EL ANALFABETISMO EN ANTEQUERA SIGLO XIX | Por José Enrique Ramos Vidaurreta

A lo largo del siglo XIX en Antequera se hace notar una elevada tasa de analfabetismo en la población, con un porcentaje más elevado en las mujeres entre las que predominaba la “enseñanza de las labores”, que en los hombres a los que se les reservaba la “instrucción general”, con la excepción del grupo de mujeres del estamento más pudiente de la sociedad.

Factores económicos y sociales venían a influir en este desequilibrio, por un lado el elevado porcentaje de jornaleros del campo y por otro la crisis del sector industrial, ambos no favorecieron el grado de alfabetización en estos años.

El problema del analfabetismo en la Comarca de Antequera afectaba más a las zonas rurales que a las urbanas, dado que los grandes núcleos de población venían a prestar una mayor atención a la instrucción de la enseñanza en la población.

A mediados del siglo XIX existían en Antequera seis colegios públicos y nueve colegios privados que escolarizaban un total de 1.283 escolares, 840 niños y 443 niñas. En el año 1841 Antequera tenía una tasa de analfabetismo del 86,8%, inferior a la media de la provincia y de otras ciudades.

La primera ley educativa en España fue la Ley de Instrucción Pública de 1857 conocida como Ley Moyano, venía a atajar el problema de la población analfabeta, otorgándole facultades a los Ayuntamientos que se hicieron cargo de la enseñanza pública y gratuita, dirigida principalmente a las clases populares, mientras que los colegios privados de pago los abrían personal Titulado y a partir del último tercio del siglo XIX las Órdenes Religiosas.

La Primera Enseñanza será impartida en las escuelas y de manera gratuita. Esto por tanto permitía que los adolescentes pertenecientes a familias de las clases medias acudiesen a la escuela. Los de clases populares con menores recursos, ante los problemas económicos de sus familias, los niños resultaban más útiles como mano de obra que como estudiantes. Mientras que la enseñanza a los hijos de las clases altas se daba a través de las “Institutrices”, que venían a ser maestras privadas que las familias adineradas contrataban para instruir a sus hijos en sus propios domicilios.

Lo que no podemos eludir era el carácter sesgado en lo concerniente a la mujer, ya que esta ocupaba un papel pasivo donde no era común su escolarización, por lo que se usaron medios exclusivos para la mujer, creando materias específicas para las mujeres dentro de la educación.

Anotaciones:
El Analfabetismo en Antequera. Manuel Hijano del Rio. Revista de Estudios Antequeranos.
La Segunda Enseñanza. Mercedes Fernández y Víctor Heredia.
Revista de Estudios Antequeranos.