«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine
A veces la cultura no reside únicamente en los museos, en los frescos renacentistas o en las páginas de una novela cumbre; a menudo se manifiesta en el tejido invisible de las instituciones que sostienen una sociedad civil. En este paraíso me he acostumbrado a buscar la belleza en la audacia del artista…, pero hoy me rindo ante una disciplina igual de admirable, aunque infinitamente más silenciosa: la integridad del servicio público.
Suelo asistir gracias a 101 Tv Antequera de forma digital a las imágenes de los Plenos del Ayuntamiento de Antequera. Para mí no es un ejercicio de rutina política, es una forma de sentir lo que sucede en la ciudad y cómo lo ven las distintas miradas que tienen el valor ( unos y otros, equipo de gobierno y la distinta oposición) de regir nuestra ciudad. En esta ocasión ha sido una experiencia casi cinematográfica de justicia poética. Os cuento: en las pantallas se dibujaba el adiós de Francisco de Paula Díaz Argüelles, quien tras 41 años custodiando las cuentas municipales cuelga los hábitos de la intervención local. El momento, impregnado de una emotividad poco habitual en el foro de las lógicas discusiones y debate político hasta intentar entenderse, deja una estampa que parece de otro mundo, de película nórdica. Políticos de todos los colores del espectro ideológico puestos en corazón, rindiendo un aplauso unánime y sincero al hombre que, durante más de cuatro décadas, ha sabido decir «no» cuando ha hecho falta, aún a sabiendas de las buenas intenciones de los distintos regidores municipales.
Decir «no» al poder, con argumentos técnicos y legales, firmar reparos contables sin mirar las siglas del gobernante de turno y actuar bajo la bandera de la neutralidad no es solo una labor técnica; es un arte. El arte de la rectitud. | ChLL
Todos cuentan que la figura de Díaz Argüelles trasciende la frialdad del balance fiscal. El Alcalde ha anunciado su merecida propuesta como Hijo Predilecto de la Ciudad, un reconocimiento que no solo premia al funcionario ejemplar que prefirió su tierra natal a cualquier destino de mayor opulencia, sino también al ciudadano extraordinario. Porque detrás del rigor administrativo se esconde un hombre volcado en lo social, como bien atestigua aquel Premio a la Solidaridad en 2021, y entregado en cuerpo y alma a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad.
Antequera despide a su centinela financiero, a ese profesional intachable que ha demostrado que la burocracia puede tener alma y que la lealtad a la ley es la forma más alta de amor a los conciudadanos. En su equipo queda su legado como un manual de ética pública contemporánea.
Su jubilación es ley de vida, pero su ejemplo permanece dibujado como el perfil de la Peña de los Enamorados, firme, inamovible y eterno en el horizonte de nuestra ciudad.
Hay un valor añadido en conocer a las personas despojadas de sus títulos, cuando no media el membrete de un documento oficial ni el peso de un cargo institucional. Mi primer encuentro con Francisco Díaz Argüelles fue, afortunadamente, de esa manera, libre de etiquetas.
Fue durante una de las tantas mañanas de fin de semana o en las tardes noches de TEDtulia en las que el colectivo Clandestinos de Cultura convocaba a algunos espíritus inquietos de la ciudad a celebrar algún solsticio, alguna conversación o alguna ruta de ciudad con otros ojos… Entre los asistentes, me llamó la atención un hombre a quien yo no conocía y que destacaba no por buscar el foco, sino por todo lo contrario, por una mirada atenta, una educación exquisita y una empatía natural que se percibía en cada intervención. Intrigado por aquella presencia tan discreta y empática, me acerqué a Mary Paz Alba y le pregunté quién era. «Es el marido de Mati«, me sopló con una sonrisa. «Ambos están muy metidos en el grupo de Amigos del Patrimonio ATQ. Trabaja en el Ayuntamiento».

Aquella respuesta, sencilla y desprovista de pompa, fue mi introducción a su mundo. Por entonces, yo solo veía a un ciudadano ejemplar, un amante de la cultura y de la historia local que participaba activamente en el pulso social. Sin embargo, el tiempo, que es el mejor cronista, se encargó de ir completando el cuadro.
Poco a poco, a través de los diferentes actos sociales organizados algunos organizados por él, fui descubriendo la verdadera dimensión de su entrega. Vi su compromiso inquebrantable con las causas más nobles y su generosidad silenciosa. Cuando finalmente comprendí que aquel hombre tan cercano era el mismísimo interventor municipal (el guardián de la ortodoxia financiera de Antequera), todas las piezas encajaron. La misma rectitud que aplicaba en los despachos era la que guiaba sus pasos en la calle.
Hoy, tras comprobar que la realidad de su generosidad y entrega superan con creces cualquier adjetivo o palabra bonita que se pueda escribir sobre él, no puedo más que sumarme conmovido a este homenaje de la palabra.
Nos despedimos del funcionario, pero celebramos al ciudadano. Me rindo ante este hombre íntegro a quien considero, como dijo Machado, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Me dicen que ha ejercido de manera impecable durante 41 años como Interventor del Ayuntamiento de Antequera. A lo largo de más de cuatro décadas, blindó las cuentas municipales con una neutralidad y rectitud ejemplares como siempre ha considerado su obligación.
Pese a su enorme prestigio y a la posibilidad de haber optado a plazas en ayuntamientos u organismos de mayor envergadura, su prioridad absoluta fue siempre servir a su ciudad natal.
Su intachable labor en los despachos siempre ha caminado en paralelo a su entrega altruista por los colectivos más vulnerables. Ha sido una figura indispensable al frente de CASIAC (Coordinadora de Asociaciones de Integración de Antequera y Comarca), de la Asociación Malagueña de Espina Bífida y de su Federación Andaluza. Su incansable dedicación para mejorar la calidad de vida e inclusión de las personas con discapacidad fue reconocida públicamente con el XII Premio a la Solidaridad en el año 2021.
Es un enamorado de las raíces de su tierra, un asistente continuo a todos los sabores culturales de Antequera y un activista cultural y social. Junto a su esposa, Mati, participa de manera activa en la defensa, protección y difusión de la historia local, arropando las iniciativas de colectivos como Amigos del Patrimonio ATQ, Clandestinos de Cultura, entre otros… Y además canta de maravilla en la Coral Ciudad de Antequera
Como broche de oro a su impecable carrera y tras su emotiva despedida unánime en el Pleno municipal del viernes 24 de julio de 2026, el alcalde Manuel Barón anunció su propuesta oficial ante el Tribunal de Honores y Distinciones para nombrarlo Hijo Predilecto de Antequera, galardón que se prevé entregar el próximo 16 de septiembre con motivo del Día de Santa Eufemia.
Un servidor público que deja una huella imborrable, demostrando que la verdadera grandeza civil reside en la unión indivisible del rigor profesional, el amor a la cultura y la bondad humana.







