«Cazador de vulanicos» | Por Antonio Morillas

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

Permitidme que me recree emocionalmente en este «prologuillo» cuyo autor, Antonio Morillas dedica al poemario Giróvaga la voz de nuestro admirado Manuel Vergara Carvajal.

En ningún caso pretendo con este paréntesis nada productivo, solo dejarme llevar por la ternura de estos versos en lo bucólico de su vivencia. Solo disfrutar. Os lo comparto por si a vosotros también os produce caricias en la mente y en el alma en ese grato momento de la vida contemplativa. | ChLL
(En formato ordenador los versos están cabalgados perfectamente; en el responsive de los móviles, puede que te aparezcan desordenados)

CAZADOR DE VULANICOS

Últimamente,
me dedico a practicar el difícil arte de atrapar
vulanicos.

Los vulanicos son el alma de las alamedas,
promesas de sus troncos,
las semillas de sus savias.

Cada temporada, las vegas se blanquean
en la cara norte de Sierra Nevada.
A primeros de mayo, los álamos exhalan
millones de simientes que vuelan con los vientos.

La caza de vulanicos
es un gran ejercicio para aprender el oficio
de manejar las cosas que importan en la vida.

Hace falta suma delicadeza
para atrapar bien los vulanicos.
Si el viento arrecia,
mejor no intentar cazar.

Habrá que esperar a que deje de soplar.

Pero los vulanicos pueden ser muy molestos.
Se pegan a la ropa, impiden respirar,
se cuelan en tu casa y colonizanlos rincones, por la puerta, las ventanas, las rendijas,
| los balcones.
Se buscan entre sí y forman grandes bolas
que se mueven al rebufo de tus propios
| movimientos como olas.

Para cazar bien esos vulanicos infiltrados
quédate quieto
y descubre donde se han amansado las bolsas mayores.
Acércate como una sombra, como la luna, y tómate tu tiempo,
agachándote a su lado, casi sin respirar,
con el corazón parado.

Luego, acorrálalos con las yemas de tus dedos, lentísimamente.
(Máximo cuidado,
que con los vulanicos siempre se es demasiado
|raudo.)

Finalmente,
agárralos como si fuera lo único de tu vida,
sin titubeos, de un solo golpe y con tu mayor
|suavidad,
como cuando das un beso a un bebé
|muy tierno.

Este año he limpiado mi casa completamente
de vulanicos.

Y la próxima primavera
con un poco de suerte,
intentaré mejorar mi expediente
como aprendiz de cazador de vulanicos.

… tras los pasos de mi maestro Manuel Vergara.

Antonio Morillas

Prologuillo del libro Giróvaga la voz editado por Alhulia en 2021 ( coleción Syl-laba