La distopía ‘Antequera año 2400’ se presenta en la Real Academia de Nobles Artes este 5 de junio

Este 5 de junio tendrá lugar la presentación de ‘Antequera año 2400’, una distopía con sabor local y andaluz, algo así como cuando la ciencia ficción y la ironía se toman juntos un mollete antequerano. Un ejercicio deliciosamente atrevido, una mezcla de amor local, ciencia ficción de cercanía y humor distópico con aroma a café de tertulia.

El libro parte de una premisa fascinante: ¿qué quedará de nosotros dentro de casi cuatro siglos? ¿Seguirán los antequeranos eligiendo dónde se desayuna el mejor mollete mientras drones municipales sobrevuelan la Peña? ¿Habremos continuado cuidando el Torcal, patrimonio geológico, o será ya directamente una estación interplanetaria de descanso habiendo hurtado su legado de reserva de la humanidad?

La gracia de las buenas distopías no consiste únicamente en exagerar el mañana, sino en retratar con precisión quirúrgica el presente. Y José Luis Sánchez Garrido parece manejar precisamente esa ironía inteligente que convierte la caricatura futurista en un espejo incómodamente reconocible.

El acto contará además con las intervenciones de José Luis Sánchez García, uno de los hijos del autor, experto con reconocimiento internacional en diseño tecnológico y planes de futuro; y de María José Ruiz Roldán, profesora y recurrente correctora de obras literarias por ilustres antequeranos.
Una combinación que ya promete una conversación rica: tecnología, imaginación y pedagogía reunidas alrededor de una misma pregunta esencial… cómo contamos el futuro sin dejar de hablar del presente.

Hay algo especialmente entrañable en que una ciudad como Antequera, tan orgullosamente anclada en su patrimonio y en sus siglos, se permita también jugar a imaginarse dentro de cuatrocientos años. Porque las ciudades que solo viven del pasado acaban convertidas en decorado. Las que se atreven a fantasear, incluso con humor, siguen vivas.

¿Y si el futuro que soñamos no fuera tan perfecto como parece? En el año 2400, Antequera ya no se llama así. Ahora es ATQ, una ciudad hipertecnológica donde los drones son taxis, los perros son robots con emociones programadas, y el matrimonio es un contrato temporal que se renueva —o no— cada pocos años.
En este mundo tan ordenado como absurdo, Davidán, descendiente del autor, nos guía por una sociedad donde casi todo ha cambiado, menos las preguntas esenciales. Con un estilo ágil, irónico y lleno de detalles ingeniosos, José Luis Sánchez-Garrido y Reyes traza una visión futurista que entretiene, hace reír y, al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre lo que estamos dejando atrás: la intimidad, los sabores de siempre, las relaciones humanas reales. Una novela que mezcla humor, crítica social y ciencia ficción costumbrista para lectores que disfrutan imaginando el mañana, sin olvidar lo valioso del presente. Prepárate para un viaje al futuro que no olvidarás, porque a veces para ver con claridad, hay que mirar muy lejos.

Tal vez el verdadero interés de Antequera año 2400, no sea ese intento de predecir el futuro, tarea imposible incluso para los políticos municipales de todo color político, sino en invitarnos a contemplar nuestra ciudad desde una distancia absurda como si un arqueólogo del mañana encontrara nuestros debates cotidianos y sonriera con ternura ante ellos.

Todos conocemos que abundan las distopías sombrías y apocalípticas, se agradece una que no renuncia a la ironía ni al afecto por el paisaje humano que retrata. Porque imaginar el futuro del mundo está bien; imaginar el futuro del mundo en Antequera, con cierto sentido del humor, es bastante mejor.

Pero al margen de lo informal, no estamos simplemente ante una “novela futurista local”, sino ante algo mucho más interesante, un artefacto literario profundamente antequerano, escrito desde la conciencia del tiempo, la vejez, la memoria y el humor. Lo más potente del libro no es la predicción tecnológica; es la ternura con la que José Luis Sánchez-Garrido contempla la desaparición inevitable del presente.

El detalle de que el libro nazca durante un episodio de aislamiento del propio José Luis por la avería del implante coclear es literariamente importantísimo. Ahí aparece el verdadero motor de la obra, la escritura como refugio frente al silencio. No es casual que un hombre de 81 años, temporalmente apartado del sonido y del ruido cotidiano, decida viajar cuatro siglos hacia adelante. Hay algo profundamente humano, y muy cervantino, en esa fuga de su imaginación. Es como si José Luis dijera al escribir este libro, “si el presente me encierra, me invento otro tiempo”.


Es un libro muy divertido y no es humor de chiste; es humor de observación. Humor de hombre mayor que contempla el progreso con fascinación… y con cierta sospecha. Cuando describe un mundo sin intimidad, lleno de chips, vigilancia y rostros intervenidos quirúrgicamente, el libro deja de ser ligero y aparece un fondo melancólico. Esa mezcla de ironía y nostalgia me recuerda por momentos, aunque sé que no son las pretensiones de José Luis, a ciertos autores mediterráneos que utilizan la sátira para hablar suavemente de la decadencia sin caer en el pesimismo total.

La clave crítica, en opinión de este foráneo que vive en este paraíso de ciudad de 2026, está en que Antequera año 2400 no imagina el futuro para hablar del futuro, creo que José Luis lo utiliza para conservar emocionalmente el mundo que conoce antes de que desaparezca. Y eso cambia completamente la lectura.

La entrada será libre hasta completar aforo. Y sospecho que merece la pena acercarse. No todos los días tiene uno la oportunidad de viajar al año 2400 sin salir de la calle Encarnación.