La Historia rescatada por Antonio Domínguez Luque | Santa Eufemia y el hito literario que ya pertenece al pueblo antequerano

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

Se presentó “De Calcedonia a Antequera: tras las huellas de Santa Eufemia”. Un libro de investigación histórica y divulgación patrimonial, necesario para muchas personas, cada una según sus inquietudes y afectos.

Esta es mi crónica íntima de una tarde de mayo en el templo de la Patrona, donde un libro dejó de pertenecer a su autor para pasar a ser el mapa sentimental de una ciudad...

Muchas veces me reconozco a mí mismo caminando plácidamente por Antequera con la extraña e idílica sensación tan bonita emocionalmente de pisar un escenario donde el tiempo reposa. El pasado lunes 11 de mayo, esa percepción se volvió incluso corpórea en mi relax físico también…

Me bastó con recorrer desde mi casa las callecitas de esta ciudad antigua hasta los aledaños del templo patronal de Santa Eufemia unos minutos antes de que cayera la tarde…

Había un murmullo cómplice, un ir y venir de abrazos, de unos a otros (algunos también para mí) una calidez humana que solo se respira en los reencuentros que nacen del corazón entre gentes que se ve que se aprecian de verdad.

Cuando entré en el coro bajo, entendí que el paraíso que a veces narro desde mi mirada de forastero se había concentrado también aquí entre aquellos muros de sillería y devoción secular.
El espacio estaba en lleno absoluto. Rostros de la cultura, la política local, el tejido cofrade, la educación y el periodismo se mezclaban de manera natural con familias y amigos de toda la vida. No había distancias ni jerarquías; solo una expectación compartida ante el nacimiento de un libro que, intuíamos, venía a saldar una hermosa deuda histórica, “De Calcedonia a Antequera: tras las huellas de Santa Eufemia”.

Me conmovió el ambiente. Cuando las prisas y desapegos de otros momentos distintos de la vida son fríos, contemplar cómo una comunidad arropa a uno de los suyos (algunos aludían a su compañero de tantas andanzas y fatigas en el Sexto Centenario) resulta muy agradable de ver lo feliz que se sentía el propio autor, Antonio Domínguez Luque.

Las palabras que abrieron la velada, pronunciadas por María José Ruiz Roldán, Carlos Lanzat y Carolina Rico Terrones ( ella cerró el acto), no brotaron del protocolo, sino de esa sinceridad profunda que se clava en el alma. Había una verdad bellísima en sus tonos, un reconocimiento explícito al esfuerzo y la valía del autor.

El acto continuó con la explicación por parte del autor sobre la vida y martirio de Santa Eufemia y avatares históricos con ella relacionados hasta 1204 (primeros años de veneración, creación de la Basílica de Santa Eufemia, el Concilio de Calcedonia, declive del culto en Calcedonia, traslado a Constantinopla, los periodos iconoclastas y el saqueo de Constantinopla)

Miguel Rodríguez habló de la Antequera romana, visigoda y árabe, que vendría a ser una especie de «vida paralela» a lo que pasaba por entonces por tierras de Calcedonia y Constantinopla. De esta manera quienes asistimos logramos tener una doble visión: lo que pasaba allí y lo que pasaba aquí.

El autor tomó la palabra de nuevo para explicar la occidentalización del culto y Antequera y Santa Eufemia entre 1410 y comienzos del siglo XX.

Manolo Rodríguez nos contó magistralmente de la Antequera religiosa y artística entre 1410 y el siglo XIX. De esta manera, tuvimos una visión de cómo era nuestra Antequera durante los años en los que el culto a Santa Eufemia en nuestra ciudad se asentó y consolidó.

Antonio retomó la narración abordando el siglo XX y el XXI con notas sobre el culto a la santa a comienzos del siglo XX, los avatares de la República, la Guerra Civil y la posguerra, la creación de la hermandad de Santa Eufemia y su posterior declive y recuperación, culminando con la celebración del Sexto Centenario y la época actual.

Escuchar a Miguel Rodríguez y Manuel Rodríguez García, así como al propio autor desgranar los momentos históricos y artísticos por los que atraviesa Antequera y que se espejan en esta obra, fue un auténtico deleite intelectual; uno comprende enseguida que la memoria histórica de este rincón andaluz está a buen recaudo gracias a semejantes pilares de la divulgación.

Sus intervenciones fueron interesantísimas para comprender la ápoca de la que el autor habla en este relato tan bien puesto, en una investigación plena de datos significativos de nuestra historia ancestral.

Quizás sea precisamente ahí donde radica la magia del libro. No estamos ante un frío manual de datos, sino ante una biografía apasionante y sentimental de una devoción que cruzó continentes para echar raíces en esta ciudad a las faldas del Torcal.
El texto que reconstruye Antonio, nos regala pasajes deliciosos y casi novelescos, anécdotas curiosas…

Al leer el libro entre dispositivos de distinto tamaño, ordenador y móvil (Antonio me lo pasó en pdf semanas antes de la publicación, ahora lo disfrutaré como me gusta: en papel), sentí una cadencia íntima cuando nos explica la hermosa tradición de las candelas. Igualmente sentí un bien interno y de justicia cuando leí el singular privilegio histórico que permite a las mujeres antequeranas llevar el título de “Doña”…
Antonio nos lleva de la mano por los siglos XV, XVI y XVII, nos hace testigos de la fundación del convento por las Madres Mínimas, nos emociona con las rogativas del siglo XIX y nos arranca una sonrisa con las mil y una anécdotas que han moldeado el culto a la patrona en el siglo XX y en nuestros días. Todo ello aderezado con un catálogo de las manifestaciones artísticas que la Santa ha ido sembrando, como pétalos de piedra y lienzo, por toda la geografía urbana antequerana.

Yo digo, con conocimiento de causa, porque así lo pienso, porque lo he leído y porque soy alumno estudiante de Patrimonio en el CEPER y, por lo tanto conozco la afición de mis compañeros de clase, que “De Calcedonia a Antequera: tras las huellas de Santa Eufemia”, es un tesoro de información local para llevarse a casa. Si te cruzas con el autor por las calles, pídeselo directamente; le hará una ilusión infinita dedicártelo de su puño y letra.

No es de extrañar que, al concluir el acto, las copias disponibles volaran de las mesas en un abrir y cerrar de ojos, dejando al autor desbordado de gratitud y con la pluma lista para firmar dedicatorias.

Dónde encontrarlo: en Librería Aragón – Papelería. Y disponible en Amazon.
Nota del editor: Se han editado dos versiones preciosas. Una edición de estudio en tapa blanda para subrayar y sumergirse en la historia, y una delicada edición de coleccionista en tapa dura con el interior a todo color.

Portada de Mari Arjona Clavijo