«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine
Hay mañanas en mi ciudad en las que uno puede salir de casa pensando en cualquier cosa y acabar sentado en la Real Academia de Nobles Artes intentando entender por qué Europa habla de rearme, qué pinta la energía en todo esto, quién paga la factura de los Estados y, de paso, por qué Haití parece haberse convertido en uno de esos lugares que el mundo recuerda solo a ratos.
La «culpa», en esta ocasión, la tuvo la Geopolítica.
La Real Academia acogía el I Seminario «La Geopolítica en el siglo XXI», organizado por la Cátedra Antonio Parejo Barranco, de la propia institución, y el INSEI.
Un título de esos que, dicho así, puede provocar cierta prevención en quien todavía no ha tomado el segundo café. Pero bastaron unos minutos para comprobar que aquello no iba de mapas llenos de flechas ni de señores señalando fronteras delante de una pantalla.
Iba de nosotros. De la energía que necesitamos, del dinero que gastan los gobiernos, de los recursos que escasean, de la tecnología que condiciona nuestro futuro, de la defensa de Europa y de las decisiones que toman las grandes potencias mientras el resto hacemos lo posible por enterarnos.

Clausuró el acto José Escalante, Presidente del Instituto de Reales Academias de Andalucía.
La mañana tenía además un interés añadido. Mercedes Fernández Paradas estrenaba, en una cita de esta dimensión, su condición de directora de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera.
Y se notó. No porque Mercedes necesitara hacer alarde alguno de su nuevo cargo, sino porque todo parecía estar en su sitio. Los tiempos, las presentaciones, las transiciones entre ponencias, el tono de la jornada. Esa clase de cosas que el público apenas percibe cuando funcionan bien y que descubre inmediatamente cuando no funcionan.
Con la soltura de quien lleva la Historia Contemporánea en la cabeza y el saber estar que exige una institución como la Academia, Mercedes ejerció de anfitriona con una naturalidad extraordinaria.No necesitó levantar la voz para hacerse notar. Ni buscar protagonismo para ejercer liderazgo. Lo tenía.
Hubo una puesta en escena organizativa de una precisión casi quirúrgica, pero sin que pareciera que nadie estaba mirando el reloj. Y eso tiene mérito. Mucho. Porque conseguir que cuatro especialistas, dos mesas, debates, descansos y una clausura encajen sin que el engranaje se vea es, en sí mismo, una pequeña obra de ingeniería.
Quizá por eso el auditorio terminó entrando en la mañana con esa confianza que solo producen las cosas bien preparadas. Y Mercedes, además, encandiló. Por conocimiento, por preparación, por elegancia en las formas y por esa rara capacidad de combinar autoridad en el conocimiento y cercanía. Un empaque de directora impecable y un liderazgo natural que hacen pensar que a la Academia le esperan años interesantes de continuidad. | ChLL
Después llegó la primera mesa. (A veces el mundo cabe en una mesa). Carlos Manuel del Pino Peñas nos abrió los ojos sobre cómo la ingeniería industrial, sus recursos y sus riesgos, mueve los hilos invisibles de la Geopolítica. Nos recordó que la ingeniería también tiene mucho que decir cuando hablamos de poder, recursos y riesgos. Porque una cosa es dibujar estrategias sobre un mapa y otra bastante distinta disponer de agua, energía, infraestructuras o tecnología para hacerlas posibles. Y en todo, esta ultima, la Tecnología es pieza fundamental.
Yolanda García Calvente participando en vídeo puso el foco el bolsillo de los Estados. Yolanda García Calvente desgranó los entresijos del ingreso y el gasto público, demostrando que la fiscalidad es un termómetro clave en tiempos convulsos. Algo poco glamuroso ( o mucho, según quién y para qué se mire), pero bastante más determinante: los aranceles, el dinero. Ingresos y gasto público en un mundo inestable. Al final, hasta la geopolítica tiene que pasar por caja. ¿O de eso se trata?
Y Ángel Galán Sánchez planteó el eterno e incómodo dilema europeo frente al nuevo tablero de seguridad global. Dejó sobre la mesa una pregunta que Europa ya no puede esquivar alegremente: ¿gasto en defensa o gasto militar? Una diferencia terminológica que esconde, en realidad, una discusión de enorme calado sobre qué Europa queremos y cuánto estamos dispuestos a hacer para protegerla.
Antes del «break» hubo tiempo justo para preguntas. Hubo más que debate, aclaraciones. Y después, el café. Porque incluso en los seminarios sobre Geopolítica las grandes potencias necesitan un descanso.
La segunda parte de la mañana tuvo otro ritmo. De la energía a Haití
Mercedes Fernández Paradas tomó la palabra para hablar de energía y, sobre todo, para recordar algo que los historiadores saben muy bien: que casi nunca hay nada completamente nuevo. Trazó una diagonal impecable desde el pasado energético hasta las urgencias del presente. Cambian los nombres, las tecnologías y los actores, pero las relaciones entre recursos, intereses y poder vienen de lejos.
La Historia, una vez más, desvelando luces y sombras, en este caso de la Energía. Aclarando paso a paso la línea del tiempo en la ambición por poseer los recurso de la energía ( sus conflictos ) y su regulación
Después, Antonio Jesús Pinto Tortosa nos llevó hasta el Caribe para hablar de Haití y de la relación de Estados Unidos con la región. Una intervención que introdujo una realidad incómoda, de esas que desaparecen del foco internacional hasta que vuelven a llamar a la puerta. El abandono de un país usado para el poder de otros estados sin que la vergüenza internacional de la cara.
Por supuesto que salí de allí sin haber resuelto, naturalmente, los grandes problemas del planeta. Tampoco era esa la intención creo yo de Ángel Galán, director de la Cátedra al organizar el Seminario. Pero sí salí con algunas preguntas más. Y eso, para una institución dedicada al conocimiento, ya es bastante.
La sensación al abandonar la Academia era además otra: que estamos ante el comienzo de una etapa. La llegada de Mercedes Fernández Paradas a la dirección parece venir acompañada de una voluntad clara de mantener el rigor y el prestigio de la institución, pero también de abrirla a nuevos debates, nuevas disciplinas y nuevas conversaciones con el mundo que hay ahí fuera.
Que una Academia de Nobles Artes de una ciudad como Antequera se siente a hablar de energía, defensa europea, ingeniería, fiscalidad, Estados Unidos y Haití no deja de ser una estupenda noticia. Porque las instituciones culturales envejecen cuando dejan de hacerse preguntas. Y rejuvenecen cuando consiguen que alguien salga de ellas con ganas de seguir preguntando. Esta mañana, al menos, lo consiguieron.
Un seminario de diez. Cuando Antequera abre sus puertas al pensamiento crítico, lo hace con una categoría incontestable.
Para quienes quieran disfrutar despacio de cada reflexión y ver el evento en detalle, el vídeo completo del I Seminario «La Geopolítica en el siglo XXI» ya está disponible a un solo clic, gracias a Rafael Gallardo. Merece la pena dedicarle un rato. Aunque solo sea para comprobar que, a veces, para entender lo que está pasando en el mundo, basta con sentarse tranquilamente en Antequera.







