«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine
Fíjense en la foto de portada en la línea imaginaria que marca desde el punto central del Centro Solar, siguiendo por el punto de referencia del muro, hasta llegar al sol justo en el momento en el que nos instalamos a ver su salida.
“La memoria del sol” fue una invitación a detener el tiempo y escuchar la voz antigua de la luz. Esta vez en el marco incomparable y profundamente significativo del Recinto del Centro Solar Michael Hoskin del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera.
A las 7 de la mañana del sábado día 20 de junio en el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera se celebró un emotivo acto cultural simbólico de saluda al cambio de estación. Inicialmente Sergio Carmona (músico y prestigioso profesor de la EMMA interpretaba al violonchelo un par de piezas mientras dirigíamos nuestras miradas al punto donde el sol recuerda que tiene que salir en estas fechas de junio de cada año. Es casi milagroso ( o muy científico, según lo consideres). Después de ese momento mágico con la mirada puesta en el horizonte y el pensamiento desapareciendo dentro de nosotros, seguimos disfrutando así …

Todo un acontecimiento acompañado de Música, Poesía y Relojes Solares en lo que destacó la buena armonía con la luz del amanecer. | José A. Torres Sánchez
Una vez más el patrimonio, la naturaleza y el arte se encuentran para recordarnos que la cultura también puede vivirse en silencio, contemplando cómo nace un nuevo día. Es una de las actividades recurrentes que el grupo Clandestinos de Cultura y la EMMA proponen en cada cambio de estación del año: provocar momentos que parecen suspendidos fuera del tiempo.
Eso fue en esta ocasión La Memoria del Sol, el Clandestino del Solsticio de Verano celebrado en la madrugada del 20 de junio en el Recinto del Centro Solar Michael Hoskin del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera.
A las siete de la mañana, cuando el recinto aún respiraba la calma de las primeras luces, un grupo de enamorados de la vida compartió una experiencia tan íntima como significativa: contemplar el lugar exacto por el que el sol vuelve a aparecer cada año en estas fechas, guardando en su memoria milenaria la latitud y la longitud de su recorrido. Un fenómeno de una precisión asombrosa que puede entenderse desde la ciencia, pero que también emociona desde la poesía que supone.
La música abrió el encuentro. El violonchelista Sergio Carmona, virtuoso intérprete, profesor de la Escuela Municipal de Música de Antequera (EMMA) y director de su Combo Folk, envolvió el amanecer con dos delicadas interpretaciones (para empezar) y una última para cerrar, que parecían dialogar con la luz naciente. Un comienzo de gran belleza que convirtió el silencio del paisaje en parte de la propia música.
La mañana continuó con la intervención de Antonio Madrona, considerado uno de los mayores especialistas europeos en relojes solares, quien explicó de forma cercana, rigurosa y extraordinariamente didáctica el funcionamiento del reloj solar del Centro Solar Michael Hoskin. Una lección magistral que permitió comprender cómo la observación del cielo y el paso del tiempo han acompañado a la humanidad desde hace milenios y siguen hablándonos hoy con la misma exactitud.
Después llegó la palabra. El poeta Nicolás Ramos, una de las voces literarias más importantes que ha dado Antequera y reconocido en numerosos círculos literarios de Andalucía, ofreció una emotiva lectura de varios poemas de Cantos a Menga, un libro profundamente ligado al paisaje simbólico de los Dólmenes, junto a algunos textos de Las Flores Altas. Sus versos encontraron en aquel escenario natural el lugar perfecto para resonar con una intensidad difícil de describir.
La presentación del acto corrió a cargo de Mari Paz Alba y Carmen Díez de los Ríos, conduciendo con sensibilidad un encuentro que volvió a demostrar que la cultura puede vivirse desde la emoción, el conocimiento y el disfrute compartido.


La organización fue fruto de la colaboración entre el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, la Escuela Municipal de Música de Antequera (EMMA), con el constante impulso de Joaquín Castro para acercar la música a todos los espacios, y el colectivo Clandestinos de Cultura, iniciativa promovida por ATQ Magazine que continúa generando experiencias culturales singulares en la ciudad.
En un año especialmente significativo por el décimo aniversario de la entrada del Sitio de los Dólmenes de Antequera en el listado de la UNESCO como Patrimonio Mundial, la celebración del solsticio de verano de 2026, La Memoria del Sol volvió a demostrar que Antequera posee un patrimonio capaz de emocionar cuando se mira con atención. Bastó un amanecer, unas notas de violonchelo, la fuerza de la poesía y la sabiduría de quien conoce el lenguaje del sol para recordar que algunos de los mejores acontecimientos culturales no necesitan grandes escenarios artificiales, sino el lugar adecuado y personas dispuestas a compartir la belleza.
Hay amaneceres que, como el sol, permanecen para siempre en la memoria.













En el fin de fiesta se sortearon dos magníficos relojes solares en maqueta perfectamente interpretables, realizados por Antonio Madrona. Los agraciados fueron, el propio Nicolás Ramos y Carmen Nayora.






