Alexandra Surkova expone en Antequera “Wild Voices”, una oda visual y emocional a la vida salvaje

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

A veces, la vida nos pide romper con todo para encontrarnos a nosotros mismos. Alexandra Surkova lo sabe bien. Imagina, lector, lectora, dejar atrás quince años de periodismo, el ruido de las noticias y la prisa de las redacciones, para buscar el refugio del silencio en la naturaleza de España. Todo empezó con un gesto casi poético de un seguidor anónimo que, viendo su luz, le regaló un objetivo profesional. Ese fue el día en que Alexandra dejó de informar sobre el mundo para empezar a sentirlo a través de un visor.

Si pasas por la calle Carreteros este mes de mayo, detente y regálate quince minutos de silencio frente a sus imágenes. Comprobarás por qué Alexandra es embajadora de Sony, por qué la National Geographic ha publicado muchas de sus imágenes y por qué la AFA ha vuelto a demostrar que, cuando se trata de cultura con mayúsculas, están en la primera división.
¡Ah!, y si no está en tu camino la calle Carreteros (Sala FIAP en la Casa de Cultura), haz lo posible por incluirlo en tu agenda de felicidad de mayo (ocio tuyo, todo tu tiempo y libre). No te arrepentirás.

Lugar: Sala FIAP de la Agrupación Fotográfica Antequerana (C/ Carreteros, 8).
Cita: del 8 al 29 de mayo 2026
Visitas: De lunes a viernes, de 19:00 a 21:00h, .

«Escuchar la naturaleza es, en el fondo, una forma de cuidarnos a nosotros mismos». Alexandra Surkova

El pasado viernes 8 de mayo tuvimos además la oportunidad de conocer personalmente a Alexandra durante la inauguración de su exposición “Wild Voices” en la Agrupación Fotográfica Antequerana. Se trata de la primera exposición individual que Alexandra presenta al público, aunque anteriormente había participado en algunas muestras colectivas en otros lugares del mundo. Actualmente reside en Lanzarote y eligió precisamente la Sala FIAP (sede de la AFA) para dar este importante paso en su trayectoria artística.

Durante el acto agradeció la enorme asistencia de público y se mostró extraordinariamente cercana. A pesar de ser una fotógrafa de éxito internacional, transmite una humildad muy poco habitual en figuras de su nivel; una humildad serena, consciente de su valor, pero profundamente amable con cada persona que se acercó a saludarla o interesarse por su trabajo.

El presidente de la AFA, José Díez de los Ríos, destacó precisamente esa dimensión humana durante su intervención. Comentó que “no se puede ser un buen fotógrafo si no se es una buena persona”, afirmando que Alexandra lo es: “tan bella persona como excelente fotógrafa”. Lo decía, explicó, en nombre del colectivo de fotógrafos y fotógrafas que lo han comprobado aquí en Antequera, durante varios días han convivido con ella mientras se preparaba la exposición.

María Enrile | Sara Ríos | Juan Rosas | el Alcalde Manuel Barón | Jose Díez de los Ríos | Alexandra Surkova | Lola Melero

Y es que la muestra no ha sido improvisada ni delegada. La propia Alexandra ha diseñado personalmente la disposición de las imágenes, las medidas y el diálogo visual entre las obras, cuidando cada detalle de la experiencia expositiva. Eso también ayuda a entender por qué “Wild Voices” no se siente simplemente como una colección de fotografías, sino como una narración emocional cuidadosamente construida.

La muestra plantea la naturaleza como algo que no solo debe contemplarse, sino escucharse emocionalmente.

«Escuchar la naturaleza, comprenderla y protegerla no es solo un gesto de respeto… es también una forma de cuidarnos a nosotros mismos».Alexandra Surkova

Sobre su estilo, pudimos comprobar entre lo que vimos y lo que nos contó quien presentó a Alexandra, que su trabajo se caracteriza por una búsqueda casi obsesiva del “momento decisivo”, siguiendo la filosofía de Cartier-Bresson. En sus imágenes intenta que los animales transmitan algo profundamente humano: tensión, dignidad, miedo, curiosidad, serenidad… no es de las que dispara ráfagas infinitas esperando tener suerte; prefiere la observación paciente. Que sus retratos de animales suelen tener una carga humana o emocional muy fuerte, buscando miradas y gestos que rompan la barrera entre la fiera y el espectador. Que no prepara escenas ni fuerza situaciones. Defiende la autenticidad de lo que ocurre en la naturaleza. Que tiene una visión muy contemplativa de la fotografía: más cercana a la conexión emocional y al respeto por el entorno que al espectáculo visual puro y sin embargo sus fotografías son preciosas.

En un tiempo récord, ha logrado hitos que a otros fotógrafos les toma décadas: es Embajadora de Sony, una de las figuras clave de Sony Alpha en Europa. Sus trabajos, especialmente sobre el lince ibérico (una de sus grandes pasiones), han sido publicados y destacados por National Geographic en varias ediciones. Ha ganado certámenes internacionales como los 35AWARDS, en categorías de depredadores y wildlife, y los European Photography Awards.

Actualmente reside en Lanzarote, pero pasa gran parte del año viajando. No solo se dedica a tomar fotos, organiza safaris fotográficos y talleres (especialmente en África y España) para enseñar a otros a capturar la vida salvaje con respeto y técnica.

Nos contó una anécdota suya en la que pasó horas metida en una tienda de campaña a 40 grados solo para fotografiar a un búho durante dos minutos. Según ella, ese “sufrimiento” fue lo que la hizo adicta a esta profesión.

En su disertación durante la inauguración explicó además las dos grandes ideas sobre las que sostiene actualmente su filosofía como fotógrafa. La primera nace de la experiencia íntima de salir a la naturaleza y comprender que todo está conectado: los animales, las plantas, el paisaje, la luz, el agua y nosotros mismos formamos parte de un equilibrio común. Habló de cómo las especies interactúan entre sí y de cómo la desaparición de una sola pieza altera toda esa armonía. Para Alexandra, la naturaleza posee un lenguaje silencioso de relaciones y dependencias mutuas que el ser humano ha olvidado escuchar.

La segunda idea tiene un tono más reivindicativo. Explicó que hemos invadido los territorios de la fauna salvaje y que, en gran medida, su supervivencia depende ya de nuestras decisiones. “Ellos podrían vivir perfectamente sin nosotros si no invadiéramos su espacio”, vino a decir. A partir de esa reflexión confesó que, de algún modo, se había atrevido a “hablar un poco por ellos”. Por eso algunas de las imágenes de la exposición incorporan códigos QR que permiten, mediante auriculares, escuchar sonidos y voces de estos animales en la naturaleza. De ahí precisamente el título de la muestra: “Wild Voices” (“Voces Salvajes”).

Estas dos ideas atraviesan toda la exposición y le otorgan un carácter profundamente poético, pero también consciente y reivindicativo. Sus fotografías no buscan solo admiración estética; invitan al espectador a recordar que la naturaleza no es un decorado ajeno, es una red viva de la que seguimos formando parte.



Merece la pena mirar detenidamente estas imágenes de la naturaleza salvaje, que hablan por sí solas.

Algunos fotógrafos y fotógrafas de AFA con Alexandra Surkova

Me agradó ver que también estaba presente María Enrile de Rojas, responsable del Área de Medioambiente del Ayuntamiento de Antequera, un área de actuación que a mí personalmente me importa mucho. Ello valida el compromiso de la administración local con la conservación y el patrimonio natural que también Surkova retrata.