El universo visual de Antonio Miranda, legado gráfico de nuestra fauna | Su obra es como una sinfonía en clave de sombra y color

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

Existe una Antequera que la mayoría de nosotros solo vislumbramos en sueños o postales. Es una ciudad de piedra y sombra que despierta cuando el resto del mundo apaga la luz. En ese escenario de caliza y misterio, Antonio Miranda, un fotógrafo que captura con su cámara animales, y que documenta el alma invisible del Torcal, del Romeral y de la Laguna de Fuente Piedra, ha hecho de la paciencia un arte y del silencio su mejor herramienta.

Tras su humildad de «aficionado» (que es como él mismo se define) se esconde el rigor de un técnico de élite y la sensibilidad de un «pintor» que utiliza fotones en lugar de óleos. Sentarse con Antonio es asomarse a una enciclopedia viva de luz y naturaleza.

Muchas personas miramos el Torcal de Antequera y vemos piedras caprichosas modeladas por el tiempo. Otros ven recreo en la geología más pura; y los hay que observan de forma aficionada o profesional otras facetas científicas… Antonio Miranda ve latidos. Los ve en la oscuridad más absoluta, los escucha en el chasquido de una rama y los captura con su cámara con una precisión técnica que roza la perfección.

De esa estirpe de fotógrafos » medio locos que prefieren» cambiar la comodidad del sofá por el frío de la madrugada, Antonio Miranda se ha convertido en el cronista visual de un mundo que solo despierta cuando el resto de la ciudad duerme.


Su historia con la imagen no es fruto del azar, se enraíza en una formación técnica rigurosa y una curiosidad insaciable. Todo comenzó con una propuesta de Javier Ballesteros, biólogo y profesor en «Los Colegiales», en un proyecto de estudio sobre la Laguna de Fuente de Piedra. Allí, entre flamencos y prismáticos, Antonio tuvo su primer contacto con una cámara réflex y un telescopio prestados.

Pero la verdadera «cocina» de su talento se fraguó en Marmolejo (Jaén). Mientras estudiaba formación forestal, tuvo a su disposición un laboratorio fotográfico profesional. «Fue un curso entero trasteando, montando mis propios carretes y haciendo mis revelados en blanco y negro. Ese año fue extenso y muy intenso en aprendizaje», me cuenta recordando aquellos tiempos. Después, tras años de trayectoria colaborando con El Sol de Antequera, o trabajando para empresas, decidió en 2018 dar un paso atrás de lo profesional para recuperar la pureza de la afición. Desde entonces, su cámara solo dispara cuando la naturaleza llama.

«Carroñas»
Los servicios al ecosistema por parte de los buitres son indiscutibles, auténticos sanitarios del campo.
En la foto, ejemplar posándose a los pies de uno de los numerosos pilones, caménicas o también llamados «marmitas de pastor», donde se acumula el agua de lluvia y que utilizan la fauna del Torcal para beber y bañarse. | Antonio Miranda

«Ojiplático»
«…así es como me quedé durante 63 minutos. Es el tiempo que duró el espectáculo de tener a muy corta distancia la inmejorable representación de esta especie y algunos de sus comportamientos del Águila perdicera, con el macho (el de la fotografía), la hembra y el pollo fruto de los anteriores.
Una experiencia más que brutal, emocionante, única, inolvidable… que he podido disfrutar gracias al trabajo meticuloso y constancia durante muchísimos años de un gran tipo loco enamorado de las rapaces y en especial de esta especie llamado Salvi Recio Urbano, Aconsejo a mis amistades seguirlo en redes, tanto por las especies como por su calidad y sensibilidad fotográfica, cada una de sus publicaciones se disfrutan de lo lindo. | Antonio Miranda

Antonio se distingue por su dominio de la fotografía de alta velocidad, que sabe como nadie poner a funcionar para captar a los animales. No se trata solamente de esperar y pulsar un botón; se trata de «automatizar el milagro». Para capturar imágenes de los escurridizos habitantes del Torcal, Antonio utiliza barreras fotográficas artesanales conectadas de forma casi cinematográfica. Me explicó algo muy sofisticado que solo sé repetir de forma genérica: células fotoeléctricas que lanzan un haz de luz invisible. Cuando un animal lo corta, la cámara se dispara instantáneamente. Sincronización por walkie-talkie, conectando un walkie a la barrera y otro lo lleva él. Cuando el obturador salta en la distancia, un pitido le avisa de que «algo» ha pasado por el objetivo. Y como es muy difícil que los animales se expongan en la noche si revolotean en su entorno los humanos, utilizando atrayentes naturales «como el olor de aceite de una lata de atún», me confiesa, «consigo a veces que salgan confiados» .

Imagino que, como él, prácticamente todo gran fotógrafo de fauna tiene sus secretos de seducción olfativa.

El archivo de Antonio es una radiografía y un catálogo de la fauna nocturna antequerana. Entre aves y otros animales, ha fotografiado ya más de cien especies diferentes. Lo que supone una joya documental.


Me habla de la gineta con admiración por su pelaje atigrado, pero también con la humildad del que ha sido derrotadopor la garduña, que es abundante en el Torcal, «se ha reído de mí un montón de veces. He estado cuatro horas, no ha entrado, he desmontado el equipo… y al mirar con la linterna, ¡la veo asomada! ¡ Se ríe de mí !».

Sin embargo, el zorro es el protagonista de sus anécdotas más divertidas. Es el «más descarado» de la sierra, capaz de intentar robarle el bocadillo de la mochila a las cuatro de la mañana mientras Antonio presencia, oculto y en silencio, peleas territoriales que parecen sacadas de un documental de la BBC.

En el año 2020 empecé a solicitar mis permisos para practicar esta modalidad de noche en el Torcal de Antequera para documentar los mamíferos nocturnos. | Antonio Miranda

Como experto por su formación forestal, ya contada, Antonio Miranda aporta una visión clínica sobre nuestro entorno. Él ha visto cómo el Torcal ha cambiado de piel. Me explica que, tras décadas de control de la carga ganadera, la «cabra doméstica» ha cedido terreno a una regeneración vegetal sin precedentes. Él observa un cambio generacional, me dice que el Torcal de hoy no es el de nuestros abuelos. «Antes la cabra doméstica arrasaba con todo; el Torcal estaba ‘pelado’. Ahora tenemos una cubierta vegetal que permite que haya mucha más especies». Esta regeneración ha traído nuevos vecinos, como el azor, un ave propia de bosques cerrados que ahora encuentra refugio entre los callejones de piedra de Antequera.

Al final, yo voy a la montaña por la experiencia de vivirlo en directo. Tenemos la gran suerte de que el Torcal es una fuente de vida tremenda. Posiblemente tenga ahora la mayor cantidad de individuos en siglos porque tiene una masa vegetal que generaciones anteriores no conocieron. | Antonio Miranda

Como digo, Antonio es un fotógrafo prestigioso de fauna, pero lleva tiempo explorando y tiene un arte y una técnica que le dota de un enorme reconocimiento también en esa vertiente artística que es el Light Painting. No podemos hablar de Antonio Miranda sin mencionar esta que es su faceta más creativa. Colaborando con maestros como Pedro Javier Alcaraz(«El Niño de las Luces»), Antonio transforma la oscuridad en un lienzo negro.

En estas sesiones, Antonio se vuelve un fantasma. Vestido de negro absoluto, se mueve detrás de los modelos trazando alas de luz con hilos luminosos en exposiciones largas. Es aquí donde el técnico se rinde al poeta (Antonio es callado y en su silencio sereno tiene una sensibilidad especial y mucho de poeta). Me explica «la cámara registra lo que se mueve con luz, pero yo desaparezco». Es la metáfora perfecta de su vida, según me cuentan quienes le conocen, es un hombre que hace brillar a los demás (ya sean personas o animales) mientras él permanece en un discreto y respetuoso segundo plano.

Le pregunté si esas fotografías estaban tocadas, editadas. Me comentó que todo este trabajo se sustenta bajo una máxima, la autenticidad. Por eso dispara siempre en formato RAW. Me explicó que es el ‘negativo’ que te exigen en los concursos para demostrar que la foto es real, sin trampa ni cartón. Es su prueba de vida, el archivo en crudo que guarda toda la información de esa luz que él sabe moldear como nadie.

«En la noche pasan muchas cosas», me dice con una sonrisa. Y me cuenta esta anécdota que ocurrió en la cima de la Peña de los Enamorados. Subió solo, de noche, para hacer panorámica nocturna y se encontró casualmente con los fuegos artificiales de la feria de Archidona desde las alturas. Al bajar, la Guardia Civil estaba registrando su matrícula. «¿Dónde está su compañero?», le preguntaron con sospecha. Habían detectado dos luces y tuvo que explicar que era su linterna frontal y otra de mano. No podían concebir que alguien estuviera allí arriba, solo con el frío y la noche, por el simple placer de mirar. (reímos)
Pero fue esa misma «locura artística» la que le permitió detectar un cortocircuito en un pastor eléctrico que chisporroteaba contra los pinos secos. Antonio no solo salvó una foto esa noche; probablemente salvó un monte. Porque para él, estar en la naturaleza no es ir de visita, es ser parte del ecosistema.

Este reportaje es un homenaje a la constancia, a la técnica, a la paciencia y, sobre todo, a esa mirada generosa que Antonio Miranda regala a nuestra ciudad en cada disparo de su cámara.

A pesar de tener nivel profesional, Antonio prefiere mantenerlo como afición para conservar la libertad de disfrutarlo sin obligaciones.
«La naturaleza ha venido a mí». Con cara de disfrute me habla del valor de estar solo en la montaña, pasando frío, pero siendo testigo de interacciones únicas entre depredadores y presas (como el halcón capturando un alcaudón).

Al final, para Antonio Miranda, la fotografía no termina en el clic de la cámara ni en el procesado de un archivo RAW. Termina en ese silencio absoluto del Torcal a las cuatro de la mañana, cuando el frío aprieta, el zorro merodea y él, solo con su equipo, se siente el espectador privilegiado de una vida salvaje que la mayoría de nosotros solo alcanza a imaginar.

Gracias, Antonio, ha sido muy enriquecedor, para mí, conocerte.

Antonio Miranda Fernández es miembro de la Agrupación Fotográfica Antequerana. Ha realizado interesantes exposiciones y está en posesión de importantes reconocimientos por su arte fotográfico.

Puedes ver más fotos realizadas por él en Instagram y en Facebook

Su archivo fotográfico es un catálogo valiosísimo de animales captados en El Torcal, El Romeral y en la Laguna de Fuente Piedra