Jóvenes interesantes | El talento artístico de Kiyo Gallego y de Lucas Fernández | No son los únicos, pero sí son únicos

En portada: Obra de Kiyo Gallego Alcaide | Réplica de ‘Isabel la Católica dictando su testamento’ de Bartolomé Maura y Montaner/ Museo del Prado

El IV Certamen Escolar de Pintura Ciudad de Antequera que organiza la Comunidad de Propietarios del Polígono Industrial de esta ciudad, celebrado en diciembre pasado, destacó el talento de otros dos jóvenes interesantes que demuestra que esta ciudad tiene mucho futuro también en materia de creación artística.

Kiyo Gallego Alcaide y Lucas Fernández González estudian Bachillerato de Arte en el IES Pedro Espinosa y obtuvieron el 1er y 2º Premio respectivamente en la categoría mayor (15 a 17 años) del certamen citado para Jóvenes Pintores Antequeranos.

Este humilde redactor celebra la creatividad, la técnica y la expresión artística de los jóvenes con talento, en este caso aún estudiantes de Bachillerato, que apuntan maneras de posicionarse en el arte y que han demostrado un emergente dominio de sus habilidades artísticas. Al charlar con ellos también me han mostrado una profunda comprensión del poder transformador que tiene el arte en la sociedad.

Y es que la importancia del arte no solo radica en la creación de obras visuales, también en su capacidad de conectar a las personas, de transmitir emociones, de abrir mentes y de desafiar las normas establecidas. A través del arte, los jóvenes tienen la oportunidad de expresarse, de explorar su identidad y de hacer preguntas sobre el mundo que les rodea.

En un mundo donde cada vez más la tecnología y la globalización dictan el ritmo de nuestras vidas, el arte se convierte en un refugio que nos invita a reflexionar, a cuestionar y, sobre todo, a sentir.

Kiyo Gallego Alcaide

Kiyo Gallego y Lucas Fernández, han ganado reconocimiento con mérito propio y estilos distintos en el PINTCA. Son parte de un grupo selecto de artistas en formación, jóvenes interesantes de Antequera que también representan el futuro del arte en nuestra sociedad. Al continuar su formación en el ámbito artístico, tendrán la oportunidad de aportar su visión única, contribuir a la evolución de las artes visuales y quizás incluso transformar la manera en que percibimos y vivimos el arte en nuestras comunidades.

Lucas Fernández González

Las futuras carreras de estos jóvenes artistas serán un testimonio del impacto que la educación artística tiene en el desarrollo personal y profesional. Al continuar su trayectoria, podrían decidir convertirse en pintores, ilustradores, escultores, curadores de exposiciones, diseñadores gráficos, restauradores de obras de arte… o incluso en educadores que compartan su pasión por el arte con futuras generaciones. Sea cual sea su elección, el arte les ofrecerá una plataforma para cuestionar, interpretar y transformar la realidad.

Además, en el mundo actual, donde la creatividad es un motor fundamental para la innovación en diversos campos, estas futuras carreras artísticas no solo están vinculadas al mundo de la cultura, sino que también pueden tener un impacto significativo en otros sectores, como el diseño industrial, la tecnología y la publicidad, donde la creatividad es esencial para crear experiencias que conecten con las personas.

En la reciente muestra en Santa Clara de los 25 años del Bachillerato de Arte en el IES Pedro Espinosa, había varias obras suyas expuestas.

El mérito de estos jóvenes ganadores del IV Certamen Escolar PINTCA es algo que yo celebré en su día en callado hasta poder contarlo en público ahora con cierto retraso, ya que la vorágine de cada día no me permite escribir todo lo que quiero al hilo de la actualidad cultural de Antequera (ciudad paraíso para muchas cosas) .

Celebrar el potencial del arte para transformar y enriquecer nuestras vidas, es una invitación a apoyar y fomentar el talento artístico, porque, a través de ellos, el arte sigue vivo, relevante y en constante evolución | ChLL

¿Cómo es vuestra experiencia con las distintas técnicas artísticas durante el Bachillerato?
Lucas: Al principio, antes de empezar el Bachillerato, solo trabajaba con dibujo tradicional, lápiz, carboncillo, y algo de pintura acrílica. Ahora, gracias a las asignaturas del Bachillerato, hemos podido explorar técnicas más complejas, como el volumen y el barro. Estas nuevas ramas me entusiasmaron mucho, especialmente la pintura en barro. Pero, al final, sigo siendo más de las técnicas tradicionales. Me va bien con el acrílico aunque tengo con ello una relación amor-odio; mi verdadera pasión sigue siendo el lápiz, el carboncillo y la acuarela.

Kiyo: Yo al principio no sabía mucho sobre las técnicas, solo había probado acuarela y acrílico. Ahora estamos experimentando con óleo, haciendo una reinterpretación del «Jardín de las Delicias», lo que ha sido muy interesante. Aún estoy buscando mi estilo y probando distintas técnicas para ver cuál me llega a gustar más. Con la escultura, el año pasado tuvimos que trabajar con barro, y aunque al principio fue algo desafiante por la magnitud y complejidad de la anatomía, al final me gustó mucho la experiencia. Me gustaría volver a trabajar también con barro en el futuro.

Hablemos sobre el certamen. ¿Cómo vivísteis el momento de la entrega de premios?
Lucas: Sabíamos que estábamos nominados, y había algo de competencia entre nosotros, un poco de broma sobre quién ganaría. Cuando anunciaron que el segundo premio era para mí, me sentí muy feliz por Kiyo, que ganaría el primer premio, aunque al principio hubo un momento de autodecepción, pero no de envidia. Pensé: «Podría haberlo hecho mejor», pero luego vi que mi obra también tenía sus propios méritos, y me sentí bien con el resultado.

Kiyo: En clase teníamos un poco de pique sobre quien ganaría, aunque yo pensaba que ganaría Lucas porque su cuadro captaba mucho la esencia costumbrista actual … y se parecían mucho a sus amigas que estaba retratando…
Yo iba con la mentalidad en mi propio consuelo de que mi obra sería la segunda o la tercera premiada: yo dibujo bien, yo pinto bien y estaba un poco como diciendo, si no gano tampoco va a pasar nada. Al principio, estaba como a la expectativa, pero yo en el fondo sentía que mi obra tenía algo que me gustaba mucho. Cuando me anunciaron el premio, me llenó de alegría. Nunca antes había ganado un concurso de esta magnitud local, y fue un momento muy especial, tanto por la emoción de ganar como por el hecho de haber trabajado con técnicas que aún estaba aprendiendo.

¿Qué ves, Kiyo, en el cuadro de Lucas?.
Por ejemplo, los detalles de la mesa, de las caras, de las miradas de sus amigas, que se parecen realmente a ellas. Las conozco de vista pero se ve que son ellas. La exactitud del momento, y luego que refleja la cotidianidad. Los cuadros costumbristas … de cosas del día a día, ir con tus amigas un día que estás en la calle, paseando con tus amigos… cosas así, me llama mucho la atención eso porque capta los planes sencillos y lo refleja muy bien en su cuadro.

IV Certamen Escolar de Pintura Ciudad de Antequera: «Jóvenes Pintores Antequeranos»
CATEGORÍA 15-17 AÑOS | Autor: Lucas Fernández González / IES Pedro Espinosa / SEGUNDO PREMIO

¿Qué ves, Lucas, en esta obra de Kiyo?.
A mí me gusta mucho la suya, sobre todo por el contraste que hay entre la luz y la sombra, el hecho de que se vea el fuego y que se vea la cara de ella iluminada y todo lo demás en oscuro. Es la parte del cuadro que a mí más me ha gustado. Aparte de cómo ha hecho la fuente de los cuatro elementos de nuestro Coso Viejo y la referencia a la película ‘Retrato de una mujer en llamas’, que ya me parece también genial porque la película está muy bien. Sobre todo es eso, el uso del claroscuro y el concepto.

IV Certamen Escolar de Pintura Ciudad de Antequera: «Jóvenes Pintores Antequeranos»
CATEGORÍA 15-17 AÑOS | Autor: Kiyo Gallego Alcaide / IES Pedro Espinosa / PRIMER PREMIO

¿Qué técnicas prefieres para tus obras?
Lucas: Personalmente, me encanta trabajar con acrílico, aunque mi verdadera preferencia sigue siendo el lápiz y el carbón. Me gusta la precisión y el control que tengo sobre esos medios. En cuanto a la acuarela, reconozco que es un desafío, pero una vez entiendes cómo funciona, es también muy gratificante.

Kiyo: A mí me gusta mucho la acuarela, aunque es una técnica difícil de controlar. El secreto está en entender la humedad del papel y la cantidad de agua, ya que estos factores afectan mucho al resultado. Me gusta cómo la acuarela permite jugar con las sombras y la luz de manera tan sutil. Pero estoy descubriendo otras alternativas que me están gustando también.

¿Cómo llegaste a decidir hacer bachillerato de artes y cuáles son tus perspectivas de futuro en ese mundo?
Lucas: Yo creo que me he decidido primero porque desde chico siempre me han gustado los matices de los dibujos. El arte tanto en museos como en fotografía como en moda… han sido siempre ramas por las que me sentía atraído. Yo he tenido muy claro desde chico que quería estudiar arte y quería dedicarme al arte. Pero si es verdad que ahora de más mayor lo ves como con una perspectiva más complicada, a mí me gustaría poder dedicarme a mi arte, al arte que yo hago y estar en exposiciones, en museos; ser conocido -por así decirlo- y es verdad que ahora mirándolo desde la perspectiva ya de más mayor te das cuenta de que vivir del arte es muy difícil. Se junta con muchos factores, suerte, preparación y un montón de cosas … entonces es verdad que ahora mismo la incertidumbre de si vas a poder o no vas a poder, la tengo muy presente. Pero si es verdad que a mí me gustaría dedicarme a mi arte y hacer lo que a mi me guste y de la manera que a mi me guste y pues, a ver si hay suerte.


Kiyo: Yo no tenía mucha intención por el arte. No me llamaba mucho la atención aparte de que en el colegio y en la ESO no se centraron en estas materias de estudio, entonces yo no conocía mucho y llegué con un poco desconocimiento de todo. Me empecé a interesar sobre principios de la cuarentena porque ahí me dio más por el dibujo digital en el móvil y me puse a hacer mis prototipos con mis colores y pues me fue gustando y desde el tercero de la ESO me decidí a hacer un bachillerato de artes. Aún estoy pensando si continuar haciendo Bellas Artes sólo o Conservación y Restauración, que me está gustando mucho, o Diseño Gráfico que tiene un panorama laboral más amplio. Bellas Artes, en verdad no es una carrera que habitualmente tenga mucha salida y pues al final una persona quiere vivir de lo suyo.

¿Tu tendencia artística favorita?
Lucas: A mí me atrae el impresionismo. Me gusta mucho cómo artistas como Monet utilizan las manchas de color para transmitir una sensación, más que una representación exacta de la realidad. Me permite ver la obra de manera más personal, interpretándola desde mi perspectiva. También me interesa mucho el uso de las sombras y luces en el barroco, sobre todo en las obras de Caravaggio.

Kiyo: A mí me interesa el barroco, me gusta sobre todo cómo se utiliza la luz y la oscuridad para dar protagonismo a las figuras. Me encanta el dramatismo de las esculturas de Bernini, como el «David», donde se muestra una gran tensión y movimiento. Esa exageración en las formas y expresiones me parece fascinante.

¿Qué deben tener los cuadros para que te resulten interesantes?
Lucas: Lo primero que un cuadro debe hacer es captar la atención de la persona. No necesariamente tiene que ser una obra famosa o técnica, pero debe invitar a la reflexión, a la interpretación. Si un cuadro me hace quedarme frente a él y analizarlo, entonces para mí es una buena obra. Que me exprese algo que me pida quedarme analizándolo, mirando la trazada de la pintura, los colores, fijándome en detalles que a lo mejor cuando pasas por el museo no te das cuenta. Si una obra hace que me quede ahí mirándola, para mí esa obra independientemente de si es famosa, si es conocida, o incluso al margen de la técnica, puede que me atrape.

Kiyo: Lo que me interesa en un cuadro son los pequeños detalles, esos elementos que se descubren al observar la obra detenidamente. Si me hace pensar en lo que está pasando en la escena o en el contexto de la obra, entonces es un cuadro que realmente me atrae. Me gusta darle vueltas y ver qué simbolizan.
Me atraen las obras que contienen una gran dosis de realismo, emoción y conexión humana. Ver escenas cotidianas o comunes que retraten a personas en su vida diaria, niños corriendo por un campo de flores,… lo que le da un sentido de humanidad y cercanía al cuadro.
Me gusta imaginar cómo era la vida en ese tiempo, cómo se vestían las personas o cómo era el entorno en el que vivían. Los cuadros que me llaman la atención son aquellos que no solo tienen un gran valor histórico o artístico, sino que también transmiten una sensación de vida, de historia humana, de conexión con el pasado de una manera emocional.

Algunas otras obras de Kiyo Gallego Alcaide


Esta última, El pensador de Rodín, escultura en terracota patinada en co-autoría junto a María Gómez Cruz y Sabrina Ligero Castillo



Algunas obras de Lucas Fernández González



Esta última, La Venus de Milo, escultura en terracota patinada en co-autoría con María Villalón Villodres y Theo Biafara Ponce



En el tiempo que dura tomar un colacao calentito en el Marengo, en una tarde algo lluviosa, pudimos charlar un rato sobre su viaje a Italia con el Instituto y comentar sobre el David de Miguel Ángel y el David de Bernini; de El rapto de Proserpina, del movimiento contenido en las figuras, que parecen estar atrapadas dentro de la piedra… (a Kiyo parece que le encantan estos detalles que marcan hasta el nervio). De’Perseo con la cabeza de Medusade Cellini en la Galería Borghese… Lucas habló más de Caravaggio, que también le gusta a Kiyo. Se les nota una buena formación.

Ya ha dejado de llover y pronto tenéis exámenes…, no quiero entreteneros mucho. Gracias por este ratillo.

Estos dos jóvenes estudiantes, Kiyo Gallego y Lucas Fernández, ganadores del Certamen Escolar PINTCA, nos han mostrado una profunda reflexión sobre su pasión por el arte, sus técnicas favoritas y sus perspectivas de futuro. Ambos comparten una admiración por la expresividad del arte y un enfoque crítico hacia las obras que logran captar su atención. Su viaje artístico no solo se refleja en sus técnicas y estilos, sino también en su capacidad para interpretar y conectar con las obras desde una perspectiva personal y única.

¡Ole tú!. ¡Ojalá sus vidas…!