PINTORES Y PINTURAS DE ANTEQUERA | Por José Enrique Ramos Vidaurreta

La imagen publicada sobre Andalucía es ciertamente notable por su cantidad, temáticas abordadas y modalidades (grabado, litografía, fotografía). Estrechamente vinculada con el fenómeno del viaje, una parte de esta abundante iconografía se publicaría de forma autónoma en porfolios y álbumes con textos explicativos sucintos o como complemento informativo de esa amplia literatura sobre España y lo español que inundó las bibliotecas de viajeros y eruditos europeos desde la década de 1840.

La importancia adquirida por la Ciudad de Antequera le hace ser lugar de visita ineludible para viajeros, incluso pintores, quienes testimonian a través de sus escritos y grabados las singularidades de su población, resaltando su belleza paisajista y urbana, así como la riqueza de sus tierras.

1.- Joris Hoefnagel (Amberes, 1542. Viena, 1600).
Pintor flamenco en Civitates Orbis Terrarum. (Tomado de Wikipedia)


Hoefnagel es una figura del periodo de la transición, entre la pintura medieval y la pintura de las naturalezas muertas del Renacimiento. Representativo del espíritu curioso de la época. Hoefnagel tiene diversos intereses: poesía, latín, toca varios instrumentos musicales y habla varias lenguas. Sus contribuciones artísticas son también variadas, dibuja, realiza mapas, pinturas al óleo e ilustraciones. Proveniente de una rica familia de cortadores de diamantes, Hoefnagel viajó por Gran Bretaña, Francia y España. Durante estos viajes realizó numerosos dibujos cartográficos que utilizará posteriormente para confeccionar un Atlas en seis volúmenes.

Hoefnagel permaneció en España entre los años 1563 al 1567, la mayor parte del tiempo fijó su residencia en Andalucía, tierra por la que sentía especial interés rayando el enamoramiento.
Vista Ciudad de Antequera. Grabado Año 1564 (SOL. 26 diciembre 2017. Milagros León).
Sin duda, nos encontramos ante la imagen de Antequera, más difundida y conocida en todo el mundo durante los siglos XVI y XVII, gracias a las continuas reediciones de la Enciclopedia Civitatis Orbis Terrarum, poniendo de relieve su importancia en aquella época.

Lo primero que llama la atención de la Antequera de Hoefnagel es la relevancia otorgada por el artista a su impresionante situación en la falda del Torcal. La volumetría de los montes fue deliberadamente sobredimensionada para hacer la panorámica aún más espectacular y efectista. El telón de fondo compuesto por las elevaciones rocosas tiene en su centro “la Boca del Asno”, un accidente geográfico que indicaba el camino hacia Málaga. El deslumbrante cerco nuboso contribuye a crear una atmósfera con tintes románticos, acentuada con una bandada de aves migratorias volando en forma de V.

La parte alta o acrópolis aparece señoreada por la Alcazaba, el Arco de los Gigantes, la Colegiata de Santa María y la Muralla Musulmana, perfectamente conservada. A sus pies brota y discurre por el llano una metrópoli populosa y floreciente. Sin duda, reconocemos en el frondoso entramado urbano multitud de iglesias, entre las cuales distinguimos las cinco parroquias o colaciones en las que se distribuía el vecindario antequerano: Santa María, San Isidro, San Pedro, San Juan y San Sebastián, destacando por su dimensión esta última, la cual llegó a ser Colegiata en el año 1692.

Llama la atención la tinaja situada en primer plano, emblema del sistema seguido para la conservación de toda clase de productos alimenticios: agua, vino, aceite y cereal, verdaderas despensas donde se guardaban los alimentos y bebidas requeridos por una familia para abastecerse durante todo un año. Junto a la tinaja, dos personajes con horcas, como símbolo de la agricultura, aparecen ataviados con atuendos pastoriles, haciendo hincapié en la riqueza agropecuaria de la zona.


Vista Ciudad de Antequera. Grabado Año 1564 (SOL. 26 diciembre 2017. Milagros León).

Sin duda, nos encontramos ante la imagen de Antequera, más difundida y conocida en todo el mundo durante los siglos XVI y XVII, gracias a las continuas reediciones de la Enciclopedia Civitatis Orbis Terrarum, poniendo de relieve su importancia en aquella época.

Lo primero que llama la atención de la Antequera de Hoefnagel es la relevancia otorgada por el artista a su impresionante situación en la falda del Torcal. La volumetría de los montes fue deliberadamente sobredimensionada para hacer la panorámica aún más espectacular y efectista. El telón de fondo compuesto por las elevaciones rocosas tiene en su centro “la Boca del Asno”, un accidente geográfico que indicaba el camino hacia Málaga. El deslumbrante cerco nuboso contribuye a crear una atmósfera con tintes románticos, acentuada con una bandada de aves migratorias volando en forma de V.

La parte alta o acrópolis aparece señoreada por la Alcazaba, el Arco de los Gigantes, la Colegiata de Santa María y la Muralla Musulmana, perfectamente conservada. A sus pies brota y discurre por el llano una metrópoli populosa y floreciente. Sin duda, reconocemos en el frondoso entramado urbano multitud de iglesias, entre las cuales distinguimos las cinco parroquias o colaciones en las que se distribuía el vecindario antequerano: Santa María, San Isidro, San Pedro, San Juan y San Sebastián, destacando por su dimensión esta última, la cual llegó a ser Colegiata en el año 1692.

Llama la atención la tinaja situada en primer plano, emblema del sistema seguido para la conservación de toda clase de productos alimenticios: agua, vino, aceite y cereal, verdaderas despensas donde se guardaban los alimentos y bebidas requeridos por una familia para abastecerse durante todo un año. Junto a la tinaja, dos personajes con horcas, como símbolo de la agricultura, aparecen ataviados con atuendos pastoriles, haciendo hincapié en la riqueza agropecuaria de la zona.


2.- Antón Van Den Wyngaerde (Amberes,1525. Madrid, 7 mayo 1571). Pintor holandés al servicio de Felipe II. (Tomado de Wikipedia).

Conocido en España como Antonio de las Viñas o Antón de Bruselas, fue un dibujante paisajista flamenco del siglo XVI que recorrió España a partir del año 1561 por encargo del rey Felipe II. Dibuja una colección de sesenta y dos vistas, detalladas y meticulosas, de pueblos y ciudades, con una visión de gran exactitud y composición, hasta alcanzar casi la perfección fotográfica. En sus vistas, prima el detalle minucioso y la descripción topográfica de las imágenes, siendo sus creaciones dibujos al natural, panorámicas a «vista de pájaro».

Se instala en Madrid en el año 1562 y se le encarga una colección de coreografías de villas, pueblos y ciudades españolas. El objetivo que perseguían estas representaciones era demostrar la grandeza de la monarquía hispánica de los Habsburgo. El 7 de mayo de 1571 falleció en su domicilio de Madrid, sin embargo, nos ha legado una colección de obras que no solamente tienen un valor artístico, sino que son verdaderas fuentes históricas que nos permiten conocer cómo eran estas poblaciones hace quinientos años.

Vista Ciudad de Antequera. Año 1567 (SOL. 9 diciembre 2017. Milagros León).

En este detallado dibujo prima sobre todo la sobriedad compositiva y la exactitud topográfica. El pintor flamenco visita Antequera en el año 1567, durante su viaje por Andalucía. Para representarla optó por la visión obtenida desde la zona extramuros donde en el siglo XVIII se levantaría la Puerta de Granada. Esta elección de una perspectiva próxima al casco urbano da protagonismo a la Ciudad por encima de la orografía circundante. Así el perfil de la sierra pasa desapercibido ante la deslumbrante panorámica de templos, iglesias, conventos y ermitas que conforman la “ciudad convento”, como se conoce a Antequera en la Edad Moderna.

Nos sirve para constatar que por esas fechas, aún no se había elevado el campanario manierista sobre la Torre del Homenaje de la Alcazaba. Asimismo, en la Plaza Alta encontramos la espectacular fuente renacentista construida por el artista granadino Baltasar de Godros en 1545, trasladada con posterioridad a la Plaza de San Francisco y Plaza de San Sebastián, donde permanece en la actualidad.


3.- Alexandre Louis J. Laborde, Marqués de Laborde.

(París, 17 septiembre 1773. París, 20 octubre 1842). (Tomado Enciclopedia). Pintor francés al servicio de Napoleón. Además de artista fue arqueólogo, erudito e historiador, militar y diplomático, y diputado.

Su padre, español, natural de Jaca, que moriría más tarde en el cadalso, hizo fortuna en Bayona y envió a Alexandre, cuando se inició la Revolución Francesa, a Viena, cerca del emperador José II. Fue nombrado capitán del 6º Regimiento de jinetes de la antigua caballería ligera. Luchó contra los revolucionarios franceses y con la paz de Campo-Formio de 1797 pudo volver a Francia. Dotado de un encanto especial, como recuerda la condesa de Genlis, era un hombre amable, divertido y original.

Admiraba el pasado clásico y las ruinas que denotaban la grandiosidad de Roma, pero cuando Laborde visitó España, se mostró cautivado por un país con una herencia inexplorada y sustancialmente desconocida que le caracterizaba, y caracteriza, por la presencia de la cultura clásica y andalusí.

Su primer viaje a España acompañado de un grupo de artistas y especialistas, tuvo lugar entre 1798 y 1806, con el patronazgo regio español y francés. En el año 1806, se publicó el primer volumen de “Voyage pittoresque et historique de l´Espagne” en la imprenta de Firmin Didot en París.

Tras este primer viaje a la Península regresó en el año 1808, bajo el amparo de un Napoleón victorioso, durante esta época a Laborde se le encomendaron misiones diplomáticas e internacionales por los países estudiados en otros de sus libros, como fue el caso de su viaje a Austria al año siguiente.

Ayudado por un equipo de artistas y eruditos, entre los que se encontraba su amigo François-René de Chateaubriand, publicó en el año 1809 la obra: “Itinerario descriptivo de España”, voluminosa obra que consta de 5 tomos y 1 atlas. Laborde fue el guía de Napoleón en su inmersión en España, ya que dominaba la lengua castellana y además, también jugaba a su favor la amistad que le unía con el ministro Francisco Godoy.

Resulta muy atractiva e interesante la figura de este hombre de letras, ilustrado, viajero, artista, y conocedor de la Historia y el Arte. Al realizar grandes aportaciones que hoy nos sirven de herramienta, en este caso, desde la óptica de la Historia del Arte y del Patrimonio Histórico-Artístico.

Además la obra de Laborde, jugó un papel fundamental para el conocimiento de la riqueza del patrimonio español en el resto de Europa, a comienzos del siglo XIX. España era un país periférico, separado del resto del continente europeo por la gran barrera natural de los Pirineos y por tanto, desconocido para el resto de los europeos, decayendo el interés por España a favor de otros paises dentro del espacio europeo incluidos dentro del Grand Tour, un tipo de viaje para los jóvenes aristócratas que tuvo un gran impulso desde la segunda mitad del siglo XVIII convirtiéndose en una gran moda.


4.- Adrien Dauzats. (Burdeos, 1804. París, 1868).

Pintor y Grabador francés. Dauzats viajaría por Francia, España, Egipto y Palestina, etapa que sirvió para ilustrar numerosos libros. Se dedicó a la pintura del paisaje y de género. Su primer viaje a España data de 1833, año en que trabó amistad con el pintor francés Pharamond Blanchard. Los nuevos amigos formaron parte de la misión española del barón Taylor.

Obtuvo, en el transcurso de su carrera, diversos homenajes oficiales. «La modernidad y originalidad de su visión» reside en la comprensión realista de los monumentos célebres que representó durante su vida artística. La mayoría de las vistas que pintó o dibujó de los edificios de España, en Toledo, Córdoba, Zaragoza, Barcelona o Sevilla permanecen como documentos inestimables.

El pintor francés Adrien Dauzats visitó Antequera (Málaga) en junio de 1836, donde realizó dibujos preparatorios y óleos de la Plaza de San Francisco. Una de sus obras más destacadas, Plaza de San Francisco in Antequera (óleo sobre lienzo, aprox. 52 × 61 cm), se encuentra en colecciones privadas.

El artista es conocido por dotar a sus paisajes de una cierta teatralidad, a veces fusionando vistas. Por ejemplo, en su pintura de Antequera, el pintor incorporó el campanario de la Plaza Mayor de Écija junto al característico Ayuntamiento de la Ciudad y el Convento de San Zoilo.


5.- Henri Pierre L. Pharamond Blanchard.

Pintor, ilustrador y dibujante francés. (Tomado de Wikipedia).

Nació en Lyon, el 27 febrero 1805 y murió en París, el 19 diciembre 1873. A lo largo de su vida realizó diferentes viajes por España,México, Rusia y el norte de África.

En el año 1819 inició su formación artística en la Escuela de Bellas Artes de París, en los talleres del pintor Antoine-Jean Gros y del grabador Charles-Abraham Chasselat.

Viajó a Madrid en el año 1825, contratado por el pintor José de Madrazo para formar parte del equipo de artistas que debían colaborar en la edición de la “Colección litográfica de los Cuadros del rey de España”, para la que haría únicamente ocho láminas, incluidas en el primer volumen del año 1826.

Bajo la protección de la Infanta María Luisa, hermana de la reina Isabel II y esposa del Duque de Montpensier, participó en la decoración del Palacio de San Telmo en Sevilla y en la residencia de la Infanta en Sanlúcar de Barrameda en Cádiz.

Más adelante trabajó durante un tiempo como ilustrador para el libro “Viaje pintoresco a España, Portugal y la Costa de África” del barón Isidore Taylor.

Abandona España, tras residir en ella durante trece años, en el año 1837. Volvería en 1846, como cronista de «las bodas reales», y, en circunstancias indeterminadas, en el año 1850.


6.- Louisa Mary Anne Anson “Tenison”.

Escritora, pintora, fotógrafa y viajera. 7 diciembre 1819 al 27 agosto 1882. (Tomado Biblioteca Virtual Andalucía).

Escritora, pintora, fotógrafa y viajera británica, que recorrió España junto a su marido, el fotógrafo Edward King Tenison. De gran cultura y muy interesada en la Historia y Arqueología, fue pionera de la fotografía.

Entre los años 1850 y 1853, tomaron las primeras fotografías de algunas ciudades españolas. Sus calotipos pasaron a formar parte de un álbum privado que se comercializó a través de la imprenta fotográfica de Blanquart Evrar, con el título de Recuerdos de España. Algunas de las imágenes fueron expuestas en la Exposición Fotográfica de Londres del año 1854, y ese mismo año también se puso a la venta una panorámica de Toledo compuesta por tres fotografías.

El matrimonio viajó primero por Andalucía y más tarde por Castilla, el resultado fue el libro “Castilla y Andalucía”, publicado en 1853 a su regreso a Gran Bretaña, por el editor Richard Bentley. El viajero Richard Ford, en alguna forma maestro de Tenison, elogió el trabajo en una reseña publicada en la revista The Athenaum. Fruto de este viaje, su marido fue fotografiando numerosos monumentos con lo que se formó la primera colección de fotografía viajera en Gran Bretaña. Esta obra en su primera edición, contaba con bellas ilustraciones, 24 dibujos y 20 grabados en madera realizados en su mayor parte por la autora y por el artista sueco Egron Lundgren y supervisados por John F. Lewis.


7.- Albert Moulton Foweraker.

Pintor inglés. 7 de julio de 1873 – Enero de 1942. (Tomado Sociedad Económica de Málaga).

Nació en Exeter (Devon-Inglaterra) en el año 1873, hijo del canónigo de la Catedral. Se graduó en ciencias en el Chrit’s College y no se dedicó a la pintura hasta años más tarde. Estudió arte en su ciudad natal y su primera exposición la presentó en el año 1897.

Se traslada a la ciudad de Lelant (Cornualles-Inglaterra) en el año 1902 y viajó con frecuencia a España, especialmente al Sur, a principios del siglo XX. Visitó el sur de Francia y el norte de África, realizando muchas pinturas de estos viajes. Fue un artista local muy prolífico y pintó una gran cantidad de paisajes y escenas locales.

En el año 1903 asistió con su escuela de Cornualles, de paisaje y pintura de marinas, a las clases del pintor impresionista Algernon Talmage. En el año 1905 ofreció a dar clases de invierno en Andalucía, estableciéndose en Málaga. Impartió clases en Málaga, Córdoba y Granada, realizando viajes por toda España, Marruecos y Francia. Se pueden destacar las numerosas escenas nocturnas a la luz de la luna, y la exhaustividad con que pintó la Ciudad de Antequera, retratando muchos de sus rincones.

En Foweraker se destacan sus acuarelas, donde a menudo utiliza figuras que portan una luz y es muy conocido por sus escenas nocturnas. Casi siempre son piezas de pequeñas dimensiones, jugando con los efectos de la luz siguiendo la lección impresionista y el uso del color azul. Además de dotar de animación sus escenas, tanto paisajistas como arquitectónicas, incluyendo personajes bien que dan la espalda al espectador ó viven animadamente en sus quehaceres diarios.


8.- Ignacio Zuloaga Zabaleta.

(Éibar, 26 julio de 1870 – Madrid, 31 octubre de 1945). (Tomado Belén Ruiz Garrido-UMA y Enciclopedia Wikipedia)

Perteneciente a una destacada saga de artistas vascos, su obra se enmarca en la generación del 98 y destaca por sus escenas costumbristas y retratos, dentro de un estilo naturalista de recio dibujo y colorido oscuro, influido por Ribera y Goya, en oposición al estilo luminoso y optimista de Sorolla. Obtuvo grandes premios y distinciones tanto a nivel nacional como internacional. La crítica de París lo denominó «el último gran maestro de la Escuela Española de pintura». El año de 1892 es crucial en la vida y en la obra de Ignacio Zuloaga. Su admiración por el pueblo gitano, sus costumbres, su lengua, su forma de vida…, lo lleva a visitar Andalucía. Su obra, durante este tiempo, se centró en bailarinas, gitanos, toreros y todo tipo de escenas llenas de vida y alegría. Manteniendo una notable vinculación artística y personal con Andalucía.

Su fascinación por el paisaje y la luz del sur lo llevó a plasmar la geografía andaluza, destacando especialmente su famosa obra «Paisaje de Antequera». Representa la imagen de Antequera desde la Moraleda, un conjunto paisajístico del alto valor testimonial y simbólico, mostrando un paisaje sobrio y denso, con la luz del sol proyectando la sombra de los olivos. Este lienzo es un excelente ejemplo de su capacidad para capturar colinas escarpadas, cielos dramáticos y la particular fisonomía de las ciudades históricas andaluzas. Ofrece una vista panorámica de la Ciudad de Antequera, situándose en el paraje conocido como la Moraleda. Entre el cerro de San Cristóbal y el cerro del Hacho, la Iglesia de Santa María, la Iglesia del Carmen, el Palacio de las Torres y la Alcazaba con su Torre del Homenaje, al fondo la Sierra del Torcal.

Se viene a fechar hacia el año 1923, siendo expuesto en la Magna Exposición de Cuba del año 1925. Adquirido por el Gobierno Cubano quedo situado en el Museo Nacional de Bellas Artes de la Habana.


9.- Lionel Arthur Lindsay.

(Tomado de Belén Ruiz Garrido. Universidad de Málaga).

Artista australiano. (17 de octubre de 1874 – 22 de mayo de 1961).

Nacido en Creswick condado de Victoria en Australia. Dibujante, acuarelista y grabador. Alumno asistente al Observatorio de Melbourne desde el 1889 al 1892, estudió en la Escuela de la Galería Nacional, aprendiendo por sí mismo el grabado y aguafuerte en sus años de estudiante, antes de su viaje a Europa. Viajando por España en cuatro ocasiones durante los años 1902, 1926, 1928 y 1934.             Recorrió Andalucía, Extremadura y Castilla, atraído no solo por la importancia histórica y monumental de sus principales ciudades, sino en especial por las pequeñas localidades, alejadas de las rutas más transitadas, cuyas               costumbres,     tradiciones    y     riqueza    arquitectónica    y     paisajista permanecían intactas e inéditas.

Estuvo en Antequera en dos ocasiones, durante los años 1928 y 1934, siendo acompañado y entablando una cordial amistad con el mejor conocedor de la Ciudad y de su patrimonio artístico, su cronista José M.ª Fernández Rodríguez. De sus conversaciones con el director del Sol de Antequera, José Muñoz Burgos, nos cedió sus grabados portadas de la Revista Antequera por su Amor. En la de Abril de 1930 con el grabado de la Plaza de Santiago y en la de Agosto de 1930 con el grabado de la Moraleda y El Carmen, el cual fechado en el año 1929, vino a constituir un buen ejemplo de su pensamiento y quehacer artístico.


10.- Ramón López Muñoz.

A lo largo de su carrera participó en diversas exposiciones tanto a nivel nacional como internacional. Formó parte de certámenes destacados como las Exposiciones de Primavera y los Salones de Montjuïc en Barcelona, espacios clave para los artistas de su época. También estuvo presente en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes en la década de 1940. Su proyección internacional se vio reforzada con su participación en una exposición de arte español celebrada en Filadelfia en 1932, donde obtuvo una mención de honor.

En cuanto a su obra, López Ramón se especializó principalmente en paisajes urbanos y escenas arquitectónicas. Sus pinturas suelen representar rincones históricos, monumentos y vistas de ciudades españolas, tratados con un dibujo preciso y una composición equilibrada. Su estilo se mantiene dentro de una línea figurativa y tradicional, con especial atención al detalle y a la atmósfera de los espacios representados.

Aunque no alcanzó la fama de otros grandes nombres del arte español del siglo XX, su trabajo ha mantenido un interés constante en el mercado artístico. Sus obras aparecen con frecuencia en galerías y subastas, donde son valoradas por su calidad técnica y su capacidad para captar la esencia de los paisajes urbanos históricos. En conjunto, su trayectoria refleja la de un artista sólido, formado en la tradición académica y comprometida con una representación cuidada del entorno arquitectónico y cultural.