ROCÍO JIMÉNEZ: «LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA NOS ENSEÑA A MIRAR A LA PERSONA EN SU CONJUNTO»

Rocío Jiménez regresó de Pekín hace un año con algo más que una formación, una manera diferente de mirar el cuerpo, entender la salud y escuchar a las personas.

Durante tres años estudió en el Centro Internacional Dao de Medicina China, en Málaga. Fueron años de aprendizaje reglado, dedicación y acercamiento progresivo a una disciplina que exige conocer no solo sus técnicas, también la filosofía y el sistema de interpretación del cuerpo sobre los que se sustenta.

Cuando Rocío Jiménez regresó de Pekín, después de completar una experiencia formativa que había perseguido durante años, no traía únicamente nuevos conocimientos en la maleta. Volvía con una perspectiva más amplia sobre algo que siempre había ocupado un lugar central en su vida: el cuidado de las personas.

Su historia profesional no comienza en China. Comienza mucho antes, con una vocación por la atención a las personas, una curiosidad que no se conforma con lo aprendido y una voluntad de seguir formándose.

Pero había una asignatura pendiente: viajar a China, conocer de primera mano el entorno donde nació esta tradición y comprobar cómo se desarrolla en la actualidad. Y Rocío dio el paso.

Rocío Jiménez nos acerca a una tradición milenaria que propone otra manera de observar el cuerpo, entender la salud y cuidar a las personas.



Cuando le pregunto qué fue lo que más le sorprendió de aquella experiencia, no duda:
«Lo primero que sorprende es que no entras en un templo ni en una consulta alternativa. Entras en un hospital inmenso, con miles de pacientes, donde la tecnología más moderna comparte espacio con salas de acupuntura, fitoterapia y masaje terapéutico».

Sus prácticas clínicas se desarrollaron en un hospital universitario donde la Medicina Tradicional China forma parte de la actividad asistencial. Radiología, pruebas diagnósticas, cirugía y otras especialidades convivían, según me cuenta, con consultas de acupuntura, tratamientos de masaje Tuina y preparados de plantas medicinales.

Una realidad que, según me explica, le permitió conocer un modelo en el que ambas tradiciones tienen presencia institucional.

«La medicina occidental es extraordinaria cuando hablamos de cirugía, urgencias, pruebas diagnósticas o enfermedades agudas. La Medicina Tradicional China ofrece otra perspectiva: intenta comprender el conjunto de la persona y abordar determinados desequilibrios desde su propio modelo de interpretación».

Rocío insiste en que no se trata de sustituir una medicina por otra, sino de conocer sus posibilidades y respetar los límites de cada disciplina.

Puede que esta sea una de las enseñanzas más interesantes que Rocío se ha traído de Oriente, la necesidad de abandonar las confrontaciones estériles cuando lo verdaderamente importante es el bienestar del paciente.

Hay una idea fundamental para entender la Medicina Tradicional China, el organismo no se contempla como una suma de piezas independientes, sino como un conjunto de funciones que mantienen relaciones entre sí.

Le pregunto a Rocío cómo se traduce esa visión global en una consulta.

«Dos personas pueden llegar con el mismo dolor de cabeza y necesitar valoraciones y tratamientos diferentes. Lo primero es conocer a la persona, saber cómo duerme, cómo se alimenta, qué molestias tiene y cómo se encuentra en su vida cotidiana».
Por eso, las preguntas ocupan un lugar importante: ¿Duerme bien? ¿Se despierta durante la noche? ¿Cómo son sus digestiones? ¿Tiene sensación de frío? ¿En qué momento del día se encuentra con más energía? ¿Convive con situaciones de estrés?

Me cuenta que la exploración tradicional también presta atención al pulso y a la lengua, cuyo color, forma, humedad y aspecto superficial se interpretan dentro del sistema diagnóstico chino.

Que estas observaciones pertenecen a un modelo tradicional y no sustituyen una analítica, una prueba de imagen ni un diagnóstico médico convencional.

Permiten, sin embargo, comprender una disciplina que concede gran importancia a la observación y a la individualidad.

Cuando hablamos de Medicina Tradicional China, casi todo el mundo pensamos en la acupuntura. Pero Rocío me explica que es solamente una de las herramientas de un universo terapéutico mucho más amplio. Entre las técnicas que utilizan.

Acupuntura. Consiste en insertar agujas muy finas en puntos determinados del cuerpo. Algunas de sus aplicaciones, especialmente en determinados cuadros de dolor, cuentan con estudios científicos que respaldan su utilidad, aunque los resultados dependen de la indicación y de cada paciente.

Moxibustión. Utiliza el calor producido por la combustión de artemisa para estimular determinadas zonas corporales. Es una práctica tradicional que requiere conocer sus indicaciones y precauciones.

Ventosas. Emplean un sistema de vacío sobre la piel, generando una succión beneficiosa en el tratamiento adecuado. Se utilizan tradicionalmente para determinadas molestias musculares.

Masaje Tuina. Mediante diferentes maniobras manuales se trabaja sobre músculos, articulaciones y tejidos blandos.

Precisamente sobre esta última técnica, Rocío recuerda con admiración una experiencia vivida en Pekín, el contacto con terapeutas invidentes cuya sensibilidad táctil y conocimiento manual eran extraordinarios. «Era impresionante ver cómo localizaban una tensión o una contractura recorriendo la musculatura con las manos. Aquello me hizo comprender que el tacto también se educa».

También existe un creciente interés por la acupuntura estética, una aplicación que busca mejorar determinados aspectos de la apariencia y el bienestar de la piel mediante técnicas de estimulación. Como en cualquier intervención, es importante conocer sus posibilidades reales, sus limitaciones y la preparación de quien la realiza.

Ninguna de estas prácticas debe presentarse como una solución universal. Su utilización exige valoración individual, conocimiento de las contraindicaciones y una aplicación adecuada.

A medida que avanzamos en la conversación, aparece una idea que Rocío repite con frecuencia: no todos los pacientes necesitan lo mismo. y pone el acento en la importancia de escuchar.

«Una persona puede acudir por una contractura. Otra, por molestias persistentes que afectan a su descanso. Alguien puede buscar orientación para mejorar determinados hábitos de vida o encontrar alivio complementario a un problema que ya está siendo atendido por su médico».

«Muchas personas llegan cansadas de convivir con molestias que condicionan su día a día. Lo primero que hacemos es dedicar tiempo a conocerlas».

Es cierto que estamos acostumbrados, y cada día más, a la inmediatez; así que dedicar tiempo a escuchar y conocer la historia de una persona adquiere un valor especial.

Eso no significa, me dice, que escuchar sustituya a diagnosticar, ni que una conversación pueda reemplazar las pruebas necesarias. Significa que la atención sanitaria también tiene una dimensión humana que merece ser preservada.

Pero no se trata de creer, sino de valorar cada situación (le digo). La Medicina Tradicional China sigue generando dudas y desconfianza en determinados sectores. Parte de esa prevención es comprensible: durante años han proliferado propuestas que prometen curaciones milagrosas, soluciones universales o resultados imposibles.
Le pregunto a Rocío cómo responde a quienes se acercan a esta disciplina con cierta desconfianza.

«Entiendo perfectamente que una persona tenga dudas. De hecho, me preocuparía más que alguien aceptara cualquier tratamiento sin hacerse preguntas».

Su postura es clara: no se trata de convencer a nadie, sino de informar. Y desde luego de comprobar que sus tratamientos son eficaces, como ya lo están comprobando muchas personas en Antequera.

La acupuntura dispone de evidencia científica favorable para determinadas aplicaciones, pero eso no permite atribuir eficacia demostrada a todas las técnicas ni a todas las enfermedades que tradicionalmente se han abordado desde esta medicina.

Tampoco significa que las plantas medicinales sean inocuas. Algunas pueden provocar efectos adversos o interaccionar con medicamentos.
Por eso es por lo que Rocío cree en su propia formación que no es de cursillos ni talleres menores sobre ello, sino de una formación progresiva y de una calidad contrastada en cada disciplina que toca.

«No se trata de creer. Se trata de valorar cada situación y comprobar si esta disciplina puede aportar algo dentro de un tratamiento responsable».

Me convenzo de que esta respuesta define bastante bien su manera de entender la profesión.

¿Hay que tener miedo a las agujas?, le pregunto (algo prudente por si me animo a quitarme este dolor de muñeca que tengo al articular mi mano).

«Es una de las preguntas más frecuentes. Las agujas de acupuntura son muy finas y diferentes de las utilizadas habitualmente para administrar inyecciones. La sensación varía según la persona y el punto tratado, pero la mayoría de los pacientes describen una experiencia casi nada molesta; mucho menos molesta de lo que imaginaban.
La acupuntura debe realizarse con material estéril de un solo uso y por una persona debidamente formada».

También es habitual preguntar si estos tratamientos son compatibles con la medicación convencional. En muchos casos pueden utilizarse como complemento, siempre que se valoren las circunstancias individuales y se informe a los profesionales sanitarios implicados.

Y hay algo que Rocío considera fundamental:

«Cada persona responde de una manera y cada proceso necesita su tiempo. La constancia también forma parte del tratamiento. No hay fórmulas mágicas ni una técnica capaz de resolver cualquier problema. Sin embargo son muchas y admirables las soluciones que aportan estas técnicas milenarias bien utilizadas y con garantía del conocimiento profesional de quienes las hemos estudiado a fondo»

Su viaje a Pekín no fue simplemente una oportunidad para incorporar nuevas técnicas. Fue, sobre todo, una experiencia que amplió su mirada profesional y personal.

Conoció hospitales, profesores, compañeros y otras maneras de trabajar. Comprobó cómo una tradición milenaria sigue teniendo presencia en la China contemporánea y descubrió la importancia que pueden adquirir la observación, el conocimiento manual y la atención individualizada.

Ahora, desde Antequera, continúa su camino profesional con el propósito de poner esos conocimientos al servicio de las personas. Lleva un año haciéndolo con enormes éxitos y satisfacción de sus pacientes.

No pretende convencer a quien no esté interesado. Prefiere explicar, escuchar y valorar cada situación con responsabilidad. No se trata de defender una medicina frente a otra, sino de complementar conocimientos que puedan enriquecer la atención a las personas con soluciones reales.

Fernado Medina García, director del Centro Internacional Dao de Medicina China, de Málaga. | Rocío Jiménez Martínez

«El médico excelente trata la enfermedad antes de que aparezca».
Esta filosofía se conoce como Zhi Wei Bing (治未病), que significa precisamente tratar antes de que aparezca la enfermedad.

Rocío, ¿Cuándo puede tener sentido consultar a un profesional de Medicina Tradicional China?

No existe una edad concreta ni un perfil determinado para interesarse por esta disciplina. Tampoco una lista de dolencias para las que exista una respuesta universal. Sin embargo, algunas de nuestras técnicas resultan de hecho de interés como complemento de la atención sanitaria convencional en determinadas situaciones, incluso con soluciones que la medicina convencional no resuelve o tarda mucho más tiempo en resolver.

Dolores musculares y articulares. Molestias cervicales, contracturas, tensión lumbar y algunos cuadros de dolor persistente. La acupuntura cuenta con evidencia favorable para determinadas indicaciones.

Cefaleas y migrañas. Puede ayudar a prevenir algunos tipos de migraña y cefalea tensional, siempre que exista una valoración adecuada y se mantenga el seguimiento médico correspondiente.

Estrés y tensión emocional. Personas sometidas a periodos de gran exigencia que buscan mejorar su relajación y bienestar.

Alteraciones del descanso. Dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o descanso poco reparador.

Molestias digestivas. Determinadas molestias funcionales pueden ser objeto de atención complementaria, pero antes deben descartarse enfermedades que requieran tratamiento específico.

Cambios asociados a distintas etapas vitales. Menopausia, envejecimiento y periodos de especial exigencia física o emocional. El objetivo debe ser mejorar determinados síntomas.

Bienestar y recuperación. Personas que, una vez atendido su problema principal por la medicina convencional, desean explorar otras herramientas para mejorar su calidad de vida.

Una advertencia imprescindible. La Medicina Tradicional China no sustituye al diagnóstico médico ni a los tratamientos prescritos.
Ante dolor torácico, dificultad respiratoria, pérdida brusca de fuerza o sensibilidad, alteraciones repentinas del habla, dolor intenso de aparición súbita o cualquier otro síntoma grave, hay que acudir inmediatamente a los servicios de urgencias.

Tampoco se deben retrasar pruebas diagnósticas, intervenciones o tratamientos necesarios por recurrir a una terapia complementaria.

Es fundamental informar al profesional de cualquier medicación, enfermedad diagnosticada o circunstancia que pueda condicionar el tratamiento.

No hace falta renunciar a los avances de la medicina moderna para conocer otras formas de cuidar. Tampoco hay que aceptar nada sin preguntar.

La formación, la honestidad, el conocimiento de los límites y el respeto hacia el resto de profesionales sanitarios son imprescindibles. Porque la salud necesita conocimiento, responsabilidad y, sobre todo, personas dispuestas a escuchar.

Como parece haber comprendido Rocío durante su formación y su estancia en Pekín, el objetivo no debería ser defender una medicina frente a otra, sino poner el conocimiento al servicio de quien necesita atención.

Una última reflexión. Quizá la mejor manera de acercarse a esta tradición sea hacerlo sin prejuicios, pero también sin credulidad. No hace falta renunciar a los avances de la medicina moderna para conocer otras formas de cuidar. Tampoco hay que aceptar nada sin preguntar. La formación, la honestidad, el conocimiento de los límites y el respeto hacia el resto de profesionales sanitarios son imprescindibles.

Porque la salud no entiende de fronteras. Y cuidar de las personas sigue siendo, aquí y en cualquier lugar del mundo, la razón de ser de cualquier verdadera vocación.

Rocío Jiménez pasa consulta solo con cita previa | Tfno. 665 05 67 42

Expedición residente en Pekin del Centro Internacional Dao de Medicina China, de Málaga.