antequera y comarca desempeñando profesiones que durante décadas estuvieron reservadas casi exclusivamente a hombres. Contaban para ello con el apoyo institucional y de ánimo del Área de Equidad del Ayuntamiento.

Este era el ambiente de la tarde. Sin duda, AFA tiene poder de convocatoria en el encuentro cultural. ¡Qué alegría da ver una sala así, llena de mentes inquietas en torno al arte!. (foto robada de web AFA)


María Sierras, responsable del Área de Equidad del Ayuntamiento, co-impulsadora del motivo de esta exposición, habló en nombre del Alcalde y de la corporación municipal apoyando esta iniciativa y con un discurso -breve y afirmado- en defensa del camino recorrido por las mujeres en la lucha por la igualdad y el camino que queda por recorrer.

El resultado es una colección de 48 fotografías en papel, acompañadas por una exposición digital con 144 imágenes más, realizadas por trece fotógrafos de la agrupación, que tienen un arte especial.

Pero detrás de cada imagen hay algo más que arte, técnica y composición. Como recordó el propio presidente, el trabajo no consistió en rebuscar en archivos antiguos ni rescatar fotografías olvidadas. Hubo que salir a la calle, buscar a las protagonistas, convencerlas de exponerse, explicarles el sentido de la muestra. Hubo que compartir tiempo con ellas en sus lugares de trabajo, escuchar sus historias, comprender sus dificultades y también su entusiasmo. Ese proceso explica la atmósfera que respiran las fotografías.

“Ha sido un trabajo difícil, reconocían los autores, pero profundamente gratificante”.

Todas están realizadas en blanco y negro, una decisión consciente para eliminar distracciones y centrar la mirada en lo esencial: la mujer y el entorno donde ejerce su profesión. La luz, las manos, las herramientas, los uniformes o los espacios de trabajo adquieren así un protagonismo casi narrativo.

Entre las protagonistas aparecen agricultoras, transportistas, veterinarias, militares, albañiles, policías locales, directoras de orquesta, empresarias o pastoras. Profesiones distintas, historias distintas, pero un hilo común, el de la presencia femenina en territorios laborales que durante mucho tiempo parecían vetados a ellas.

El “techo de cristal”, recordó Jose Díez de los Ríos durante su intervención, es esa barrera invisible que frena el ascenso de las mujeres en muchos ámbitos profesionales. No es una norma escrita ni una prohibición explícita. Es algo más sutil. Son los prejuicios culturales, inercias sociales, expectativas heredadas…

Quizás por eso el techo es de cristal.
Porque se ve el horizonte, pero cuesta atravesarlo.

Las mujeres retratadas en esta exposición, muchas de ellas pioneras en sus profesiones, no han derribado ese techo de un solo «golpe» ni de una sola vez. Pero sí han abierto grietas. Pequeñas fracturas por donde empieza a entrar la luz. Otras antes y durante también lo hicieron.

La inauguración tuvo otros momentos que ampliaron el carácter cultural de la jornada. La artista antequerana María Jesús Cruz Gómez, pintora y dibujante con una trayectoria autodidacta consolidada en los últimos años, colaboró en el acto aportando su sensibilidad artística al encuentro. Su obra, reconocida en distintos certámenes y presente en exposiciones recientes, conecta con una búsqueda similar como es la de capturar la esencia humana a través de la imagen.

Jose Díez de los Ríos presentando el interesante recorrido artístico de María Jesús Cruz Gómez (Foto robada a web AFA).
Clara E. Conejo nos regaló la emoción de la música y la reivindicación intelectual del contenido de sus temas.
En el ambiente se percibía que con su voz estaba tocando en nuestros recuerdos algo verdadero.

Cuando las imágenes ya habían comenzado a suscitar conversaciones y miradas detenidas, ocurrió algo que terminó por dar a la velada una dimensión aún más profunda. Clara Eugenia dio un paso al frente y, sin más artificio que su voz y su convicción del contenido que interpretaba, nos regaló al público dos temas cargados de significado: Mujer contra mujer y Sé esa mujer valiente. La música también tuvo su lugar. Y nos llegaron al alma. Precioso ejemplo del significado que se quería ofrecer.

No fue simplemente un momento musical. Fue un gesto de valentía y de sensibilidad que conectó de inmediato con el espíritu de la exposición. Las palabras de ambas canciones, convertidas en declaración y en abrazo colectivo, resonaron entre las fotografías como si fueran una extensión de ellas. De golpe, la sala, que hasta entonces era un espacio de contemplación, se transformó en un lugar de emoción compartida.

Más que una actuación, fue un regalo. Un momento que recordó que el arte, sea cual sea su faceta, puede abrir espacios de reflexión, de memoria y de esperanza. Y que, cuando una voz se atreve a cantar verdades necesarias, el público no solo escucha, también nos emocionamos con ello.

Porque, al final, esta exposición no trata solo de profesiones. Trata de miradas. De fotógrafos que se acercan a la realidad de su ciudad con respeto y curiosidad. Y de mujeres que, sin pretender convertirse en símbolo de nada, han terminado siéndolo.
¿Quizá por eso el visitante tendrá como yo la sensación de estar recorriendo algo más que una galería fotográfica?. Cada imagen parece una historia detenida en el tiempo. Una mujer apoyada en una maquinaria agrícola, una mano que sujeta herramientas, una mirada que devuelve serenidad a la cámara…
Son escenas que ya forman parte del paisaje cotidiano de Antequera y de otros lugares, aunque hace no tanto tiempo hubieran parecido extraordinarias.

Al terminar el acto, la sala volvió a llenarse de conversaciones durante ese momento en el que se comparte unos aperitivos regalo de la casa. Algunos comentaban la fuerza de las imágenes; otros buscaban entre las fotografías a alguna conocida. Varias de las protagonistas se detenían frente a sus propios retratos con una mezcla de pudor y orgullo.

Quizá esa sea la verdadera medida de esta exposición. La enorme calidad de las fotografías y la forma en que conecta con la ciudad que las ha hecho posibles.
En cada retrato hay una historia personal. En todas juntas, una historia colectiva.
Y en cada grieta, un poco más de luz.

Palabras de Tania Galeote Quecedo, cirujana del Hospital Comarcal de Antequera. También presente en las fotos de esta exposición.

En las exposiciones fotográficas de AFA, suelen invitar a artistas de otras facetas que aporten un chip distinto en el encaje de la mirad. Consiguen con ello, además de dar visibilidad a artistas emergentes y consolidados, lograr un auténtico encuentro en el arte. Las inauguraciones e AFA y sus exposiciones son un verdadero acontecimiento cultural que se produce cada mes en Antequera, en un ambiente que ya quisieran tener para sí los promotores culturales de otras ciudades importantes.

En este caso, la artista plástica María Jesús Cruz aportó una pinturas de una delicadeza especial.


Esa tarde María Jesús estaba muda por esas enfermedades alérgicas temporales que afectan a la garganta, pero quiso saludar al público. Lo hizo a través de su hijo que leyó su mensaje de explicación de las obras expuestas:


Buenas tardes.
Quiero dar las gracias a AFA y a su presidente, por su confianza y apoyo.
Por permitir que mis acuarelas se sumen a vuestra visión artística para celebrar esta exposición conjunta donde el pincel conversa con la Fotografía en una fecha tan significativa como es el 8 de marzo.
Aunque estas obras no están dedicadas exclusivamente a la Mujer, es partícipe en la mayoría de ellas.

Para entenderlas, quizás debamos remontarnos al retrato de mis abuelos, a esos tiempos en blanco y negro donde las manos de las mujeres que nos precedieron sostuvieron familias enteras en el más absoluto silencio.
Para quienes compartimos la fe católica, la imagen de una mujer -madre y dolorosa- ha sido la fortaleza espiritual que nos mantuvo en pie en los días grises y lo sigue siendo hoy.

En este homenaje a Gustav Klimt, la feminidad se desprende de la «obligación» para mostrarse como un poder sagrado y floreciente.

Amantes e idílicas como en el mito de Eurídice.
Mujeres en conexión con su instinto y valentía, mujeres que reclamamos nuestra naturaleza salvaje, sin miedo y sin pedir permiso.
¿Y qué me dicen de esas cuatro flamenquitas?. No todo es lucha y cuidado, porque cuando nos juntamos, las risas, el gozo y la alegría inundan el espacio con nuestra verdadera esencia.

Es posible que algunos se pregunten cómo enlazar a un personaje de ficción como Miércoles Adams en el Día de la Mujer; la respuesta está en su mirada directa, seria y decidida. Ella representa a esas mujeres que no buscan complacer a nadie y encarna por encima de todo la libertad de ser diferente.

En definitiva, ser mujer es habitar en la dualidad,: la fuerza de quien sostiene la mirada al mundo, colmo esa Lola (Flores) portentosa y la delicadeza de quien cultiva la vida y el afecto.

Hoy celebramos todas esas realidades, la que cuida, la que ríe, la que recuerda y la que se rebela.

Porque ser mujer no es un destino estático, es un lienzo de infinitas capas y colores. Y, sobre todo, de mucha luz propia.

Mª Jesús Cruz Gómez

Algunas de las fotos expuestas. Las originales son maravillosas, mi reproducción aquí es torpecilla, pero solo pretende documentar. Lógicamente no están todas, no queremos hacer spoiler. Ve a verlas en directo, la exposición es de 10.