La fuerza de la Constancia y el Rigor | Cinco Años de la Orquesta de Cámara ‘Eugenio de Cantos’

«Un foráneo en el paraíso» | ChLL para atqmagazine

Algunos proyectos nacen de la casualidad verbal, pero solo sobreviven gracias al empuje sagrado de la convicción. En este 2026, la Orquesta de Cámara «Eugenio de Cantos» (OCEC), bajo el amparo de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera, ha celebrado su quinto aniversario.

Este 2026, casi sin hacer ruido pero llenando el alma, la Orquesta de Cámara «Eugenio de Cantos» cumple cinco años. Un precioso concierto celebrado el 28 de junio conmemora estos años de existencia y de reuniones desplazadas como un milagro de la constancia y del rigor. Cinco años sobre todo, de un amor infinito al arte.

«La música es compartir. Si no la haces de los demás, es como si no existiera». |
Margarita Bolós Faraboschi

Tras un lustro de andadura, me detengo por un ratillo a contemplar el viaje de una formación que se ha convertido en otro interesante pulmón cultural, guiada por el alma, la sabiduría musical y la batuta de una figura verdaderamente singular y magnética, la eminente musicóloga y pianista Margarita Bolós Faraboschi.

He hablado un ratillo con ella. Quienes la conocen de cerca saben que ella huye de los halagos solemnes y de los corsés académicos. Posee la brillantez intelectual de una investigadora de raza, pero conserva la frescura de quien se sienta a charlar sin filtros, con una honestidad de agradecer. Su perfeccionismo en este arte no nace de la vanidad, sino de un respeto sagrado a la música. Es capaz de suspender una pieza si considera que no está lista, pero a la vez defiende a sus músicas como una loba a su camada.

Margarita Bolós Faraboschi

En su voz y en su gesto, la consolidación de esta agrupación no me dibujó como un camino de rosas, no ha sido fácil; pero eso sí, la han vivido como una bellísima y exitosa contienda contra «el viento», la dispersión geográfica y el compromiso absoluto con el rigor.

En Antequera nos hemos acostumbrado a los milagros cotidianos, a esas cosas que pasan en los patios y en los salones de muchas instituciones públicas y privadas de la ciudad, sin que a veces nos demos cuenta del esfuerzo titánico que hay detrás.

Para entender este milagro hay que viajar a 2019. Una conversación al vuelo con Pepe Escalante, una idea soltada con gracia: «¿Y si la Academia tuviera su propia orquesta?». Poco después, en la clausura de curso, el anuncio se hacía público ante la mirada de sorpresa agradecida y complicidad también de algunas jóvenes intérpretes que participaron en sus inicios.

Pero las cosas hermosas a veces se hacen esperar y se templan en el dolor. El destino congeló el proyecto antes de nacer. El fallecimiento en febrero de 2019 de su padre (el extraordinario y reputado pintor y escultor valenciano Vicente Bolós Huerta, afincado en Ronda desde 1956 y cuyo valioso legado artístico custodia hoy la propia Academia antequerana) apagó temporalmente las fuerzas de la pianista.
Canalizar ese profundo dolor creador requirió tiempo. Tuvo que llegar el confinamiento de 2020 para que el impulso y el cariño de aquellas jóvenes instrumentistas fundadoras la convencieran y animaran a rescatar la idea del letargo. Y a través de correos electrónicos, en mitad de la distancia pandémica, Margarita comenzó a coordinar un repertorio que ensayaban cada una desde lejos.

El debut oficial tuvo que esperar. Previsto inicialmente para las Navidades de 2020, el férreo criterio de Margarita se impuso: «Si algo no está, no está» (si una pieza no está casi perfecta, no se toca. Así de claro. Así de honesto). Sin conformarse con la mediocridad, retrasaron el debut hasta junio de 2021.

Aquel primer concierto, adaptado a los rigores sanitarios en el patio de la Academia y retransmitido en directo, supuso el despegue de una formación con una limpieza en el sonido que dejó a todos boquiabiertos y que hoy es seña de identidad de la ciudad.

Este 28 de junio, con el calor apretando en la Academia, volvimos a vivir la magia. Ver a Margarita frente al piano y dirigiendo es un espectáculo de generosidad. Es una investigadora de raza, una mujer que se mete en el Archivo Histórico a rescatar los boleros coloniales de nuestro Joaquín de Murguía, un contemporáneo de Mozart nacido aquí al ladito, para adaptarlos a mano, compás por compás, para su gente…

Mantener una formación de cuerdas frotadas de este nivel en Antequera es una heroicidad silenciosa que se sostiene sobre pequeños milagros. La victoria sobre la distancia, cada ensayo general es un encaje de bolillos logístico y un ejemplo absoluto de entrega personal. La independencia artística, la orquesta se ha autoforjado. Lógicamente con la opinión de todas, pero con la prevalencia de su fundadora, «Yo decido el repertorio y el estilo que quiero», defiende con orgullo (y yo lo aplaudo). Precisamente por y a pesar de las limitaciones técnicas inherentes a una plantilla flotante, el rigor de la directora no se negocia.
El resultado es un sonido pulcro, honesto y solvente que enamora a la sala de la Academia en cada convocatoria; desafiando, como en este caso, incluso el implacable calor estival.
Un éxito respaldado también por la decidida apuesta de la Academia al adquirir en su día un piano propio para la institución.

Mercedes Fernández Paradas, actual directora de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera dio la bienvenida a la Orquesta en este concierto V Aniversario.


La Orquesta de Cámara Eugenio de Cantos no nació para repetir repertorios trillados. En esto fue muy clara Margarita. Es, ante todo, un laboratorio de investigación activa.
La doble condición de Margarita como intérprete y Doctora en Musicología por la Universidad de Granada, profesora del Conservatorio de Antequera, ha permitido una labor de justicia histórica única, rescatando del polvo y la carcoma partituras sepultadas en los Archivos de Música de la Academia y de la Ciudad.

Uno de los mayores hitos de la orquesta ha sido la dignificación y rescate de la producción de este compositor antequerano (1759-1836), el tesoro de Joaquín de Murguía, contemporáneo exacto de Mozart. Margarita localizó sus manuscritos y ha realizado adaptaciones personales de sus bellísimos boleros (como «Si yo no hubiera sido» o «Marinero del alma») para voz y orquesta de cuerdas, dotando al patrimonio español de una riqueza hasta ahora silenciada.


Y de los clásicos a la contemporaneidad. Como bien demuestra el programa de su Concierto V Aniversario, celebrado este 28 de junio de 2026 en la Real Academia de Nobles Artes, la madurez de la orquesta le ha permitido sobrevolar desde el preciosismo del Clasicismo y el Barroco, con la Trío-sonata en Sol Mayor de J. Stamitz y el monumental Concerto Grosso nº 8 de A. Corelli, hasta la profundidad contemporánea del desgarrador y emotivo tango Oblivion de A. Piazzolla o el lirismo cinematográfico de El oboe de Gabriel de E. Morricone. Un viaje que no entiende de distancias ni de burocracias, solo de emoción pura. Mira, mira el programa. deléitate conmigo:

I Parte

Trío-sonata en Sol Mayor …………………………………………………… J. Stamitz
Allegro vivace
Larghetto
Minuetto-Trio-Minuetto
Allegro

Concerto Grosso nº 8 ………………………………………………………… A. Corelli
Vivace energico. Grave sostenuto
Allegro
Adagio. Allegro non troppo. Adagio
Vivace
Allegro
Pastorale. Largo

II Parte

El oboe de Gabriel ………………………………………………………….. E. Morricone
Si yo no hubiera sido. Bolera ……………………………………… J. T. de Murguía
Marinero del alma. Bolero ……………………………………………. J. T. de Murguía
Oblivion ……………………………………………………………………………. A. Piazzola

Margarita Bolós | Teresa Villarejo | Ana Gallardo | Guadalupe Melero | Sonia González | Lucía Olmedo


Están actualmente en la Orquesta como una bendición de las que hacen afición. Teresa Villarejo como concertino, tirando del grupo con esa fidelidad suya que es oro puro; Ana Gallardo y Guadalupe Melero dándole cuerpo y alma a los segundos violines; y en los chelos, la veteranía y tacto de Lucía Olmedo, junto al talento de la titulada superior, la extraordinaria Sonia González. Jóvenes apasionadas por la Música, encajando horarios y kilómetros solo por el placer de ensayar y regalarle a Antequera un sonido limpio, pulcro, propio.

También tuvo unas palabras de halago y agradecimientos a las personas que han compuesto la vida de la orquesta tiempos atrás En el corazón de esta trayectoria queda también la huella imborrable de otros y otras instrumentistas que marcaron el compás del grupo en sus inicios, como la violinista fundadora Marta Conejo, las aportaciones de Paula (viola), Gema y Sofía (violines), Antonio (violín/viola), el único varón de la trayectoria, y Valeria, joven promesa en pausa por motivos geográficos:



Ya miran al futuro, preparando cosas muy interesantes que, aunque las he escuchado, no las debo contar aún. Pero, mientras tanto, nos quedamos con el eco de los aplausos de este aniversario en una sala abarrotada.

Gracias, Margarita, por tu excelencia y exquisitez musical; por ser tan nuestra, tan rigurosa y tan libre…
Y gracias a las jóvenes intérpretes que aúnas, por demostrarnos que el mayor patrimonio de Antequera sigue siendo su gente cuando se une para crear belleza.

¡Felices cinco años de música viva de la Orquesta de Cámara «Eugenio de Cantos»!
Felices nosotros por escuchar su música.
Gracias a los fans de la Música por apoyar siempre con su presencia estos momentos inolvidables y al esfuerzo de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera por mantener esta joya de Orquesta de Cámara en la institución.