Escalante y un clásico que vuelve a latir | La presentación del facsímil manuscrito de «Las cosas del campo»

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

En el encantador y siempre sugerente patio del antiguo convento de San Francisco, hoy sede de la Biblioteca Municipal San Zoilo en Antequera, se celebró ayer 20 de abril un acto que trasciende la mera presentación editorial y se convierte en un ejercicio de memoria cultural.

José Escalante asumió la tarea de dar a conocer el facsímil de Las cosas del campo, de José Antonio Muñoz Rojas. Una obra que, desde su primera aparición a mediados del siglo XX, ha sido considerada una de las cumbres literarias universales vinculadas a la ciudad.

Se auto presentó Escalante, encarnado solamente en Archivero Municipal y Cronista de la Ciudad, no como Director del MVCA, ni como presidente de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera, ni siquiera como Presidente del Instituto de Reales Academias de Andalucía que, de todo ello, también es.

Lejos de un discurso académico al uso, Escalante optó por una intervención cercana, incluso irónica en sus primeros compases, en la que reivindicó tanto la importancia de la obra como el proceso casi artesanal que ha permitido su recuperación.

El proyecto, realizado por el Ayuntamiento y gestado hace aproximadamente un año junto a distintos colaboradores, ha tenido como objetivo hacer coincidir esta edición facsimilar con el 75 aniversario de la publicación original, respetando incluso la tirada primigenia de 200 ejemplares.

El resultado no es solo una reproducción, también es una recreación fiel del espíritu del libro. Comentó que la digitalización del original, realizada con medios de alta resolución y un cuidado casi obsesivo por los detalles gráficos, ha permitido conservar la textura y personalidad de una obra que, subrayó el propio Escalante, destaca por su homogeneidad estética y literaria.

Las cosas del campo no es únicamente un libro, es un testimonio sensible del mundo rural.
Estructurado en torno a los ciclos agrícolas y las labores del campo, se aleja de la narración convencional para ofrecer una sucesión de textos meditativos, donde el paisaje, los hombres y mujeres que lo viven y el paso del tiempo se entrelazan y relacionan. Está contado con un lenguaje de clara influencia de Juan Ramón Jiménez.

Desde su aparición, la crítica reconoció su valor. Escalante recordó la temprana admiración de Dámaso Alonso, quien llegó a calificarla como “el libro de prosa más bello y emocionante” que había leído hasta entonces. Una afirmación que, lejos de parecer exagerada, cobra sentido al revisitar la obra hoy, en un contexto donde la literatura de raíz humanista adquiere renovada vigencia.

Contó también Escalante, que este facsímil cuenta además con un estudio introductorio a cargo de Álvaro García, cuya implicación ha sido clave para contextualizar el texto y reforzar su dimensión académica. A ello se suma el valor añadido de recuperar materiales inéditos y referencias a ediciones posteriores desde la de 1953 hasta las más recientes que evidencian la persistencia del interés por esta obra singular.

Más allá de ideologías o coyunturas históricas, como se apuntó durante el acto, Las cosas del campo ha logrado consolidarse como un patrimonio compartido, un punto de encuentro entre generaciones de lectores y estudiosos. Muñoz Rojas supo captar una realidad que hoy se nos presenta casi como un eco, pero que sigue estando en nuestra emoción y en la memoria.

La edición ha sido realizada íntegramente en Antequera, en un gesto que refuerza el carácter local , y al mismo tiempo universal, del proyecto. No se trata con ello solo de mirar al pasado, también de tender un puente hacia el futuro y mantener viva una tradición literaria que forma parte de la identidad colectiva.

Una iniciativa editada por el Ayuntamiento de Antequera que demuestra que nuestra historia cultural no es un legado estático.
…Y que Las cosas del campo, en esta cuidada edición facsimilar, vuelve a abrirse como un libro nuevo, dispuesto a ser leído, y sentido, una vez más.

Mi asistencia al acto, convocado en abierto al público, además del interés que supuso para mí, me reportó el regalo como a todos los que allí estuvimos del ejemplar numerado, en mi caso como 74/200, que agradezco profundamente.