María Moreno Serrán | distinguida con el Premio ‘Angelote’

En las próximas semanas la profesora jubilada antequerana María Moreno recibirá el Premio ‘Angelote’, una nueva distinción que entrega la revista atqmagazine a personas cuya trayectoria en pro de la atención a los demás, de entrega incondicional a los más desfavorecidos y de ayuda desinteresada, sirve de inspiración de valores de solidaridad y humanismo.

Porque creemos que los ángeles existen y que muchos se encuentran entre nosotros, haciendo que la vida de otros sea un poco mejor, queremos recorrer este camino e invitar a mirar a nuestro alrededor y tratar de reconocer a esas personas que en silencio mejoran la vida de los demás.

Hay una tendencia generalizada a buscar lo extraordinario en los altares, en las leyendas o en las páginas de la mitología. Nos han enseñado a imaginar a los ángeles como seres alados, distantes y etéreos, envueltos en un misticismo ajeno a los días de lluvia, de barro y de dificultades cotidianas. Sin embargo, algunos tenemos la convicción de que no hay una dirección única, porque también hay ángeles de carne y hueso.

Creemos firmemente (seguro que todos conocemos a alguien) que en Antequera, caminando entre nosotros por las mismas calles de piedra que transitamos cada mañana, existen los ángeles. No llevan túnicas ni coronas de luz; visten con la sencillez de la rutina, se cansan, sienten frío y tienen rostros de personas completamente normales. Son nuestros vecinos, esos que compran el pan a nuestro lado o que saludan al cruzar la plaza. La única diferencia, aquella que los vuelve verdaderamente celestiales, es que poseen una mirada capaz de ver el dolor donde otros giramos la cabeza, y unas manos siempre dispuestas a sostener el peso del mundo ajeno sin pedir nada a cambio.

Permitidme una anécdota: en cierta ocasión presencié una conversación entre dos personas, una de ellas se quejaba de que Dios permitía la desgracia del abandono de un amigo de ambos. El otro le contestó… «¿por qué exigimos responsabilidades tan arriba si nosotros estamos más cerca?«

Los Premios Angelote nacen, precisamente, para hacer justicia a esa discreta santidad laica independientemente de la creencia religiosa que profeses o no. Nacen para sintonizar el oído de nuestra comunidad y escuchar el rumor silencioso de la bondad que no hace ruido, que no busca el aplauso ni el titular de prensa.

El Angelote (Antequera) | Foto prestada por José Antonio Torres Sánchez

Con este galardón no pretendemos encumbrar a héroes inalcanzables, sino todo lo contrario, queremos mirarnos en el espejo de personas de carne y hueso que, con la única fuerza de su empatía, transforman la realidad de los más desfavorecidos. Es un tributo a quienes demuestran que el amor al prójimo no es un concepto abstracto, sino una labor diaria, constante y callada que sostiene la dignidad de nuestra sociedad.

A estas alturas de mi presentación ya habrás caído en la cuenta de que es cierto que hay muchas personas que para alguien son vistas así. Que la lista puede ser, afortunadamente, muy grande y que aunque ninguno de ellos y ellas necesiten esa distinción, es bonito que en tu círculo cercano trates de observar a quién le dirías de corazón «¡Eres un ángel!«.

Por nuestra parte, la lista es larga, pero el camino más largo empieza con el primer paso…

María Moreno es mucho más que un largo historial de logros; ella es todo bondad. Pero además impulsó y coordinó el Proyecto Silas (1995-1997). Fue el motor en la retaguardia de la campaña iniciada a raíz del grave accidente del niño centroafricano Silas, quien sufrió la amputación de su brazo derecho. Movilizando recursos Consiguió ayudada por otra gente encomiable, canalizar de manera directa las ayudas de la comunidad, gestionando y enviando además de un importante donativo personal de* (un dineral) de pesetas en julio de 1997 a través de los Misioneros Combonianos para hacer posible la implantación de un brazo ortopédico al pequeño.

En el año 1999, coordinó y envió otro importante giro colectivo de 125.000 pesetas de entonces destinado a la edificación de un orfanato liderado por Monseñor Juan José Aguirre en la República Centroafricana. Actuó como el enlace clave entre la Diócesis de Bangassou y las instituciones locales. En 2002, entregó en mano una subvención institucional de 10.469,63 (ya euros) que complementaba los fondos del Ayuntamiento de Antequera para levantar los muros de la casa de acogida.

Estableció con ayuda de otras personas una red comunitaria de apadrinamiento, mediante la organización de rifas, rastrillos y comidas benéficas, expandió la concienciación social logrando alcanzar la cifra de 145 suscripciones de apadrinamiento en 2003, cubriendo necesidades críticas de educación, alimentación, medicinas y prevención del SIDA.

Desarrolló y promovió Proyectos Educativos (2008) de Protección a las jóvenes estudiantes: Consiguió elevar el alcance de la ayuda local en Antequera y su comarca hasta amparar a 200 huérfanos y dar soporte habitacional y formativo a un grupo de jóvenes de zonas rurales alejadas.

Colaboró en el sostenimiento de una residencia en Bangassou donde las estudiantes aprendían oficios prácticos, organización del hogar y elaboración de productos básicos garantizándoles un futuro digno.

Su labor no solo traspasó fronteras, sino que se arraigó con fuerza en nuestra propia ciudad. Fue un motor y una voluntaria constante, activa e indispensable durante más de 15 años en el Centro Municipal de Transeúntes de Antequera.

En diciembre de 2010, recogió en el Salón de Plenos el I Premio de la Solidaridad otorgado al cuerpo de voluntarios de dicho centro por el Consejo Municipal de Servicios Sociales.

En abril de 2011, la sociedad civil antequerana volvió a rendirle honores en el Salón de Plenos del Ayuntamiento al otorgarle el II Premio ‘León del Año’ otorgado por el Club de Leones, ensalzando de forma oficial «una vida dedicada a los necesitados».

La multitud de personas que nos han propuesto a María Moreno para este premio, nos han contado muchas de las cosas que ha hecho y hace en en la actualidad en su vida privada por socorrer, aliviar y mejorar las penurias de niños y jóvenes, ayudando con su empuje y seguimiento a dignificar la vida de quienes lo han necesitado.

*(Permíteme, lector, lectora que no cuente en público detalles sobre aquella ocasión o las continuas que realiza cada día, ya que su mano izquierda no quiere ni debe saber lo que hace su derecha, ni viceversa).
María Moreno Serrán es un ángel.

El Angelote (Antequera) | Foto prestada por José Antonio Torres Sánchez