ATQmagazine anuncia la próxima entrega del Premio ‘Venus de Anticaria’ a la «Leopardesa» de Antequera

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

Hoy es 16 de agosto, un día especial para mí que me invita a recapitular mi vida. Permitidme que en voz alta haga esta pequeña reflexión antes de anunciar la próxima concesión del Premio «Venus de Anticaria».

Me declaro admirador de muchas personas a las que conozco o he tenido la fortuna de conocer a lo largo de mi vida. De algunas admiro los resultados que han conseguido, la brillantez de sus carreras, el talento que han sabido convertir en alguna obra, en reconocimiento o en éxito. De otras, sin embargo, mi admiración nace de un lugar distinto, mucho más difícil de medir: de sus maneras de ser.

Admiro a quienes, sin necesidad de grandes titulares, hacen mejor la vida de quienes tienen cerca. A quienes saben escuchar antes que hablar; a quienes ayudan sin llevar la cuenta; a quienes conservan la humildad cuando les llegan los reconocimientos; a quienes no necesitan sentirse importantes para serlo. Admiro la generosidad, la lealtad, la nobleza, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, la bondad que no se anuncia y la fortaleza de quienes han aprendido a levantarse sin convertir sus dificultades en excusas.

Admiro a las personas que no se rinden cuando la vida les pone delante una cuesta. A quienes siguen teniendo curiosidad, ilusión y ganas de aprender cuando otros ya han decidido que todo está hecho. A quienes celebran sinceramente los triunfos ajenos. A quienes son capaces de mantener una sonrisa después de un mal día. A quienes dejan huella no porque hayan querido dejarla, sino porque caminaron por la vida procurando hacer las cosas bien. Y, sobre todo, admiro a quienes consiguen que los demás se sientan capaces.


Pepi Sánchez es una de esas personas. Por eso, cuando pienso en ella, sus campeonatos de Andalucía, de España y de Europa me impresiona, naturalmente que sí. Sus récords me asombran. Su capacidad competitiva me parece extraordinaria. Pero hay algo que me conmueve todavía más: que después de los 76 años ( ya los 70 pesan mucho) siga corriendo con la ilusión de quien acaba de descubrir que todavía quedan muchos caminos por recorrer.

Pepi no solo ha demostrado que nunca es tarde para empezar. Ha demostrado algo mucho más hermoso… que nunca es tarde para seguir soñando.

Y quizá por eso, más allá de sus medallas, sus cronómetros y sus títulos, me declaro admirador de Pepi. Algunas personas ganan carreras. Ella muchas. Ahí están sus títulos; pero además consigue que los demás tengamos más ganas de correr la nuestra superando las vallas de la vida.

Ahora sí, ya paso a justificar lo que en el equipo de atqmagazine consideramos méritos para otorgar este premio a Pepi:

Queremos anunciar que la próxima mujer que formará parte de nuestro particular Olimpo de las Venus de Anticaria será Pepi Sánchez Quintana, la atleta antequerana que ha hecho de la pista un lugar donde demostrar que los límites casi siempre están mucho más lejos de lo que creemos.

Mientras escribimos estas líneas, Pepi, la «Leoardesa» de Antequera. se prepara para viajar a Corea del Sur para disputar el Campeonato del Mundo de Atletismo Máster de Daegu, que se celebrará del 22 de agosto al 3 de septiembre. Pero queremos decir algo antes de que viaje. Para nosotros, Pepi ya ha ganado antes de pisar aquella pista.

Ya ha ganado porque fue a los cincuenta y ocho años cuando comenzó a hacer deporte; porque aprendió a montar en bicicleta cuando ya no era una niña y recorrió Europa haciendo cicloturismo; porque alrededor de los 65 empezó a correr y porque fue aproximadamente a los 70, en 2020, cuando comenzó su aventura en el atletismo federado.
Y desde entonces, aquella mujer que un día decidió ponerse unas zapatillas para correr ha terminado corriendo hasta convertirse en una de las grandes referencias del atletismo máster español.

Eso ya sería extraordinario. Pero Pepi quiso ir un poco más lejos. Mucho más lejos. Sus datos impresionan. En 2021 se proclamó campeona de España de 400 y 800 metros en categoría M70 y estableció sendos récords nacionales. En aquellos días, el Ayuntamiento de Antequera la recibió oficialmente y destacó precisamente aquello que hoy vuelve a emocionarnos: su constancia, su capacidad de superación y el hecho de que apenas llevaba alrededor de año y medio dedicada específicamente al atletismo.

En 2022 llegó el oro europeo en los 800 metros, en Portugal, con una marca de 3:14. Aquella victoria fue entonces presentada como un nuevo récord para ella, para Antequera y para España.

Después vinieron más récords, más campeonatos, más viajes sin protección, subvencionada a peso propio, más entrenamientos… y esa costumbre tan suya de hacer que lo extraordinario termine pareciendo cotidiano.

En 2025, Pepi se convirtió en tricampeona de España en 200, 400 y 800 metros en categoría F70, además de sumar el récord del campeonato en los 200. También llegaba a aquel momento como campeona de Europa en 800 y en relevos.

Y en 2026, ya en categoría F75, volvió a hacerlo. En el Campeonato de Andalucía Máster celebrado precisamente en Antequera, Pepi consiguió el oro en las pruebas en las que participó y volvió a batir una marca nacional en los 200 metros, con 37.46.

Poco después, en el Campeonato de España Máster de pista cubierta disputado también en nuestra ciudad, volvió a subir tres veces a lo más alto del podio: oro en 200, 400 y 800 metros F75, además de establecer un nuevo récord de España en los 400.

A estas alturas ya podríamos detenernos en las medallas. Pero no queremos hacerlo. Porque la «Venus de Anticaria» no premia simplemente resultados. Premia aquello que permanece.
La pequeña Venus romana que da nombre a nuestro premio lleva casi dos mil años diciéndonos algo desde la vitrina del Museo de la Ciudad. Nos dice que el tiempo pasa; que las personas pasan, que las ciudades cambian… pero que algunas cosas permanecen. La belleza interior, la memoria, la capacidad humana de crear, de cuidar, de investigar, de enseñar, de sanar, de emocionar, de servir a los demás.

Eso es lo que atqmagazine ha querido reconocer desde que instituyó este premio. Por eso nuestras Venus son mujeres extraordinarias desde ámbitos muy diferentes: la entrega social, la investigación y la arqueología, la medicina, la música, el arte, el diseño, la cultura y la divulgación del patrimonio, la inspiración del pundonor y del espíritu deportivo. Mujeres que no solamente han alcanzado la excelencia en aquello que hacen, que también han dejado una huella a la humanidad alrededor de su trabajo.

Pepi llega ahora a ese Olimpo desde una pista de atletismo. Y llega corriendo. Pero, si nos fijamos bien, descubriremos que no corre solamente por ella. Corre por todas las personas que alguna vez pensaron que ya era tarde. Por quienes creen que la edad es una frontera. Por quienes han aplazado un sueño. Por quienes necesitan recordar que el cuerpo puede convertirse, incluso después de los sesenta, en un territorio de descubrimiento.

Ella lo explica con una sencillez que quizá sea una de las claves de su grandeza. Cuando ha hablado públicamente de su vida deportiva, ha contado que comenzó a hacer ejercicio después de jubilarse y que encontró en el deporte una nueva manera de sentirse viva. Y ahí está, probablemente, el secreto. Pepi no corre contra el tiempo. Corre para celebrarlo.

No es casualidad que el nombre de Pepi Sánchez ya forme parte de la memoria pública de nuestra ciudad.

En 2021 fue una de las mujeres antequeranas elegidas por participación ciudadana para formar parte del futuro espacio de homenaje a las mujeres de Antequera en Parque Verónica. El Ayuntamiento explicó entonces que aquellas mujeres habían sido seleccionadas por ser referentes del ayer y del hoy, mujeres que podían servir de ejemplo a las generaciones futuras.

Y en 2024 Antequera volvió a reconocerla con el Efebo de Deportes, después de que la Federación Andaluza de Atletismo propusiera su candidatura como campeona de Europa, España y Andalucía.

La explicación que entonces se dio para distinguirla podría haber sido escrita hoy para nuestra Venus: una mujer ejemplar por su dedicación al deporte y por su capacidad de superación, independientemente de la edad.

Es decir: Antequera ya sabía quién era Pepi. Nosotros solamente queremos añadir ahora una pequeña pieza más a esa historia.

Hay algo que nos gusta especialmente de Pepi. Cuando la miramos correr no vemos una cifra. Vemos una actitud. ¡Hay algo felino en esa mujer que entra en la pista, mira hacia delante y sale disparada!. Tal vez por eso nos gusta llamarla, con ese cariño que solo puede nacer entre quienes sentimos nuestra ciudad como una familia, la Leopardesa de Antequera.

Ella es una mujer que no parece correr para demostrar que puede. Corre porque puede y porque quiere. ¡Y porque todavía tiene ganas!. A sus 76 años, cuando muchos pensarían que el capítulo deportivo de una vida debería estar terminado, Pepi se encuentra preparando un nuevo desafío internacional.

El Mundial de Daegu reunirá a atletas máster de alrededor de 90 países y unas 11.000 personas entre deportistas y acompañantes. Será una gigantesca celebración mundial del atletismo para mayores de 35 años. Y allí estará una mujer de Antequera. Con sus zapatillas. Con sus años. Con sus récords. Con «el peso» de sus medallas. Con su historia. Y, sobre todo, con esas ganas de seguir haciendo cosas que ella misma ha señalado como una de las claves de su vitalidad.

Por eso, Pepi, la Venus es tuya, así que, querida Pepi:

Podríamos escribir una lista interminable de campeonatos.
Podríamos contar tus récords.
Podríamos sumar tus oros europeos, españoles y andaluces.
Podríamos hablar de los 200, de los 400, de los relevos, de las pistas, de los cronómetros y de todas esas décimas que para el resto de los mortales son solamente números y que tú sabes convertir en historia.
Pero no sería suficiente. Porque no te entregaremos la Venus de Anticaria por correr más rápido que otras mujeres de tu edad. Te la entregamos porque has conseguido algo todavía más difícil: hacer que muchas personas miremos hacia delante. Porque demuestras que nunca es demasiado tarde. Porque convertiste la jubilación en un comienzo. Porque has hecho del deporte una celebración de la vida. Porque llevas el nombre de Antequera contigo cada vez que sales a una pista. Porque representas esa forma de grandeza que no necesita solemnidad: ponerse las zapatillas, entrenar, competir y volver al día siguiente con ganas de hacerlo otra vez.

Porque has conseguido que una ciudad entera se sienta orgullosa cuando una mujer de nuestra tierra corre al otro lado del mundo. Y porque hay victorias que aparecen en un marcador y otras que se quedan para siempre en el corazón de quienes las contemplamos.

…Por eso, mientras la «Leopardesa» prepara sus maletas para Corea, nosotros queremos adelantarnos al cronómetro. Que vaya a Daegu. Que corra. Que disfrute. Que compita. Que vuelva a hacernos soñar. Si llega una medalla, celebraremos una medalla. Si llega un récord, celebraremos un récord. Pero si no llega ninguna de las dos cosas, no habrá cambiado absolutamente nada de lo que pensamos hoy. Porque para atqmagazine, Pepi Sánchez ya ha ganado hace tiempo. Ganó cuando decidió que nunca era tarde. Ganó cuando se puso por primera vez aquellas zapatillas. Ganó cuando descubrió que todavía quedaban caminos por recorrer. Ganó cada vez que salió a entrenar. Ganó cada vez que una mujer, un hombre, un niño o una niña la vio correr y pensó: yo también puedo. Y ganará otra vez cuando vuelva de Corea, porque regresará siendo exactamente lo que hoy queremos reconocer: una mujer extraordinaria que ha hecho de su propia vida un ejemplo.

Por todo ello, atqmagazine anuncia que Pepi Sánchez Quintana será distinguida con el Premio «Venus de Anticaria».

La pequeña Venus romana seguirá siendo eternamente joven. Y ahora tendrá, junto a ella, a una mujer de 76 años que nos ha enseñado a mirar el mundo desde otra línea de salida y de llegada.

Pepi, corre.
Antequera va contigo.
Y la Venus ya te está esperando.
La misión de los Mundiales Máster habla expresamente de excelencia deportiva, de vida activa, de competición saludable y de camaradería internacional, valores que encajan también de manera perfecta con la razón por la que atqmagazine creó el Premio «Venus de Anticaria».