Un ángel de carne y hueso en la Plaza de San Sebastián | María Moreno Serrán recibió el Premio «Angelote»

ATQmagazine entregó el primero de los Premios ‘Angelote’ de este 2026 a la maestra jubilada María Moreno Serrán

Si no la conoces, lector, lectora, te preguntarás quién es. Aquí puedes encontrar luego esa información.

«En la plaza de San Sebastián, al pie de la Torre del Angelote de la ciudad de Antequera, bajo el naranjo que alegra la vista y da frescor a los paseantes; junto a las figuras excelsas de nuestros ilustres José Antonio Muñoz Rojas y José María Fernández, es sábado 13 de junio del año 26 del segundo milenio. Rodeados de gente que te queremos y admiramos« (…)

Así daba comienzo un sencillo pero entrañable acto de entrega de la primera edición del Premio Angelote a María Moreno Serrán.

Eran las ocho de la noche de este junio saleroso que nos regalaba también una suave brisa acogedora, cuando ChLL de atqmagazine saludaba a los presentes y explicaba el capítulo de méritos de esta extraordinaria mujer.
La organización quiso que fuera la doctora Cristina Barrera quien entregara la placa conmemorativa, diseñada al efecto y que la escritora y también maestra Inma S. Gallardo, en representación de todos los nietos, le impusiera un alfiler del «angelote» ambos creados por Pepe Cantos.
De forma espontanea, Carmuchi Muriel, estilista y amiga de la homenajeada, en nombre de ella misma y de un grupo de amigas le entregaba un precioso ramo de flores que aportaba más alegría todavía a ese jardín de buenas personas allí reunidas.


Mientras nos reuníamos, momentos antes de la entrega



Cuando decidimos crear los Premios Angelote, lo hicimos porque estábamos convencidos de algo muy sencillo: que los ángeles existen.
No los de las alas ni los de los cuadros antiguos.
Los de verdad.
Los que viven entre nosotros.
Los que hacéis el bien sin anunciarlo.
Los que aparecéis cuando alguien sufre.
Los que sostenéis a otros mientras nadie os está mirando.
Y es cierto, los ángeles existen. Tú eres la prueba

Un día empezamos a buscar.
Y descubrimos algo hermoso: que hay algunos nombres posibles aquí en Antequera.
Y Cristina Barrera, nos dio el «chivatazo» de tu bondad.
Y desde entonces, tu nombre se repetía una y otra vez. María Moreno. María Moreno, María Moreno Serrán…
Y cuanto más preguntábamos sobre ti, más comprendíamos que no estábamos ante una mujer que había ayudado mucho; estábamos ante una mujer que había hecho de ayudar a los demás una manera de vivir.
Hay muchas personas que hacen alguna buena obra en su vida; pero tú, María has hecho de tu vida una buena obra.

Durante años has estado (y estás) allí donde había una necesidad. Cerca de los olvidados, de los vulnerables, de quienes tenían menos oportunidades. Sin ruido. Sin buscar reconocimientos. Sin esperar nada a cambio.

Por eso este momento es tan especial para nosotros. Aunque es curioso, las personas como tú, los ángeles nunca creéis que os merecéis los homenajes.

Los ángeles humanos, los que vivís entre nosotros, pero parece que os envían desde arriba, siempre pensáis, que simplemente hicisteis lo que había que hacer.
María, has cambiado vidas.
Muchas más de las que sabes y de las que imaginas.
Has sembrado esperanza en lugares donde parecía imposible que creciera.
Y lo más hermoso es que lo has hecho sin pedir que nadie te aplaudiera.

Quiero dirigirme también a tu familia. Porque cuando una persona entrega tanto de sí misma a los demás, siempre hay alguien detrás que comparte ese esfuerzo. Que espera. Que comprende. Que acompaña. Que acepta que una llamada, una preocupación o una necesidad ajena entren en casa y ocupen un lugar entre su vida cotidiana. Por eso este reconocimiento también habla de vosotros. Porque nadie sostiene una vida tan generosa completamente solo.
(Gratitud a vosotros también y paciencia porque sabéis que esta mujer que hoy recibe un premio simbólico pero entrañable, es exactamente la misma mujer que mañana seguirá preocupándose por alguien, llamando para interesarse por otra persona o buscando cómo ayudar a quien lo necesite).

Cuando una persona hace un bien un día, es grande.
Cuando una persona hace un bien toda la vida, es eterna
Quizá este recuerdo material de esta placa y de esta aguja del Angelote que te entregamos descanse en una estantería y el tiempo siga su camino,… dentro de un par de generaciones serán un simple recuerdo…
Pero hay algo que permanecerá para siempre.
Las vidas que tocaste.
Las lágrimas que secaste.
Las personas que encontraron una mano cuando estaban solas.
Los niños que gracias a ti tuvieron una oportunidad.
La esperanza que sembraste…
Porque el bien tiene una forma maravillosa de sobrevivir: sigue viviendo dentro de quienes lo recibieron.

Y por eso hoy no queremos entregarte solamente un premio.
Queremos darte las gracias.
Por tu ejemplo.
Por tu bondad.
Gracias por recordarnos que la humanidad sigue teniendo sentido porque existen personas como tú.
Gracias por algo que no puede comprarse, ni improvisarse; pero sí enseñarse.
Gracias por haber dedicado tu vida a los demás.

María, recibe este Premio Angelote con nuestro cariño, con nuestra admiración y con la certeza de que has ido creando este mundo mucho mejor de como lo encontraste. Eso, es una de las cosas más hermosas que se pueden sentir de una vida.
Que no te quepa duda, María, que tu vida está mereciendo la pena para muchos otros seres humanos. Gracias, de corazón por ello.

Y ahora, déjame decirte algo, no me lo tomes a mal … ya va siendo hora de que sean otras personas las que te sustituyan. No te digo que dejes tus alas de ángel, porque tus alas son para siempre; pero sí que vayas aminorando su aleteo para que otras personas y entidades, se entreguen a las causas que tú has estado sosteniendo.

atqmagazine

Y María contestó, con la humildad de las personas grandes, agradeció a la vida que había llevado porque, decía, que era ella quien había recibido la felicidad en su entrega y repartió el Premio con las voluntarias y voluntarios que tanto en Transeúntes como en Cáritas, como desde otros puntos habían colaborado en esas causas.


Cristina Barrera entregó en nombre de atqmagazine la placa conmemorativa de este Premio ‘Angelote’

Fotografía del Angelote tomada con teleobjetivo por José Antonio Torres, desde la Torre del Homenaje de la Alcazaba. Esta imagen sirvió a Pepe Cantos para el diseño de la placa conmemorativa de los Premios Angelote, que entrega atqmagazine