Tras años de investigaciones y ensayos, Johannes Gutenberg dio hacia 1450 con la invención de la imprenta, un sistema que transformaría la difusión del conocimiento en Europa, mediante la fundición en bronce de tipos sueltos y el perfeccionamiento de los tórculos o prensas de imprimir. Con ello dio un fuerte impulso a la reproducción de libros y en pocos años los talleres se multiplicaron por Europa, contribuyendo poderosamente a la difusión de la cultura y al progreso de la civilización. A España llega la imprenta a finales del siglo XV, y Barcelona y Valencia se disputarán la primacía de su establecimiento.
Se instalarán talleres de impresión en Valencia, Barcelona, Sevilla y Lérida, además de en Segovia. El gran momento de expansión de la imprenta en España, sucederá a lo largo del siglo XVI, instalándose talleres lentamente en las principales ciudades. Hacia el año 1573 aparecerá en Antequera la primera imprenta de la provincia, una de las primeras de España y la séptima creada en Andalucía. A partir de entonces Antequera llegó a tener hasta tres impresores de singular importancia, Antonio de Nebrija que dio origen a toda una saga de impresores, Andrés Lobato posiblemente un aprendiz de los Nebrija que acabó independizándose sobre todo a raíz de su boda en 1575 con la antequerana María López y el vallisoletano Claudio Bolán, todo un artista en el arte de la impresión.
La existencia de dos imprentas en Antequera en el siglo XVI, cuando, a excepción de Sevilla y Granada, en resto de Andalucía quizás, y desde luego en Málaga, no había ninguna, y las de los primeros años del XVII, es un testimonio más de la importancia de nuestra Ciudad en ese momento.
En la primera mitad del siglo XVII se suceden varias imprentas en Antequera, a saber: En 1602, Claudio Bolán, que luego estuvo en Málaga, imprimió el
«Tratado de la Peste», de Jiménez Sabariego. En 1603 se imprimió,
probablemente por Bolán, la obra en verso, de Tovar, sobre la descripción de la Catedral de Málaga. En 1630 aparece Manuel de Paiva Botello (o BoteIlo de Payva) con una obra de Simón Ramos, que seguía en 1633 y se cree que en 1637. En 1639, Juan Bautista Moreira imprime las Rimas de Jerónimo de Porras. En 1649 se imprimió un libro del P. Francisco Cabrera, pero sin citarse el impresor. Le seguirá un largo período en que las obras de importantes antequeranos se imprimirán en Málaga, Granada y Córdoba. Es el caso de la “Historia de Antequera” del Presbítero Cristóbal Fernández del año 1842 en la Imprenta del Comercio de Málaga.
En la segunda mitad del siglo XIX se localizara la imprenta de don Manuel Ortiz Tallante, que tenía su taller en la Calle de Rodaljarros, y otra de don Salvador González Herrero, que vivía precisamente en la calle de Estepa, número 138. También aparece una imprenta de Menor, otra de don Francisco Gálvez y Palacios, otra de don Agustín Gallardo, donde se imprime «El Guadalhorce» (1866), y otra de don Bernardino Melero, hacia 1875. Talleres modestos a juzgar por sus impresiones de la época.
En el último tercio del XIX es cuando trabaja una imprenta digna de recuerdo: la de don Manuel Pérez de la Manga, con su cuidadosa atención tipográfica y sus conocimientos gramaticales, junto con los literarios, de que también dio muestras en algunas poesías de su propio ingenio, que publicó.
En los años finales del XIX y principios del XX existieron dos talleres de fugaz existencia, uno adquirido por el general Fernández de Rodas para combatir periodísticamente a don Francisco Romero Robledo, y que pasó a manos de un librero nativo cubano, don Enrique Gallardo, y otro, el de don Francisco Gironella. Otra imprenta que particularmente poseyó el pedagogo don Melitón Escamilla para editar sus obras, pasó a poder de don Andrés Godoy hacia el año 1885 y duró hasta principios del siglo actual, vinculada al intermitente
«Defensor de Antequera», Sin olvidar las imprentas, de San Nicolás de Bari, El Siglo XX, el Progreso o Gráficas San Rafael.
Anotaciones:
LA IMPRENTA EN ANTEQUERA. José Muñoz Burgos.
FRAGMENTOS PARA UNA HISTORIA DE ANTEQUERA. José Escalante.
LA IMPRENTA EN ANTEQUERA SIGLO XVI. Francisco Leiva Soto.







