LA IMPORTANCIA DE LAS FECHAS | Por Juan Antonio Álvarez

Ante todo, en esta reseña histórica, no va implícito el hecho de molestar a nadie, simplemente el hacer constar unos hechos, que si no se es conciso en los detalles, hacen cambiar el curso de la historia de una manera radical.
Soy un ciudadano bilbaíno que lleva viviendo en la localidad ya hace dieciocho años, por tanto ya me considero antequerano de adopción, y siempre he tenido una inquietud histórica por los hechos acaecidos en el pasado de los lugares por los que paso y más en los que vivo.
| Juan A. Álvarez

En una de las plazas más emblemáticas y bellas de nuestra ciudad, la Plaza del Coso Viejo, antiguamente conocida por la Plaza de las Verduras, por desarrollarse en ella un mercado al aire libre, se alzó, después de una serie de vicisitudes, el viernes 13 de diciembre de 2002 una estatua ecuestre, sobre basamento de mármol rojo torcal, labrado por el taller municipal de picapedreros y rodeado por una verja de hierro realizada en el módulo de forja de la escuela – taller del Henchidero, un monumento que representa al infante don Fernando; levando el equino el paso y el personaje en actitud reflexiva, llevando en la mano derecha el bastón de mando. En su ejecución se obró un molde de barro realizado por el catedrático de Bellas Artes de Sevilla, Don Jesús Gavira. Se realizaría el vaciado en los talleres de fundición Arte 6 de Arganda del Rey, en Madrid, su peso es de unos 2000 kilos y está realizado en bronce.

En el frontal de la estatua dice una leyenda;

FERNANDO I
EL DE ANTEQUERA
INFANTE DE CASTILLA
REY DE ARAGÓN
1379-1416

Y con relación a esta reseña surge el error, que como desglosaré tiene su importancia.

Fernando de Trastámara nace en Medina del Campo, provincia de Valladolid el día 27 (otras fuentes dicen el 30 por hacerlo coincidir con la onomástica del apóstol San Andrés, del cual era devoto) de noviembre de 1380. Como ven no es el que consta en la estatua.

¿Por qué tiene su importancia esta fecha?

Si como dice el monumento hubiera nacido en el año 1379, no le hubiera dado tiempo a nacer a su hermano, que lo hizo el día 4 de octubre de 1379, que como primogénito sería el rey de Castilla con el nombre de Enrique III a la muerte del padre de ambos Juan I de Castilla y su madre Leonor de Aragón.

Por tanto, del trono castellano no podía ser más que infante.

Ante la muerte de su hermano en noviembre de 1405, cuando esté ya estaba preparando las incursiones para la guerra con el reino Nazarí, acepta su testamento, legando el trono de Castilla a su sobrino, quien en el futuro sería  Juan II de Castilla (padre, de entre otros hijos, de Isabel I de Castilla, La Católica), que contaba con tan solo dos años. Fernando asume la regencia del reino, de Castilla La Nueva y Andalucía, y junto con su cuñada, la reina Catalina de Lancaster, de Castilla La Nueva, en la minoría de edad del heredero.

Pero de parte del linaje de su madre conseguiría ser rey de Aragón, tras sortear una serie de hechos.

Leonor de Aragón (reina de Castilla por su matrimonio con Juan I de Castilla) era hija del rey Pedro IV de Aragón y hermana de Juan I de Aragón, que a la muerte de su padre hereda el trono, pero teniendo hasta seis hijos varones, ninguno le sobrevivió, pasando a su muerte la corona a su otro hermano Martín I “el humano”.

Este rey también tiene tres hijos varones, pero como a su hermano, ninguno le sobrevive. El último, Martín el joven muere en 1409 a causa de unas fiebres y el rey, buscando un sucesor y tras la muerte de su esposa, vuelve a casarse, pero de dicha unión no tendrían hijos. El rey, desesperado, intenta legitimar a su nieto bastardo Fadrique de Luna, hijo de Martín el joven y una noble italiana, pero no encuentra apoyo político y los expertos no llegan a un acuerdo.

En esta espera fallece el rey el 31 de mayo de 1410 a la edad de 54 años sin un sucesor claro para sustentar la corona de Aragón.

Se abre entonces un interregno de dos años.

Surge entonces la opción de seis pretendientes al trono. Los seis candidatos a la sucesión fueron:

Fadrique de Luna, conde de Luna, hijo bastardo de Martín I de Sicilia, mencionado anteriormente.

Jaime II de Urgel, conde de Urgel, Lugarteniente de Aragón y Gobernador General de la Corona, bisnieto de Alfonso IV de Aragón; esposo, además de Isabel, hija de Pedro IV el Ceremonioso y de Sibila de Fortiá, su cuarta mujer.

Alfonso de Aragón el Viejo, nieto, por línea masculina, de Jaime II de Aragón. Murió poco antes de la reunión de Caspe y fue reemplazado por su hermano Juan de Prades, conde de Prades.

Luis III de Anjou, duque de Calabria, nieto de Juan I de Aragón.

Fernando de Trastámara, el de Antequera, infante  y regente de Castilla; nieto, por su madre Leonor de Aragón de Pedro IV de Aragón.

La totalidad de los pretendientes al trono pertenecían a la Casa Real de Aragón y su parentesco con el rey era cercano, por lo que ninguno de ellos rompería el linaje dinástico. El conflicto alcanzó su solución el 29 de marzo de 1412 tras el llamado Compromiso de Caspe, por el que se eligió como nuevo rey a Fernando I.

Vean el porqué de la rápida resolución que tuvo que tomar nuestro Don Fernando, para tomar la plaza de Antequera, una carrera contra el tiempo desde la muerte del rey Martín I (31 mayo 1410) y de la toma de nuestra ciudad (16 septiembre 1410). Y de la importancia e influencia que tuvo para su elección al reino de Aragón.

Así pues, Fernando de Trastámara fue proclamado rey el 28 de junio de 1412 como Fernando I de Aragón y con él, el linaje de los Trastámara en el reino que ya estaba consolidado en Castilla.

Así, el 3 de septiembre entra en Zaragoza, donde juró su título ante las Cortes de Aragón junto a su hijo Alfonso y recibiría pleitesía de sus rivales en la lucha de la corona, excepto del conde Jaime de Urgell, a quien derrotaría en el castillo de Balaguer en octubre de 1413 y sería apresado y encarcelado en diferentes castillos hasta su muerte.

Con todos estos hechos, muy generales, ya que no procede entrar en más detalle, el infante de Castilla se convierte en rey de Aragón, que lo viviría poco tiempo porque fallecería de una enfermedad renal el 2 de abril de 1416, cuando contaba con 35 años, en Igualada.

Fue enterrado por su propio deseo en el Real Monasterio de Santa María de Poblet, en la provincia de Tarragona, donde descansan los restos de muchos de los monarcas aragoneses.

El infante don Fernando casó en 1393 con Leonor Urraca de Alburquerque, su tía, hija del infante Sancho de Castilla y de la infanta Beatriz de Portugal, siendo heredera de ricas tierras y propiedades en Castilla, La Rioja y Extremadura.

En un principio la quisieron casar con el heredero de la corona de Castilla, Enrique III, a la postre su cuñado, pero los compromisos reales le tienen comprometido con alguien vinculado a la corona inglesa. Es cuando es elegida para desposar con nuestro infante Don Fernando, al que tendría que esperar a su mayoría de edad, ya que en ese momento él contaba doce años (se era mayor de edad con catorce) y ella vente.

Era conocida como la “rica hembra”, ya que era una de las personas más ricas de su época y colaboró económicamente a los futuros planes de su esposo y de sus hijos, conocidos en Castilla como “los infantes de Aragón”.

De su matrimonio tendrían siete hijos:

Alfonso el Magnánimo (Medina del Campo, 1394–1458), rey de Aragón, con el nombre de Alfonso V, y de Nápoles y Sicilia, con el nombre de Alfonso I.

María de Aragón (Medina del Campo, 1396–1445), primera esposa de Juan II de Castilla, su primo.

Juan el Grande (Medina del Campo, 1397–1479), rey de Aragón y rey consorte de Navarra, cuyo hijo sería Fernando II, el católico, esposo de la que sería reina de Castilla Isabel I.

Enrique (1400–Calatayud, de heridas de batalla, 1445), duque de Alburquerque, conde de Villena, conde de Ampurias, Gran Maestre de la Orden de Santiago.

Leonor (1402–1445), que casó con Eduardo I de Portugal. Una de sus hijas, Leonor, fue esposa del emperador Federico III de Habsburgo.

Pedro (1406–1438, Italia, en batalla), IV conde de Alburquerque, duque de Noto.

Sancho (1410–1416).

A la muerte de su esposo, Leonor, que tenía entonces 42 años de edad, se retiró a Medina del Campo. En 1421 promulgó su «Ordenamiento de Ferias» que firmo como «la triste Reyna» por estar en aquella época sus hijos, los infantes de Aragón, prisioneros de los genoveses, después de la Batalla de Ponza.

Leonor Urraca fue testigo de los enfrentamientos de sus hijos contra el partido realista castellano encabezado por Álvaro de Luna. Leonor perdió algunas de sus posesiones en beneficio de este último.

Leonor Urraca falleció en Medina del Campo en el año 1435. Fue enterrada en el Convento de Santa María la Real, en una tumba sencilla sobre el suelo. Tiene una lápida de piedra con el escudo real labrado en ella.

Como relato en estas letras, hechos históricos conocidos y confirmados, no hubieran sido posibles si el infante Don Fernando hubiera nacido en esa fecha, 1379, sin la existencia de un hermano, que no podría haber nacido, él hubiera sido rey de Castilla y todo hubiera sido diferente.

Ya, volviendo a la actualidad, todos los años, se realiza un pequeño homenaje a nuestro liberador.

Pero en la conmemoración del 600 aniversario de la toma de la ciudad por parte del infante, la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de Caballeros y Damas Nobles de Andalucía del Infante Don Fernando y Santa Eufemia, se realizaría una parada para la colocación, al pie del monumento, de una corona de laurel y luego un acto en la iglesia conventual de Santa Eufemia de bendición de capas, medallas y a las personas que se vayan a distinguir, al igual que en el patio de armas del castillo, con Escuadra de Honores, con interpretación de «La Muerte no es el final» ,»Silencio», «Oración» e «Himnos de Andalucía y de España».

Siempre hay tiempo para subsanar el error y cambiar la fecha que consta en la estatua. Pero dicha fecha de nacimiento sigue estando ahí.

Les saluda atentamente, JUAN ANTONIO ÁLVAREZ

Soy Juan Antonio Álvarez Álvarez, ciudadano de Antequera, que se siente muy vinculado a la ciudad, a pesar de ser forastero. Aunque el hecho de llevar en esta ciudad ya 18 años me da un poco de solera.
Les envío un artículo en el que relato un pequeño error, que consta en la placa de la estatua del infante Don Fernando, en el Coso Viejo.
Mi intención es hacer eco de tal matiz, sin más.
Por si quieren tenerlo en cuenta para ser publicado en su revista, de la que soy un fiel seguidor, al igual que de todo tipo de eventos y encuentros que se realizan en esta ciudad.